IBI top movil

bienvenido

donde estamos

En vivo

Sermones

Clases y Recursos

Vida en la IBI

La IBI ora

vision

Lo que ensenamos

Equipo Ministerial

Nuestra historia

Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90's para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos hijos: Elías y Daniel.

 

26 de Febrero de 2017

La iglesia y yo // 2da parte

El pastor Héctor Salcedo Llibre presenta hoy la segunda parte de su sermón acerca de las relaciones personales entre los miembros de la congregación  y la iglesia, el cual ha sido titulado: La Iglesia y yo.
 
Con relación a este de tema de poca exposición en las iglesias a través del púlpito, la semana pasada, en la primera parte, se dijo que la intención de este sermón era el arrojar luz en la IBI y hacer correcciones en la manera de pensar de los miembros, ya que las cosas o situaciones que suceden en la iglesia, para los hijos de Dios deben ser importantes. Es tanto así que la Biblia nos da instrucciones en  Mateo 18 sobre cómo debemos abordar al hermano que este en pecado para su restauración o finalmente  su separación si no hay arrepentimiento, a fin de que con sus actuaciones no cause daños a otras ovejas, es decir, nos autoriza a inmiscuirnos en la vida personal de los miembros de la congregación para cuidarlos y a la vez cuidar a los demás.
 
Después de reflexionar sobre las diversas maneras que la Biblia llama a la iglesia, tales como la novia de Cristo, ovejas de su prado, la columna, el sostén, metáforas para nombrar la relación de las personas con Cristo y con Dios, también lo hace para nombrar las relaciones intrapersonales, nos llama un cuerpo, una familia. Por lo que el pastor cierra llamando a la reflexión y cambio de conducta con la siguiente pregunta, al conocer que Cristo compró a cada uno de nosotros con su propia sangre: ¿Qué sería de la iglesia si todos tuvieran mi nivel de compromiso y mi comportamiento? Tomando en cuenta unas estadísticas norteamericanas que estableció que el 58% de los miembros de una iglesia no tiene una relación profunda con la iglesia donde asiste, y el otro 42% tiene un compromiso superficial.
La definición de iglesia, junto con las metáforas que la Biblia nos llama, debería producir en nosotros un gran entusiasmo, un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar.
 
Por lo tanto, podemos decir que tenemos tres niveles de compromiso que debemos observar los hijos de Dios en la iglesia: 1) Involucramiento en la vida de la iglesia, 2)  Pertenecer formalmente a la iglesia, y 3) Entregarme al servicio de la iglesia. Los cuales desarrollamos a continuación:
 
1.- Debemos involucrarnos en la vida de la iglesia. En Hechos 2:41-42 se narra la vida de la iglesia en sus inicios. Desde el inicio de la conversión, el bautismo se hace obligatorio, ya que es un testimonio del cambio que se ha producido en mi vida. En esos versículos se narra lo que hacían los cristianos en las reuniones, había koinonía, es decir, compartían el pan y el vino tal como Cristo lo había ordenado para su recordación y edificación.  Los cristianos somos relacionales porque hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Debemos involucrarnos en la vida de la iglesia y en la de los hermanos, conocer sus dificultades, sus temores, etc. para ayudar físicamente si se puede, o a través de la ministración del consuelo de Dios. Debemos amar a los hermanos como Dios nos ama a nosotros a pesar de ser pecadores. Esa es una de las razones por la que la IBI tiene los grupos pequeños ( niños, jóvenes, matrimonios, etc ), con los cuales podemos involucrarnos.
 
2.-  Pertenecer. Nos referimos a formalizar la membresía en la iglesia, tener sentido de pertenencia, formalizar mi participación en la vida de la iglesia. La iglesia necesita saber informaciones de cada miembro, de manera que los pastores puedan ministrar correctamente. 
 
3.- Entregarme al servicio. Luego de involucrarme y pertenecer a la iglesia, debo entregarme al servicio. Los dones y talentos que me han sido dados debo ponerlos al servicio de la iglesia y de los hermanos de la congregación. Siempre hay un propósito en la vida de cada creyente, Dios tiene un propósito con cada uno. Para contribuir no debo esperar ser nombrado, lo puedo hacer sin que nadie me lo pida. Puedo involucrarme en el servicio sin que nadie lo indique, como es el orar los unos por los otros que es un mandato de Cristo también, servir en cualquier área. Recordar que somos un cuerpo y por lo tanto debemos ayudarnos unos a los otros. Es un privilegio pertenecer a una iglesia que sirva la palabra de Dios pura, y en la IBI tratamos de hacer la voluntad de Dios.
 
Al cerrar, el pastor vuelve hacer la pregunta de reflexión: ¿ Que sería de la IBI si todos tuviéramos la misma actitud?. Además explicó que se entregó un formulario de encuesta y motivación para el servicio, el cual pide que sea llenado y entregado, a fin de que la mayoría de la congregación participe en alguna área de servicio.
 
Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pedimos perdón por el poco involucramiento en la iglesia, por mi actitud. Ayúdame a cambiar de actitud y poner mis dones y talentos al servicio de la iglesia para hacer Tu voluntad.
19 de Febrero de 2017

La Iglesia y yo

El tema de las relaciones entre la iglesia y las personas a título personal,  ha sido muy controversial desde la misma formación de la iglesia hace 2,000 anos, por lo que se habla muy poco en las iglesias. Por tanto, y con la intención de arrojar un poco de luz en la IBI sobre el tema, así como tomando en cuenta estas controversias, el pastor Héctor Salcedo Llibre trae hoy el sermón titulado La Iglesia y yo.
Lo que sucede o acontece en las iglesias es importante para los hijos de Dios, y debe ser importante para cada uno. Y con la intención de hacer correcciones en la manera de pensar de los cristianos sobre este tema se trae este mensaje.
La idea de la membresía, de ser miembro de una iglesia, es poco conocida. En la actualidad hay una tendencia o movimiento que promueve no ser miembro de una iglesia, y que la iglesia se acomode a los temas que más interesa a los visitantes. En vez del pecado y el arrepentimiento se predica más de la comodidad y bienestar. 
Sin embargo, la fortaleza de una iglesia no depende de las instalaciones físicas, ni de la preparación académica de los pastores y líderes, la fortaleza de una iglesia se basa en el compromiso de sus miembros.
Jesús muy mencionó poco la palabra iglesia. En Mateo 16:18 lo hace respondiendo a Pedro y donde le dice que edificará sobre la Roca de su declaración, Cristo. Se observa que Jesús dice que edificará, en futuro Su iglesia. Es Cristo que llama y forma una iglesia.
Durante la primera parte de la persecución de la iglesia, Cristo le sale al encuentro a Pablo y le dice: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?. El entiende que la iglesia es de Él. En Mateo 18:15, Cristo menciona nuevamente la palabra iglesia en el contexto de las confrontaciones a los hermanos. Los hermanos son responsables del caminar de sus miembros. Tenemos la responsabilidad de llamar la atención del hermano que peca. El cristiano no crece aislado, la santidad es un proyecto de comunidad. Es una responsabilidad mutua de vigilar el caminar de los hermanos. La iglesia es una institución de pecadores en proceso de santidad, redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, comprados por Su sangre.
Manifestar la pertenencia a una iglesia, el ser miembro de la familia de Cristo, se hace a través de la iglesia local.
La Biblia usa algunas metáforas para mencionar lo que es la iglesia. Se menciona como la novia de Cristo, somos ovejas de su prado, la columna y el sostén de la verdad, el reino de Dios, un cuerpo, etc. Todas ellas hablan de lo que es la iglesia. De la relación de la iglesia con Cristo. Así como hablan de la relación entre Dios y yo, también hablan de la relación entre los hermanos. Nos llama un cuerpo, una familia, etc. También como Dios se manifiesta: Dios es amor.
El pastor termina con una nota de reflexión. Cristo compró a cada creyente con Su sangre, por lo que debemos tener un cuidado especial por cada uno. Y finalmente hace una pregunta de reflexión: ¿qué sería de la iglesia si todos tuvieran mi nivel de compromiso y mi comportamiento?
Padre celestial, fortalece nuestra fe. Y damos gracias a Dios por los miembros de esta iglesia, la IBI. Pedimos ayuda para que mantenga en el corazón de todos el mismo nivel de compromiso que tienen, su deseo de colaborar y apoyar con la iglesia y con cada uno de los hermanos en necesidad.
16 de Octubre de 2016

Honrando mi justificación

Debido a que el pastor Miguel Núñez está de viaje invitado a predicar en Brasil, fue suspendida su serie Poder En La Debilidad. En su lugar el mensaje de hoy fue predicado por el pastor Héctor Salcedo, el cual lo tituló: Honrando Mi Justificación, y está basado en la carta del apóstol Pablo a los Romanos, capítulo 12, versículos 1 y 2.

Estos mensajes del pastor Salcedo sobre la justificación de parte de Dios se han convertido en una serie. Semanas anteriores estos mensajes fueron: El Peligro De La Autojusticia basado en Lucas 18, y Celebrando Mi Justificación, basado en el Salmos 32, versos del 1 al 5. Estos mensajes nos han hablado de la justificación, que es el perdón de todo lo malo que he hecho y el regalo de la rectitud de Cristo por lo que no he hecho.

Hoy el mensaje es en base a una exhortación que hace Pablo a los Romanos acerca de la actitud consecuente del creyente. Esta carta del apóstol Pablo tiene la intención de fortalecer la fe de los creyentes y a la vez nos da una serie de principios prácticos para llevar una vida santa que glorifique a Dios, dándole gracias en todo tiempo por habernos aceptado ante sus ojos, que es solo por Su gracia y por medio de la fe en la justicia de Cristo.

De acuerdo a este pasaje, la respuesta esperada por la biblia a nuestra justificacion, es la presentación de nuestros cuerpos como sacrificio vivo a Dios. En el nuevo pacto no necesitamos un ritual de sacrificio, ya Cristo lo hizo por nosotros, pero es necesario que entreguemos a Dios nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma, que seamos entero de Dios. En la practica este sacrificio vivo es que tengamos una vida santa, que honremos a Dios día a día.

El pastor Salcedo hace una reflexión acerca de cómo vivimos en sentido general, cómo manejamos nuestros recursos. Si nuestras vidas es un reflejo del sacrificio vivo, de vivir para Dios una vida santa. Si honramos a Dios con nuestra vida. Porque este sacrificio no es para que Dios nos acepte, sino porque ya Él nos ha aceptado, es por Sus misericordias, que tiene el propósito de formar la imagen de Cristo en nosotros, esta formando pequeños Jesús con cada uno de nosotros. Por esta razón estamos en deuda con Dios, agradecidos de Su misericordia, no endeudados con Él, y es lo que debe llevarnos a presentar diariamente nuestra vida a Dios como sacrificio vivo, es nuestro culto racional.

En la practica, la aplicacion que Pablo nos exhorta es a no conformarnos a este mundo, al contrario, que transformemos nuestra mente, nuestra manera de pensar, para que no caigamos en sus tentaciones, en la filosofía de la moda, de la época. Porque el ser humano piensa que puede lograr su felicidad y sus propósitos fuera de Dios. Sin embargo sabemos que es imposible.

Otra reflexión es acerca del manejo del dinero, de nuestras costumbres de consumo, como hacemos negocios. También como respondemos a las dificultades, los sufrimientos. Si respondemos como lo hace el mundo. Igualmente como respondemos a las comparaciones con nuestros amigos, si tenemos vehículos igualmente de costosos, del lugar donde vivimos. Muchas veces respondemos como el mundo nos manda.

Estas reflexiones del pastor Salcedo se convirtieron en una verdadera confrontación de nuestros estilos de vida, de lo poco que reflexionamos en la obra de Dios, que resulta muchas veces en nuestras caídas.

La exhortación de Pablo es que hagamos el esfuerzo de transformar nuestra mente, permitir que Dios moldee nuestro corazón, que transforme nuestra manera de pensar, para no dejarnos llevar por las influencias del mundo.

La manera como debemos hacer estos cambios es, primeramente, entender que a partir de que aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador somos propiedad de Dios, por lo tanto Dios esta en absoluto control, tiene que ver con todo en nuestras vidas, hasta las cosas mas sencillas y triviales, absolutamente todo. Entonces debemos hacer de la transformación de nuestra vida una meta, a través de la palabra de Dios, y la iglesia que es un instrumento necesario para esta transformación.

Por ultimo, exhorta a la contemplación de Cristo, su vida, sus sermones y mensajes, que nos manda a estas transformaciones. Podemos desarrollar la mente de Cristo en nosotros, porque Su palabra lo dice.

En esta carta a los Romanos tenemos los primeros 11 capítulos informando lo que Dios hizo por ellos a través de Cristo, y en este capitulo 12 nos da de manera imperativa que debemos transformar nuestra mente para ir formando la imagen de Cristo en nosotros.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Que podamos entregar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma sin reproches a Ti. Que Tu nos guíes a transformar nuestras mentes, a cambiar nuestra manera de pensar para no caer en tentaciones y ser más parecidos a Cristo.

La semana pasada el pastor Héctor Salcedo Llibre expuso un mensaje sobre el peligro de la auto-justicia, basado en la parábola de las oraciones del fariseo y el publicano narrada en el capítulo 18 del Evangelio de Lucas.  Esta semana el pastor Salcedo completa su mensaje, y su prédica la fundamenta en el Salmos 32, versos del 1 al  5, cuyo texto trata sobre la bienaventuranza del perdonado, por lo que titula su mensaje: Celebrando Mi Justificación.

El rey David es el autor de la mayoría de los Salmos, y aunque algunos fueron escritos por otros autores, se reconoce que todos fueron inspirados por el Espíritu Santo, y que cada uno apunta directamente a Cristo, a su persona, su carácter o puede dirigir hacia Él los pensamientos del creyente.   A través del lenguaje de este libro divino se han elevado al trono de la gracia las oraciones y las alabanzas de la iglesia cada siglo. Por eso se dice que los Salmos son el lenguaje del corazón del creyente, ya que expresan los sentimientos con que comúnmente luchamos y con lo que se construyen oraciones, sea de lamentación por el pecado, que estén cargados de aflicción, luchen con la tentación o triunfen en la esperanza o gozo de la liberación y justificación. 

Precisamente, en los versos del 1 al 5 de este Salmos 32, el salmista expresa la felicidad que siente el pecador perdonado. El pecado es la causa de nuestra desgracia; pero las transgresiones del creyente verdadero son todas perdonadas, puesto que están cubiertas por la expiación.  Cristo llevó los pecados de todos, en consecuencia, no se nos imputan. Debido a que se nos imputa la justicia de Cristo, y por haber sido hechos justicia de Dios en Él, no se nos imputa nuestra iniquidad, porque Dios cargó sobre Él el pecado de todos nosotros. No imputar el pecado es un acto soberano de Dios, porque Él es el juez. Dios es el que justifica. 

Debemos fijarnos en el carácter de aquel cuyos pecados son perdonados; es sincero y busca la santificación por el poder del Espíritu Santo. No profesa arrepentirse con la intención de continuar pecando con gusto, porque el Señor esté listo para perdonar. No abusa de la doctrina de la libre gracia. Y al hombre cuya iniquidad es perdonada, se le promete toda clase de bendiciones.

El pastor inició su mensaje con una ilustración personal sobre un viaje que hizo la esposa para atender asuntos de salud de su madre; y cuando llegó, uno de los hijos le preguntó sobre los regalos que le trajo, pero al no recibir nada el niño se puso triste, no se alegró por la llegada de ella. En la vida cristiana muchas veces es similar.  Muchas veces le damos más importancia a las bendiciones materiales que a tener a Cristo en nuestro corazón.  Así es nuestra distorsión de la perspectiva, no le damos importancia a lo importante, lo material está por encima del sentimiento saberse perdonado y justificado ante Dios. Igualmente el niño, en ese momento prefería los regalos a la presencia de su madre.

En reflexión ante el conocimiento de ser perdonado y justificado, cuál debería ser la respuesta del cristiano por el regalo de la salvación y reconciliación con  Dios?  La justificación es el regalo de Dios por un corazón lleno de fe la justicia de Cristo.

En el Salmos 32, versículos del 1 al 5, tiene la respuesta a esta pregunta. Se observa la alegría y gratitud por el perdón recibido. Es un estado de felicidad y gozo porque alguien superior perdonó sus transgresiones.   La emoción apropiada ante el regalo de Dios es la alegría, gozo, agradecimiento. Por eso se títuló este mensaje Celebrando Mi Justificación.   

Es importante que reconozcamos que Dios nos ama personalmente porque hemos venido a Él en arrepentimiento sincero. Hay gozo en el cielo porque se ha salvado un alma.  Debemos entender nuestra salvación, lo profundo del perdón.

No hemos apreciado bien su perdón. Nos sentimos no merecedor del perdón de Dios. Pero realmente nos debemos sentir no merecedor, porque el perdón es un regalo que Dios da al pecador arrepentido. El gozo es el sentimiento de reconocer que ha sido perdonado sin merecerlo, por gracia, y agradece a Dios este regalo.

Hemos venido al Señor en arrepentimiento, habiendo confesado nuestros pecados. Y esto es suficiente para el Señor perdonar nuestros pecados para siempre y declararnos justos ante Sus ojos, para darnos salvación y vida eterna. Entonces debemos sentirnos felices y gozosos por este regalo.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Te damos gracias por el regalo del perdón de nuestros pecados y la salvación. Ayúdanos a desechar lo que Tu desechas y reconocer y agradecer lo bueno que viene de Ti. Celebremos nuestra justificación. Bendiciones.

Hoy ha predicado en la IBI el pastor Héctor Salcedo Llibre sobre el pasaje de la parábola del fariseo y el publicano narrado en el Evangelio de Lucas, capítulo 18, versículos del 9 al 14, titulando su mensaje El peligro de la auto-justicia.

Se conoce al evangelista Lucas como médico e historiador judío que acompañaba al apóstol Pablo en muchos de sus viajes misioneros. La tradición reconoce que Lucas nació en Antioquia, perteneciente a la antigua Turquía, y además de su evangelio escribió el libro de Los Hechos De Los Apóstoles.  Este evangelio parece tener el propósito de superar las muchas narraciones defectuosas y no auténticas que estaban circulando sobre la vida de Jesús, y para dar un relato genuino e inspirado de la vida, milagros y doctrinas de nuestro Señor, aprendidas directamente de los que oyeron y presenciaron sus sermones y milagros, incluyendo a María, la madre de Jesús.

El uso de parábolas es muy común en las conversaciones de Jesús, las usaba para enseñar el reino de los cielos a través de experiencias naturales y terrenales. Esta parábola que se narra en estos versículos era para convencer algunos que confiaban en sí mismos como justos y despreciaban al prójimo.  Lo que dijo el fariseo demuestra que él tenía confianza en sí mismo de ser justo, estaba lleno de sí mismo y de su propia bondad; no pensaba que valía la pena pedir el favor y la gracia de Dios.  La oración del publicano estaba llena de humildad y de arrepentimiento por el pecado y deseo de Dios. Su oración fue breve, pero con un objetivo:  Dios, sé propicio a mí, pecador. Se reconoció pecador por naturaleza y costumbre, culpable ante Dios.

A pesar de que muchas personas piensan que el tema central de esta parábola es la oración, por la presentación de dos oraciones, no es así, ya que lo importante, el final, es la justficación. Esta historia trata de la intención del corazón de los que oran. Esta parábola está dirigida a gente que piensa que es justa por sí mismo, y también a aquellos que se reconocen como pecadores.  Por lo tanto, la parábola se trata de la justificación.

Uno de los conceptos más importante para entender el cristianismo es la justificación. Lutero se convierte y crea la reforma cuando en Romanos entiende el tema de la justificación. Que es el acto mediante el cual Dios nos hace justos en base al sacrificio de Jesús y su vida nos es aplicada a nosotros.

Dios ve con qué disposición y propósito vamos a Él. Cuidémosno de presentar oraciones orgullosas al Señor y de despreciar al prójimo. La justificación es de Dios en Cristo; por tanto, el que se condena a sí mismo, no el que se justifica a sí mismo, es justificado ante Dios.

Cuando venimos a Cristo no somos justos, pero Dios toma la vida de Cristo y nos la acredita a nuestra vida, y por eso somos aceptados por Dios. La justificación es la declaración de Dios del perdón de nuestros pecados y nos imputa la vida de Cristo como si nosotros la hubiéramos vivido igual.

Nacemos y vivimos enemistados de Dios. Queremos hacer y satisfacer nuestros deseos alejados de Dios, y sin la misericordia de Dios es imposible eliminar ese pecado que nos condena.

Esta parábola tiene dos componentes. Por un lado el fariseo, que es un hombre decente, humanamente hablando, cumple con las leyes terrenales y religiosas. Por otro lado tenemos al recaudador de impuestos, despreciados en la cultura judía, pero reconocía en su corazón su pecado y su maldad, y por eso pedía perdón a Dios.

El fariseo creía que por su conducta y obras sería justificado, pero estaba equivocado. 

Ese es el peligro de la auto-justicia. Me aleja de la gracia de Dios. El publicano era completamente diferente, se consideraba indigno de acercarse a Dios. Por eso reconocía su necesidad de Dios, y clamaba por Su misericordia. Esa actitud sincera lo justificó ante Dios.

Si la justificación y salvación fuera producto de nuestras obras y conducta, la venida de Cristo fue en vano. Pero solo hay un camino para llegar a Dios, y es a través de la fe en Cristo.

La justificación es el escándalo del evangelio, porque Dios justifica al impío. Esto hace cambiar mi estilo de vida y cuando soy justificado por Dios, empieza el proceso de la santificación, siempre guiado por Dios. Y sólo se es justificado a través de la fe en Cristo. Por eso el justo por fe vivirá. Y es solo por la gracia y misericordia de Dios, y no por las obras que pueda realizar para que no pueda gloriarme. Las únicas obras que se reconocen para nuestra justificación, son las realizadas por Cristo.

Cuidado con el peligros de la auto-justicia. Cuidado de creer que podemos llegar a Dios por nuestras obras y conducta.  Que Dios nos de luz para entender Su mensaje. Bendiciones.

En la IBI hoy predicó el pastor Héctor Salcedo Llibre sobre 2 Samuel 12:1-14, bajo el titulo Despertando mi conciencia.

Este libro narra la historia del reinado de David. Hallamos muchas cosas dignas de imitar, pero muchas quedan escritas como advertencias. Relata sus victorias, el aumento de la prosperidad de Israel y la reforma que hizo del estado de la religión. También narra sus pecados y los problemas familiares y públicos con que fue castigado. La historia del rey David se narra con mucha fidelidad, se pone en una balanza sus virtudes y sus faltas, por lo que de la cual se revela que era un hombre bueno y grande en la fe.

En estos versículos que vemos hoy se narra la parábola que Natán le cuenta a David, por medio de la cual le hace ver su pecado, así como el arrepentimiento y confesión de parte de David. Con esta parábola Natán le saca a David una sentencia contra si mismo, le hace ver  cuanto Dios odia el pecado, aún en su propio pueblo, y donde lo halle no lo dejará sin castigo. David no responde para excusarse, lo confiesa libremente. Al ver Natán el arrepentimiento genuino de David, le dice que sus pecados le han sido perdonados y que su alma tendría vida eterna, y aunque sea castigado no será condenado con el mundo. De la historia de David se desprende que, aunque se obtenga perdón, el Señor visitará con vara la transgresión de su pueblo. David tuvo que sufrir muchos años el dolor por dar riendas sueltas a una pasión momentánea.

Así como el dolor en el cuerpo opera como el reflejo o el aviso de algo que le ha sucedido a ese cuerpo, la conciencia opera en el alma como el dolor en el cuerpo, opera de la misma manera. La conciencia nos redargulle o nos llama la atención inmediatamente hacemos algo malo, o cometemos un pecado, nos hace sentir dolor del alma. Es una alarma para el alma.

Todos nosotros estamos expuestos a dar vergüenza. El ejemplo de David es un triste recordatorio de que cualquiera puede caer. Porque nuestra principal lucha es contra nuestras propias tentaciones, por lo que debemos hacer el esfuerzo de vivir sobriamente. Nos preguntamos, si mi historia se escribiera en la Biblia, ¿ qué diría Dios de mis actuaciones y reacciones ? El que cree que está firme, cuide que no caiga. David no hizo caso a las advertencias de su conciencia y la tentación lo hizo pecar.

Los cristianos nos hemos acostumbrado a ciertos pecados, hemos adormecido la conciencia y solo nos enfocamos en los grandes pecados de la cultura. Los pecados de los cristianos son: el orgullo, la envidia, decepción de la vida, mentiras, etc, etc. Pero son pecados iguales a los grandes pecados de la cultura, por lo tanto debemos despertar nuestra conciencia, y permitir que la conciencia nos redargulle.  David no le hizo caso a su conciencia.  Hay alguna alarma en tu vida en estos momentos?  Hay algún pecado oculto?

El llamado de nuestra conciencia es real, no apaguemos este llamado.

Debemos estar abiertos a la confrontación de otros. La familia de la iglesia es importante porque nos cuidamos unos a otros. El Señor envió a Natán a David para que le muestre su error y lo retorne al camino correcto. Dios sale a buscar a David como lo hizo con Adán, pero David reaccionó igual, no escuchó el llamado de Dios a través de Natán.

La confesión del pecado y el arrepentimiento mostrado por David movió el corazón de Dios y lo perdonó. El perdón de todos nuestros pecados está garantizado por el sacrificio de Cristo en la cruz. 

Padre celestial, ayúdanos a reconocer nuestras fallas y pecados, ayúdanos a confesar nuestros pecados, a arrepentirnos. Envíanos a un Natán que pueda confrontarnos y que podamos recibirlo bien porque viene de Ti. Ten piedad de nosotros y fortalece nuestro carácter para que podamos salir de nuestras prácticas pecaminosas. Bendiciones.

El pastor Héctor Salcedo Llibre predicó hoy su tercer y último sermón de la serie titulada Sabiduría Para La Vida, basada en una selección de versículos o pasajes del libro de Eclesiastés.

En los mensajes anteriores se mencionó el contexto en que fue escrito este libro por el rey Salomón, quien gobernó Jerusalén entre los años 965 al 928, A.C., y quien relata sus experiencias de vida al dedicar su vida entera a la búsqueda de sabiduría para encontrar felicidad, significado y propósito para su vida, y en el cual expresa que el propósito del libro es llevarnos a la reflexión para saber si damos nuestra vida a la causa correcta, si nuestros esfuerzos son por causas eternas, son para Dios y para Su causa. Al final de su vida, que es cuando presenta sus experiencias a través de su libro, dice que todo lo que hacemos y las cosas materiales que logramos resultan en insensatez, cosas sin sentido y que esta vida debajo del sol sin Dios, es nada, que nada llena, ni suple las necesidades del alma, solo Dios.

Las conclusiones de Salomón en su búsqueda de significado y propósito para su vida fueron las siguientes: las cosas que hacemos es pura vanidad de vanidad y no tienen propósitos eternos, es como correr tras el viento que no lo podemos alcanzar.

Para Salomón no encontramos propósito y significado en esta vida por 3 razones: 

1.- Todo lo que se nos presenta en la vida tiene un propósito vacío; 

2.- el carácter incomprensible y doloroso de la realidad en el mundo en que vivimos; y 3.- la muerte que es la conclusión y verificación de que las cosas por las que luchamos no tienen sentido, son vanidades, el carácter temporal de la vida.

Si este mundo no nos satisface, no nos llena, es porque fuimos hechos para otra vida, para otro mundo. Por eso Cristo dice que ha venido a este mundo a darnos vida y vida en abundancia, estando en Él.

Debido a que la vida no tiene sentido, no tiene propósito ni significado, el mundo ha respondido de dos maneras:  Los que renuncian a la vida y  Los edonistas, que piensan en extraer el mayor placer de la vida.  Salomón propone no buscar debajo del sol. Nada ni nadie tiene la esencia para satisfacer tus deseos, ni darle propósito y significado a tu vida.  El lo ha probado todo y concluye diciendo que debajo del sol no hay nada que buscar, la solución está en Dios, temer a Dios, ser obediente a Dios, y guardar sus mandamientos para encontrar propósito y significado para tu vida. Porque el temor a Dios es el principio de la sabiduría.

El llamado de Salomón es que nos acerquemos a Dios, nos arrepintamos de nuestros pecados y ser obediente a sus mandamientos. No hay nada más importante en el hombre que el temor a Dios y el guardar sus mandamientos, y esto nos dará propósito y significado a nuestra vida.

Salomón recomienda acercarse a Dios temprano, siendo joven, porque el mundo, la vida, no cumple lo que promete.  Los placeres del mundo no satisfacen el alma, mientras que la relación cercana con Dios si cumple lo que promete y te llena de satisfacción y gozo.

Salomón, que lo tuvo todo y en grandes cantidades, recomienda el disfrute de la vida y lo que el mundo provee. Recomienda disfrutar del trabajo, la comida, la bebida y la esposa de tu juventud, cosas sencillas que Dios provee. No es necesario la búsqueda de grandes cosas, lo que necesitamos es de mayor gratitud a Dios por las cosas que ya tengo.

Dios tiene el derecho y el poder de hacer con Su creación lo que Él considere. Salomón reconoce la soberanía de Dios, y aunque muchas veces trató por sus propias fuerzas de buscar el propósito y significado de la vida, al final reconoce que Dios es soberano y el único que puede proveer significado y propósito para tu vida. 

Los que reconocen la soberanía de Dios viven de manera siguiente:

1.- Vive gozoso de todas las cosas que Dios le ha provisto, sin desear cosas más allá de lo que el Señor ha dispuesto, sin envidias.

2.- Vive de manera confiada en la soberanía de Dios. Reconoce que Dios está en control del mundo y de nuestra vida.

3.- Vive en sobriedad, porque sabe que todas sus obras serán llevadas a juicio.

Por tanto, debemos reconocer la soberanía de Dios, Él tiene propósito y significado en todo lo que hace, aunque no entendamos y sea doloroso, pero al final siempre es bueno, agradable y perfecto. Porque sabemos que todas las cosas son para bien, para los que aman al Señor y no hay condenación para los que están en Cristo Jesús.

Señor, ayúdanos a vivir una vida enfocados en Ti, en Tus propósitos eternos, y no en las cosas materiales de este mundo sin sentido. Que en Ti encontraremos propósito y significado para nuestras vidas. Bendiciones.

El pastor Héctor Salcedo Llibre continuó hoy con el segundo sermón, de tres, de su serie de mensajes titulada: Sabiduría Para La Vida, basado en el libro de Eclesiastés.

La semana pasada se inició el mensaje ubicando a la congregación en el contexto del libro y su autor Salomón.  Eclesiastés,  junto a Proverbios y Cantar De Los Cantares, fue escrito durante su reinado entre los años 965 y 928 antes de Cristo.

El propósito de este libro es llevarnos a la reflexión para saber si damos nuestra vida a la causa correcta y eterna, si son para la causa de Dios.

Partiendo de 4 premisas importantes, Salomón presenta cual ha sido su búsqueda de felicidad y propósito, las cuales son: La dedicación al escribir este libro para la edificación de la congregación a través de sus experiencias, La obligatoriedad de esta búsqueda en nuestras vidas, Lo intenso de esta búsqueda y, Lo redentora que puede resultar esta búsqueda.

El pastor concluyó su mensaje de la pasada semana diciendo que si este mundo no nos satisface, o no nos llena, es porque fuimos hechos para otra vida, para otro mundo, y por eso Cristo dice que vino para darnos esa otra vida en abundancia.

Hoy el pastor comienza diciendo que Eclesiastés puede considerarse un libro autobiográfico, ya que presenta las experiencias adquiridas por Salomón durante su vida y las expone precisamente como sus experiencias para edificación. Aquí Salomón se pregunta cuál es el beneficio que el hombre obtiene al hacer lo que hace, si vale la pena todo lo que uno hace en su vida.  Las conclusiones específicas de la búsqueda de Salomón fueron las siguientes:

1.- Vanidad de vanidad. Todo lo que hacemos es por vanidad. Nada de lo que hacemos en este mundo material tiene propósitos eternos, por lo que para él es vanidad de vanidad y,

2.-Correr tras el viento. Todo el esfuerzo que hacemos para lograr cosas es como correr tras el viento, no lo podemos alcanzar ni obtener.

No encontramos propósito y significado en esta vida por 3 razones:

1.- Todo lo que se nos presenta en la vida tiene un propósito vacío. La filosofía y el placer, no lo satisfizo en la búsqueda del significado y propósito de la vida. Estas cosas por si solas no son pecaminosas, se convierten en pecado cuando las pongo en primer lugar en mi vida. Salomón trató varias opciones,  como la risa, el alcohol,  la construcción de obras de ingeniería,  servidumbre, ganados, acumulación de riquezas, muchas esposas y concubinas, 1,000 en total, etc., pero tampoco encontró satisfacción. Son sólo argumentos y estrategias momentáneas, sin producir plenitud para su alma, porque en nuestra mente y corazón pensamos que son cosas que necesitamos, los constituimos en ídolos. Salomón vivió complaciendo sus deseos para tener las experiencias necesarias en la búsqueda de satisfacción y plenitud para su alma, y al final, para él todo era vanidad.

2.- El carácter incomprensible y doloroso de la realidad en el mundo en que vivimos. Reconoce que las cosas y las personas no son como deberían ser. No tenemos respuestas concretas a nuestras interrogantes de existencia. Además de las injusticias de unos sobre otros. Por este mal funcionamiento del mundo, doloroso e incomprensible, nada nos satisface, todo es vanidad.

3.- La muerte. Este estado es la conclusión y verificación de que las cosas por las que luchamos no tienen sentido, son vanidades. Al final está la muerte, por eso Salomón dice que aborreció la vida y todo lo que hizo se lo dejara al que le sigue.

Las cosas materiales que logramos en esta vida no tienen sentido, pero las obras que hacemos para la gloria de Dios nos siguen a la eternidad, por lo que el evangelio de Cristo es la respuesta a nuestras búsquedas de significado y propósito, porque Cristo venció  la muerte y todo el que crea en Él tiene vida eterna.

Padre, ayúdanos a enfocarnos en Ti, en Cristo y Su Evangelio, que Tú seas nuestra meta, para encontrar propósito y significado en esta vida, y que las cosas materiales sólo sean para nuestro disfrute temporal. Bendiciones.

El sermón de hoy estuvo a cargo del pastor Héctor Salcedo Llibre, basado en una selección de  pasajes del libro de  Eclesiastés, y corresponde a una serie de tres sermones. Esta serie ha sido titulada: Sabiduría Para La Vida.

El nombre de este libro, Eclesiastés,  significa El Predicador, y transmite la sabiduría de Dios por medio de Salomón, hijo del rey David, quien es el autor, lo cual queda demostrado en el versículo 1 del primer capítulo que dice: Palabras del Predicador, hijo de David, rey de Jerusalén, quien al término de su vida, y convencido de su pecado y necedad, narra sus experiencias para provecho del prójimo, declarando que todo bien terrenal es vanidad y aflicción de espíritu.

Salomón es el tercer y último monarca de Israel, antes de la separación entre Judá e Israel, y cuyo reino tuvo una duración de cerca de 40 años, posiblemente entre los años 965 y 928 A.C. Fue el constructor del primer templo de Jerusalén y a él se le atribuye la autoría de los libros Eclesiastés, Proverbios y Cantar De Los Cantares. Se le consideraba uno de los hombres más sabios de su época, tal vez el más sabio. Tanto así que le visitaban reyes de otras naciones para pedirle consejos. Igualmente, tuvo todas posesiones materiales que deseó y poseyó un harén de unas 1,000 mujeres, incluida la hija del faraón, y en un momento de su vida, e influenciado por muchas de sus mujeres, honró a otros dioses, lo que lo llevó a su decadencia, aunque al final de su vida reconoce que nada en la vida lo llenó, sólo la fe en el único Dios y creador del universo.

En la narración de Salomón quedamos convencidos que esta vanidad del mundo no puede hacernos felices, así como de la vileza del pecado, y de su acertada tendencia a hacernos desgraciados. De igual manera nos muestra que ningún bien creado puede satisfacer al alma, y que la felicidad ha de hallarse solamente en Dios. Y esta doctrina debe guiar al corazón hacia Cristo Jesús, bajo la enseñanza del Espíritu Santo.

Este libro nos ayuda a enfocarnos en la búsqueda del propósito de nuestra vida, y estos sermones tratarán de analizar Eclesiastés para encontrar precisamente ese propósito, partiendo del conocimiento de que Dios es proveedor de sabiduría, felicidad y propósito en nuestras vidas. El propósito de este libro es llevarnos a la reflexión para saber si damos nuestra vida a la causa correcta. Si nuestros esfuerzos son por causas eternas, son para Dios y para Su causa.

Salomón presenta cual ha sido su búsqueda de felicidad y propósito, partiendo de 4 premisas importantes :

1.- El autor se dedicó a escribir este libro con cuidado, buscando palabras con sumo cuidado, y dedicado a instruir a la congregación sobre sus experiencias.

2.- Esta búsqueda es obligatoria para nuestra vida. El autor muestra que la búsqueda del propósito de nuestra vida es obligatoria para tener felicidad y satisfacción de nuestra vida.

3.- Su búsqueda fue intensa. Este libro se realizó al final de su vida, por lo que el tiempo de investigación fue extenso e intenso. Se dedicó a buscar la sabiduría y la razón de las cosas.

4.- Es una búsqueda que puede ser redentora. Dios ha puesto en nosotros el deseo de búsqueda de algo más para satisfacer nuestra alma. Solo la fe en Dios puede darnos satisfacción plena.

Salomón presenta sus experiencias al final de su vida como cosas que resultaron en insensatez y vanidad, cosas sin sentido y que esta vida debajo del sol sin Dios, es nada. Nada llena, nada suple las necesidades del alma sino Dios.

Si este mundo no nos satisface, no nos llena, es porque fuimos hechos para otra vida, para otro mundo. Por eso Cristo dice que ha venido a este mundo a darnos vida y vida en abundancia.

Oremos  al Padre para que podamos seguir reflexionando sobre estas inquietudes de Salomón, en la búsqueda de satisfacción de nuestra alma, que no desperdiciemos nuestra vida en la búsqueda equivocada. Que Dios use estas reflexiones para que reoriente nuestro corazón y podamos reenfocar nuestra vida para la búsqueda de lo eterno, para la búsqueda de Él.  Bendiciones.

Con esta tercera y última prédica el Pastor Héctor Salcedo concluyó hoy su serie titulada Lo Viejo Pasó, Lo Nuevo Llegó, basada en Efesios 4:17-32, cuyo tema principal es la nueva vida en Cristo.

La primera prédica fue sobre el versículo 17, que trata acerca del llamado del Apóstol Pablo para que andemos diferentes al resto de las personas del mundo. Ser diferentes a como éramos antes de ser cristianos, que andábamos en la vanidad de nuestras mentes, ya que el venir a Cristo se trata de una transformación del carácter, con una nueva naturaleza, una naturaleza espiritual.

El segundo mensaje fue basado en los versículos del 20 al 24, donde Pablo nos manda a dejar atrás el hombre viejo que está viciado, aprender de Cristo y no vivir como antes. Adoptando la nueva naturaleza creada en el poder de Dios para justicia y santidad, y renovarnos constantemente en el espíritu de nuestra mente.

Hoy el Pastor Salcedo concluyó su serie con los versículos del 25 al 32, los cuales nos manda a cuidarnos de los pecados practicados por los paganos. Cuidarnos de no practicar la mentira, el robo, de la ira y pasiones desenfrenadas, no dar lugar al diablo, al contrario debemos resistirlo no consintiendo el pecado. Los cristianos debemos cuidar la manera de hablar, procurando la bendición de Dios y animar y advertir a otros con lo que digan. En estos versos Pablo nos indica la forma de comportarnos, inclusive con nuestras reacciones frente a situaciones con otros hermanos. Nos indica que debemos ser benignos, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, como Dios también nos perdonó en Cristo.

Esta es la manera como debemos comportarnos. Esa debe ser la reacción de nuestra forma de vivir por haber nacido de nuevo, por ser un nuevo hombre, con una naturaleza nueva.

En estos pasajes encontramos tres principios generales básicos, los cuales son:

1.- La verdad cristiana debe ser vivida, debe ser aplicada a mi vida. El que escucha la Palabra de Dios y no la aplica a su vida, se engaña a sí mismo. Mi vida debe ser transformada por las verdades que conozco a través de la Palabra de Dios. El cristianismo no es moralismo, es un interior transformado que genera una nueva conducta. La conducta nueva es un resultado de mi transformación. Mi relación con Dios produce cambios en todas las áreas de mi vida, porque pone en mí una nueva naturaleza.

2.- La transformación de mi vida que el Evangelio debe producir es de un extremo a otro. A partir de mi conversión, y de nacer de nuevo, comienza el proceso de transformación, el proceso de santificación. Este proceso, además de rechazar el pecado, cultiva la virtud. Si la práctica del pecado no la sustituyo por la virtud, no tengo el gozo de lo virtuoso y podría caer nuevamente en el pecado.

3.- Estas cosas que nos indica Pablo requieren de nuestro esfuerzo. Requiere de aplicar disciplina en nuestras vidas, además de la oración. Es un asunto de tomar la decisión de comportarme diferente, de hacer el esfuerzo diario de combatir las tentaciones del pecado. El vigor espiritual para dejar lo viejo atrás lo tenemos a través del Espíritu Santo que mora en nosotros.

¿ Cómo podemos hacer estos cambios en nuestras vidas ? A través del conocimiento, estudiando y profundizando en la Palabra. También a través del razonamiento, reconociendo mi orgullo, rebeldía y desobediencia, que no permite entregar esas áreas a Dios, y preferimos seguir viviendo en la esclavitud del pecado.

 

Que Dios nos bendiga.

Página 1 de 8