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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

El sermón del pastor Miguel Núñez fue titulado Dios Es Paciente Pero No Injusto, basado en 2 Tesalonicenses 1:5-12, como parte de su serie sobre las cartas del Apóstol Pablo a la iglesia de Tesalónica.

En estos versículos, después del saludo y el agradecimiento por su fe creciente y el amor entre los hermanos, Pablo les dice que todas esas persecuciones y aflicciones que padecen es una demostración del justo juicio de Dios para que sean tenidos por dignos del reino de Dios, y que serán recompensados cuando Jesucristo se manifieste en el día del Señor dando gloria, mientras aquellos perseguidores y angustiadores sufrirán exclusión y perdición eterna.

Al final, Pablo los exhorta a seguir orando para que Dios nos tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que Jesucristo sea glorificado.

Las aflicciones prueban y fortalecen nuestra fe, ponen de manifiesto nuestro carácter y a la vez lo moldean. Es una demostración de que Dios no es injusto, porque aunque suframos por las aflicciones, moldean nuestro carácter y fortalecen nuestra fe.

La retribución que Pablo habla se refiere a tiempos futuros, para cuando venga el Señor. Por eso nosotros no podemos vengarnos de aquellos que nos hacen mal, no podemos buscar retribución por nuestra cuenta, la venganza es del Señor y esos serán reprendidos y condenados a la exclusión de la presencia de Dios y de la gloria de Su poder, y tendrán perdición eterna.

Donde quiera que estés, si oyes la voz de Dios en tu corazón no la deseches. Estamos en el tiempo de la gracia, aprovechemos esta gracia para aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y  Salvador.

Oremos para que el Señor nos encuentre viviendo de una manera digna al llamado que Dios nos hizo. Que nuestra vida honre Su Palabra. 

En esta segunda carta, Pablo trata de corregir las expectativas de la venida del Señor, que creían sería en su tiempo, por expresiones del Apóstol en la primera carta,  como que dicha venida era inminente, por lo que muchos hermanos de Tesalónica abandonaron sus responsabilidades terrenales para esperar al Señor, por lo que esta carta se escribió poco tiempo después de la primera. 

Este tema de la segunda venida del Señor conduce a una notable predicción de algunos de los sucesos futuros que iban a tener lugar en las épocas posteriores de la iglesia, y que muestran el espíritu profético que tenia Pablo. En estos primeros versículos el Apóstol, junto a Silvano ( Silas ) y Timoteo, primero saluda en nombre del Padre y del Señor Jesucristo, y luego  bendice a Dios por el creciente amor, fe y paciencia de los hermanos de Tesalónica, de los cuales se siente orgulloso, y los exhorta a perseverar en medio de todos los sufrimientos y aflicciones por lo que pasan, debido a persecuciones y vejaciones por mantener firme su fe en Jesucristo.

Pablo trata a Dios como un padre, principalmente con los Tesalonicenses que eran gentiles y no conocían a Dios igual a un padre terrenal, lo veían muy lejano. Luego pide gracia para estos hermanos, algo de mucha costumbre en las cartas paulinas. Da gracias a Dios por esta iglesia que persevera en su fe y amor por los demás en medio de turbulencias, producto de persecuciones y aflicciones que sufrían estos hermanos. Estas gracias dadas por Pablo revelan el carácter maduro del Apóstol, y el crecimiento en la fe y el gran amor que estos hermanos muestran por los demás revelan igualmente el carácter maduro de los Tesalonicenses. Ambos muestran algo de su carácter, la madurez espiritual, que los ayuda a perseverar en medio de las aflicciones, y Pablo sabía perfectamente lo que era sufrir persecuciones y mantener la perseverancia en la fe en Jesucristo.   La madurez cristiana se refleja por el corazón agradecido y la ausencia de quejas.

Para crecer en fe necesariamente debo crecer en el conocimiento de Dios, lo que se traduce en confianza y tranquilidad. Igualmente, mi crecimiento en el conocimiento de Dios hace aumentar mi amor por los demás. El amor por Dios debe terminar en amor por el hermano, porque el que no ama al hermano que ve, no puede amar a Dios que no puede ver. La fe nos permite ver lo que el temor no nos permite ver.

 La fe  y el amor nos mueven a la acción.  Nos permiten buscar al hermano, caminar con él, restaurarlo, apoyarlo y ayudarlo.  La fe está íntimamente relacionada con la perseverancia. El que cree no perecerá, permanece. Esta iglesia fue un gran ejemplo para las demás iglesias de la época, y aún para las de hoy.  En medio de persecuciones y aflicciones se mantenía firme en el crecimiento de su fe y cada vez el amor por los demás era mayor.  El amor mutuo hizo que estos hermanos se unieran, se apoyaran y ayudaran.

Esta primera carta a la iglesia de Tesalónica está llena de afecto, confianza e instrucciones. Es más consoladora que práctica, y al final muestra el corazón de Pablo lleno del Espíritu. En estos versículos finales el Apóstol Pablo le dice a la iglesia de Tesalónica, y a nosotros también, que se mantiene orando para que cuando venga nuestro Señor Jesucristo la santidad del cristiano haya alcanzado su plenitud, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible.

Adicionalmente nos pide que oremos intensamente por nuestra santificación y por la de los hermanos, porque así demostramos nuestro amor fraternal, orando los unos por los otros. Porque no se necesita más que conocer la gracia de nuestro Señor Jesucristo para hacernos dichosos. Él es una fuente de gracia que siempre fluye y rebasa para suplir todas nuestras carencias. La santificación solicitada por Pablo expresa el deseo del corazón de Dios. Esta petición también es una bendición, porque la santificación es la voluntad  y deseo de Dios para nuestras vidas. El desea una santificación completa, en espíritu, alma y cuerpo, de todo nuestro ser.

También desea que seamos irreprensibles. Esta característica es parte de la santificación, van de la mano, y es parte del esfuerzo personal que debemos hacer. Tanto la santificación  como lo irreprensible de nuestro ser, el Apóstol Pablo lo une, lo ata, a la venida del Señor. Expresa que su deseo es que Jesucristo nos encuentre santos e irreprensibles cuando venga, y en el trayecto Dios nos preserva, porque El inició la obra en nosotros y la terminará.

La oración que pide Pablo por él mismo es necesaria  porque todos somos propensos a tentaciones y caídas.  La oración es una actitud que nos acerca íntimamente al corazón de Dios y por eso El nos ayuda, nos preserva de caídas y nos concede Su gracia. Mientras más intensamente oramos menos propensos somos a las tentaciones y caídas. El saludo con un beso santo es un saludo de despedida de Pablo a los hermanos de Tesalónica. Nos recuerda que hasta nuestros saludos y despedidas deben ser en un lenguaje santificado.

La despedida de la carta,  cuando dice que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ellos, y con nosotros también, expresa el deseo de Pablo para que la gracia de Dios opere en nuestras vidas, ya que se requiere de esta gracia de Dios para vivir.

10 de Mayo de 2015

No apaguéis el Espíritu

Recordamos que el Apóstol Pablo en esta carta reconoce a la iglesia de Tesalónica y la pone de ejemplo por su conducta.  La semana pasada Pablo nos recuerda nuestra relación con Dios y nos decía que siempre debemos estar gozosos, orar sin cesar y que demos gracias a Dios por todo y por todos, porque es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Tomando en cuenta eso, y siguiendo con sus recomendaciones e imperativos, en los versículos de hoy Pablo nos dice que no apaguemos el Espíritu, que no menospreciemos las profecías, más bien debemos examinarlo todo cuidadosamente para retener lo bueno, y que nos abstengamos de toda forma de mal.

El combustible del Espíritu es la Palabra de Dios, por lo que Pablo dice que no apaguemos el Espíritu alejándonos de la lectura y estudio de la Palabra. Debemos mantenernos cerca de Dios a través del estudio de Su Palabra, para que ella nos aleje de los deseos de la carne, que nos hace preocuparnos solo por las cosas terrenales. El pecado y la desobediencia producen pérdida de gozo, se entristece el Espíritu, apagamos voluntariamente el Espíritu. Hay dos aspectos que debemos cuidar y por los que pagamos el Espíritu, que son la falta de fe y la ira. Entonces debemos cultivar la fe a través del estudio de las Escrituras y cuidarnos de la ira. En estos versículos, la palabra profecía se refiere a las prédicas, que son consideradas palabra o mensajes proféticos. Debemos poner atención a las prédicas por simple que nos parezcan, entender la interpretación y la aplicación de la Escrituras en nuestras vidas. Debemos escudriñar las Escrituras para conocer profundamente el carácter santo de Dios. Igualmente probarlo todo y retener solo lo bueno, para no pecar y hacer el esfuerzo de alejarnos de todo lo pecaminoso, porque el que no se refrena de las apariencias del pecado y no evita las tentaciones, no se mantendrá por mucho tiempo sin pecar. Para esto necesitamos discernimiento, que es un don dado por Dios que nos ayuda a separar lo bueno de lo malo. A medida que estudio la Palabra y medito sobre ella aumenta mi llenura del Espíritu y por ende mi sabiduría y/o discernimiento.

La falta de discernimiento produce esclavitud del pecado, me hace cautivo de mis propios patrones de conducta. Estas cosas debo aplicarlas en nuestras vidas a través de aumentar mi vida de oración, que produce gozo, aumentar el estudio de la Palabra, no tomar decisiones en base a un solo versículo, debemos revisar más profundamente las Escrituras para ver lo que dice Dios de ese tema. No llegar a conclusiones en momentos de ira, cultivar la humildad, vivir en la Palabra y por la Palabra, es decir en obediencia.

El pastor Miguel Núñez continua su serie sobre el libro de Tesalonicenses, esta vez predicando sobre los versículos 16 - 18 del capítulo 5. Su sermón se titula "Gozo al vivir, gratitud al orar".

26 de Abril de 2015

Velando el uno por el otro

Este mensaje del pastor Miguel Núñez fue titulado Velando El Uno Por El Otro, basado en los versículos 14 y 15 del capítulo 5. 

 

Estos pasajes son exhortaciones del apóstol Pablo a esta iglesia de la antigüedad, y las de hoy, para que amonesten a los indisciplinados, y a la vez animen a los desalentados, sostengan a los débiles y a ser pacientes con todos.  A la vez les pide que no devuelvan mal por mal, sino lo contrario, procurando hacer el bien los unos para con los otros,  a todos, y a la vez que sean pacientes con todos.

 

El apóstol Pablo exhorta sabiamente a esta congregación. Les pide que traten a cada cual dependiendo su situación, unos ser amonestados, otros ser consolados, porque no hay mayor injusticia que tratar igualitariamente a personas que son diferentes o que están pasando por situaciones diferentes. La Palabra de Dios nos manda a ser amorosos unos con otros, a servirnos, a amonestarnos, a llevar las cargas de los demás, a alentarnos, en fin a velar los unos por los otros. Haciendo todo esto en amor. 

 

Pablo nos recomienda seguir el ejemplo de Bernabé, que era un gran conciliador y alentador. Este siervo veía la gracia de Dios, daba gracias, y  hacía estas cosas porque era un hombre bueno y lleno del Espíritu Santo, lleno del fruto del Espíritu Igualmente debemos sostener a los débiles. En algunos momentos tenemos cerca personas con algún rechazo o debilidad espiritual o emocional, a los cuales debemos sostener con nuestras oraciones y consejos.

También debemos ser pacientes con todos. Es un fruto del Espíritu y un indicador de cómo va nuestro crecimiento y madurez espiritual. Dios es lento para la ira y abundante en misericordia y paciencia. Así debemos ser nosotros. Debemos procurar hacer lo bueno siempre. Hacer un esfuerzo por hacer el bien. En esta carta Pablo está tratando de desarrollar el carácter de Cristo en la congregación.

Debemos reflexionar y preguntarnos si tenemos el fruto del Espíritu en nuestra vida. ¿Tenemos amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio?

La prédica del Pastor Miguel Núñez fue titulada El Cristo resucitado reclama su derecho, basada en el capítulo 5 del libro de Apocalípsis. Este libro fue escrito por el Apóstol Juan en la postrimería de su vida, estando en el exilio en la isla de Patmos, enviado allí por las autoridades romanas por predicar la Palabra de Dios y el Evangelio de Cristo.  

 

Este libro es la revelación de Jesucristo, la revelación final de los propósitos redentores de Dios, es un libro de profecías, donde se anticipa la segunda venida de Jesucristo. En este capítulo 5 se narra la visión de Juan, cuando Dios, sentado en el trono con el rollo en su mano derecha, el cual tenía siete sellos, y no había nadie en la tierra que fuera digno de leerlo, por lo que Juan lloró intensamente. Este rollo representaba los propósitos secretos de Dios que iban a ser revelados.

 

Las criaturas no pueden abrir el rollo ni leerlo, sólo el Señor Jesús puede hacerlo, quien aparece como Cordero, con siete cuernos y siete ojos, que representan el poder perfecto para ejecutar toda la voluntad de Dios, y la sabiduría perfecta para entenderla y hacerla de la manera más eficaz. El Padre puso el libro de sus consejos en la mano de Cristo, quien lo leyó para dar a conocer la voluntad de su Padre, y El da el Espíritu Santo para revelar la verdad y la voluntad de Dios.

 

En esta visión el Cordero aparece con un manto empapado en sangre. La sangre derramada por medio de la cual Cristo ha redimido a su pueblo de la esclavitud del pecado, de la culpa y de Satanás. No solo ha comprado libertad para nosotros, sino  la honra y la más alta preferencia. Nos ha hecho reyes y sacerdotes, para reinar sobre nuestros propios espíritus y para vencer al mundo y al maligno. Y nos hace sacerdotes dándonos acceso a El mismo, y libertad para ofrecer sacrificios espirituales. Por estas cosas Jesucristo es el único digno para abrir el rollo y los siete sellos.

La Exhortación, una Señal De Madurez. Es el título del sermón de Miguel Núñez, basado en 1 Tesalonicenses 5:12-13. Aunque no hay evidencias de conflictos entre la congregación y pastores o lideres de Tesalónica, en estos versículos el Apóstol Pablo los exhorta a que reconozcan a los que trabajan con diligencia entre ellos y los dirigen e instruyen en el Señor, y además les pide que les tengan en alta estima, y al final les dice que vivan en paz.

 

Imparte instrucciones que son parte del deber de los cristianos y que los ministros honren al Señor a través de su servicio en la congregación, el cual es advertir y reprobar lo que estuviera mal, además de los buenos consejos.  Porque los ministros procuran el bienestar de las alma de la congregación, y por ellos deben ser honrados y afirmados.

 

La congregación tiene responsabilidades frente a los líderes, porque es parte del carácter cristiano que debemos conformar. Y a la vez es una señal de crecimiento y madurez de la congregración. La congregación debe honrar a sus líderes espirituales, para de esa manera honrar a Dios. De igual manera se nos ordena honrar a padres y madres, a nuestras autoridades y a nuestra esposa. Es un mandato.

 

Nuestro propio orgullo nos dificulta, pone obstáculos, para que no honremos a nuestro líder. Por eso reconocemos más a personas que están fuera de nuestro círculo, porque no representa una amenaza a nuestro orgullo. Porque consideramos que nos humillamos cuando honramos a otro.

 

La razón por la que debemos honrar a los pastores y líderes no es porque sean superiores, sino porque nos dirigen, instruyen y nos ayudan a crecer en el Señor. Es un trabajo para Dios.

El Pastor Núñez continúa con 1 Tesalonicenses, 5:1-11, el título es A la Espera del Día del Señor. Estos versículos tratan sobre la exhortación que hace el Apóstol Pablo a estar siempre listos, apercibidos para la venida del Señor, la cual será de repente, como ladrón en la noche, sin que lo estemos esperando, de sorpresa. Por lo que a través de esta carta a los tesalonicenses, nos llama a estar alertas y sobrios, y nos exhorta a que nos alentemos y edifiquemos el uno al otro con la coraza de la fe y el amor, y tengamos por yelmo la esperanza de la salvación, porque fuimos escogidos por Dios no para ira, sino para obtener salvación por medio del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Cuando Pablo habla del día del Señor, se refiere al futuro, es un tema escatológico, lo que pasará cuando el Señor venga por Su pueblo y pase juicio. A la vez nos hace un llamado de atención por el estilo de vida que llevamos mientras esperamos ese día del Señor. Hace un especial llamado a vivir en sobriedad, estar alerta y no permitir la indiferencia a estos temas, a no dejarnos llevar por la embriaguez de los falsos maestros, para que estemos prestos a responder al primer llamado del Señor.

15 de Marzo de 2015

Vida después de la muerte

El Pastor Miguel Núñez retomó su serie sobre 1 Tesalonicenses. En esta ocasión predicó sobre los versículos 4:13-18, titulando su mensaje:  Vida Después de la Muerte.

Estos versículos tratan sobre el consuelo para los parientes y amigos de los que mueren siendo cristianos, los que duermen en el Señor, los cuales han tenido ganancias. El cristianismo no prohíbe los afectos naturales y la gracia no los elimina. Pero no debemos exagerar nuestros pesares, ya que sería muy parecido a los que no tienen esperanza de una vida mejor. La muerte es desconocida y no sabemos lo que pasa después, pero las doctrinas de la resurrección y la segunda venida de Cristo son remedio contra el temor a la muerte y contra la pena por el fallecimiento de parientes y amigos cristianos, ya que tenemos la plena seguridad de que todos los santos estaremos juntos por el resto de la eternidad. Pero la dicha principal del cielo es estar junto al Señor, verle, vivir con El y gozar de Su presencia para siempre. 

Para Pablo existen dos sentimientos: 1. La tristeza inesperada por los fallecidos. A estos hermanos les embargaba una gran tristeza por la muerte de familiares y amigos. Tenían una tristeza fuera de proporción. 

2. La esperanza productora de gozo. Los cristianos tenemos la esperanza de resucitar igual como lo hizo Jesús. La resurrección de Cristo está directamente relacionada a nuestra resurrección. Su resurrección es nuestra esperanza. Con su resurrección venció la muerte y perdonó nuestros pecados.  La resurrección de Cristo es la primera razón de la esperanza productora de gozo. 

La segunda razón de producción de gozo es la Palabra de Dios. Todo lo que dice Su palabra es verdadero, por lo tanto Sus promesas son ciertas y productora de gozo. 

La tercera razón es que fue dicho por el propio Jesús, quien dijo que al regresar levantará primero a los que ya han dormido. El alma entrará en un cuerpo glorificado. La cuarta razón es que  los que vivimos seremos arrebatados por el propio Cristo, cuando regrese, y nos juntaremos con los que habían fallecido.  Será de mucho gozo el ver a los seres queridos. 

Pero lo principal es que veremos al Señor y estaremos con El para siempre.

Señor, aumenta nuestra fe en Ti y en Tu Palabra, para que estemos gozosos frente a la incertidumbre de la muerte.

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