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Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90's para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos hijos: Elías y Daniel.

 

25 de Febrero de 2018

Morir para vivir

Esta semana el pastor Héctor Salcedo predicó el sermón “Morir para vivir” basado en Mateo 16:21-28.

Al leer la Palabra de Dios, hay algo que es evidente de manera inmediata: Dios no piensa como el ser humano. Los valores de Dios, Sus reacciones emocionales, e intereses son distintos a los nuestros (Isaías 55:8-9). Una forma como Dios nos enseña esto es a través de las paradojas que nos presenta la Biblia como que en ocasiones Dios usa la muerte para traer vida.

En Mateo 16:21-23 vemos el momento en que Jesús comenzó a claramente informarles a Sus discípulos sobre Su destino próximo en la cruz y Su resurrección, justamente luego de que finalmente estaban seguros de la identidad de Jesús (Mateo 16:16-17). Esto les choca a los discípulos e inmediatamente, “Pedro comenzó a reprenderle…” [v.22]. Pedro acababa de afirmar la identidad de Jesús como Cristo, y ahora tiene la osadía de censurar a Jesús. Los discípulos conocían la identidad de Jesús, pero no su misión y, de hecho, no la aceptaron cuando Jesús la informó. En la mente de los discípulos, Dios no podía tener un plan que incluía que el Mesías sufriera y muera y esta sique siendo una confusión de muchos hoy en día. No contemplan que dentro de los planes de Dios puede incluir sufrimiento intenso y en ocasiones mortal; que Dios puede usar la aflicción y el dolor para llevar a cabo Sus propósitos. Pero Dios no es como nosotros, y no piensa como nosotros (Mateo 16:23).

Mateo 16:24-25 relata otra paradoja: la del discípulo de Jesús: “¡En morir a mí, a mi yo, está mi vida!” Luego del intercambio con Pedro, Jesús se percató que los discípulos pensaban que el sufrimiento no iba con el plan de Dios; que ni el Mesías ni sus seguidores iban a sufrir. Pero, cómo ya vimos, el Mesías vino a sufrir y a morir por nuestro rescate. De hecho, la “descripción de puesto” para el discípulo de Jesús es, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16:24b).Jesús es claro y directo con lo que se espera de un discípulo: que olvide su causa personal, se enfoque en los planes de Dios y se someta a la Palabra.

Hay dos aspectos en la frase “niéguese a sí mismo” (v. 24) que son importantes. Por un lado, hay una negación del yo que consiste en desistir de mis esfuerzos de “salvarme por mis propios medios”; la expresión del verso 25, “el que quiere salvar su vida [alma] la perderá” se dirige en parte a esto (Mateo 5:3; Lc. 18:9;13). El otro aspecto en que el discípulo debe “negarse a sí mismo” es en el enfoque de su vida: ya el discípulo no vive para él sino para aquel que murió por él (2 Corintios 5:15). En vista de esto, hemos de negarle a nuestra naturaleza carnal sus peticiones de tal forma que honremos al que murió por nosotros (Gálatas 5:16-17).

Otro componente de la descripción de puesto del discípulo es “tome su cruz” (v. 24). Esto significa enfrentar dolor, sacrificio y aún la muerte de manera voluntaria para hacer avanzar la causa del Señor. El tomar la cruz está de alguna manera conectado con negarme a mí mismo en el hecho de que llevar a cabo la obra que Dios me ha encomendado implica la negación a ciertos deseos o planes que tengo. Los planes de Dios deben ser prioritarios sobre los míos ya que la voluntad de Dios siempre persigue lo significativo y lo eterno mientras que la nuestra va detrás de lo ligero y terrenal. A veces lo que Dios nos pide no nos atraerá “terrenalmente”; pero si somos capaces de “verlo con la fe”, comenzaremos a experimentar un gozo aún por aquellas cosas que “no nos gustan”.

La última paradoja que presenta el texto es la paradoja de la vida terrenal: “Mi mejor vida aquí la vivo cuando me enfoco en la vida allá.” Mateo 16:26-28 nos presenta una idea que es difícil de digerir: que, al Mesías lo van a matar y que a sus seguidores le correspondía vivir una vida de negación, sacrificio y obediencia. Es duro, si tú crees que la vida se trata de lo que hay aquí y nada más; pero si hay otra vida después de esta, entonces, ¡la vida del discípulo es la que garantiza la entrada a la gloria y la mayor cantidad de recompensas eternas posibles! Vale la pena.

19 de Enero de 2018

La iglesia y yo (4ta parte)

(Sermón pastor Héctor Salcedo)

Durante esta semana, dentro de la serie “Vida de iglesia” hemos estado aplicando las enseñanzas de los sermones “La iglesia y yo” del pastor Héctor Salcedo con el propósito de que entendamos que permanecer en nuestra iglesia local como simples observadoras, guardándonos a cierta distancia, sin permitir que nadie nos conozca ni asumir ningún compromiso, no es bíblico, por el contrario, es desobediencia a Su mandato, es privarnos de la bendición y privilegio de experimentar “los unos a los otros” de que nos habla el Nuevo Testamento.

Aunque la serie continúa, hoy concluimos con la revisión de los sermones. Habiendo visto cómo luce una mujer que ha entendido el llamado de Dios a involucrarse y pertenecer a su iglesia local, hoy observemos cómo se ve una vida que llega hasta el último nivel de compromiso que es entregarse a servir. 

Los dones y talentos que me han sido dados debo ponerlos al servicio de la iglesia y de los hermanos de la congregación.  Dios siempre tiene un propósito en la vida de cada una de Sus hijas. Para contribuir no debo esperar ser nombrada, lo puedo hacer sin que nadie me lo pida. Puedo involucrarme en el servicio sin que nadie lo indique, como es el orar los unos por los otros que es un mandato de Cristo también, servir en cualquier área, ministrar palabras de consuelo, ánimo y exhortación a otras hermanas.

¿Cómo luce una mujer cristiana entregada al servicio en su iglesia local?

  1. 1. Habiendo estudiado Su Palabra, sabe que Dios la ha dotado, le ha puesto algo que puede y debe dar para beneficio de la iglesia.
  2. 2. Ha entendido que no se trata de lo que recibe o logra en la iglesia, ni de que se sienta bien, sino que, Dios la ha hecho parte de ese cuerpo local para colaborar y ayudar al funcionamiento y dinámica de la iglesia.
  3. 3. Entiende que la vida cristiana se caracteriza por ser una por vida de servicio.
  4. 4. Persigue vivir las palabras de Jesús en Marcos 10:43-44 “Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor,y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos”.
  5. 5. Conoce que es miembro del Cuerpo de Cristo y que, como tal, Dios le ha impartido dones para ministrar a otros para el bien común (1ª Corintios 12:4-31)
  6. 6. Sabe que toma tiempo cultivarlo, y por eso comienza a servir en aquellas cosas que entiende atraen sus afectos, donde va encajando y es usada por Dios, siendo confirmado por el cuerpo de Cristo.
  7. 7. Además, sabe que hay muchos miembros que componen ese cuerpo y que, para su funcionamiento adecuado, cada miembro debe trabajar de manera coordinada con los demás.
  8. 8. Cree que Dios la ha colocado en el cuerpo según Le agradó y por eso no considera que haya tareas mayores o menores, pues todas son asignadas por Él.
  9. 9. Reconoce que uno de los propósitos de Dios en que haya miembros débiles que sean los más necesarios es que no haya división en el cuerpo sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros, y así, sufran y se regocijen los unos con los otros.

Testimonios de mujeres de diferentes edades y etapas de la vida que se han entregado al servicio en la Escuela Bíblica Dominical de niños:

Deborah Lora Sape:

  1. 1. Como seguidora de Cristo y que he sido transformada, debo en agradecimiento al Señor dar mi vida para servir en algún ministerio de la iglesia considerando los dones y talentos que Él me ha dado.
  2. 2. Servir en el Ministerio de la Escuela Dominical es un privilegio, porque cada domingo recibimos a niños sedientos de la Palabra de Dios y somos usadas como instrumento para instruir Sus enseñanzas.
  3. 3. Los niños aprenden viendo y es importante modelarles una vida que agrade a Dios.

Elaine García (joven soltera):

  1. 1. Al prepararnos para exponer la lección a los niños podemos ver cómo al escudriñar la Palabra, ésta siempre tiene algo que recordarnos o enseñarnos.
  2. 2. A través de la EBD, el Señor me permite recordar que Él controla todo y que dependemos de Él, pues, en ocasiones se dan situaciones que nos toman por sorpresa y escapan de nuestras manos, sin embargo, podemos descansar en el Señor al confiar que Él provee a nuestras necesidades.
  3. 3. Por medio de la EBD, Dios nos permite crecer en amor, no solo al percatarnos de Su gracia al permitirnos servir a otros, sino también por las personas que sirven junto a nosotras. Nos muestra la importancia y el valor que tiene el orden y el trabajo en equipo.

Heidy de Almonte (sirve junto a su esposo como profesora):

  1. 1. Nos ayuda a entender mejor las necesidades de nuestros niños y a aportar a su crecimiento espiritual.
  2. 2. Es una forma de mostrar obediencia al llamado de la Gran Comisión enseñando la verdad de Cristo a nuestros niños y por medio de ellos a sus padres.
  3. 3. Es una manera de hacer un ministerio como pareja, lo cual nos une en un mismo propósito; a la vez forma nuestro carácter y nos da herramientas para aplicarlas en la crianza de nuestros hijos.

Recordar que somos un cuerpo y por lo tanto debemos ayudarnos unos a los otros. Es un privilegio pertenecer a una iglesia que sirva la palabra de Dios pura

Pregunta de reflexión: ¿Que sería de tu iglesia si todos tuvieran la misma actitud que tú tienes hacia ella?

Oración: Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pedimos perdón por el poco involucramiento en la iglesia, por mi actitud. Ayúdame a cambiar de actitud y poner mis dones y talentos al servicio de la iglesia para hacer Tu voluntad.

 

 

Ministerio EZER

 

 


Primera parte del sermón:  https://youtu.be/q8HcbkM-98A

Segunda parte del sermón: https://youtu.be/Gnhk_qPOJh8

18 de Enero de 2018

La iglesia y yo (3ra Parte)

(Continuación de la segunda parte sermón pastor Héctor Salcedo)

¿Te animas a comentarnos cómo esta serie ha ido impactando tu vida? ¿Cuáles resoluciones has tomado con lo aprendido? ¿Cómo te ha movido a orar por algunas áreas de tu vida?

¡Tu testimonio puede edificar a muchas!

En los artículos anteriores de esta serie aprendimos cuál podría ser la definición de Jesús de qué es la iglesia, basada en sus propias afirmaciones de Mateo 16:13-18 y Mateo 18:15-20 (lee los textos para una mejor comprensión):

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo, con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

Además, algunas metáforas bíblicas sobre la iglesia e iniciamos a revisar cómo luce una mujer cristiana comprometida con la iglesia de Cristo cuando se involucra con la misma.

¿Te evaluaste a ti misma?

¿Cómo estuvieron tus resultados?

¿Qué piensas hacer con los mismos?

¿Cuáles pasos el Señor te ha indicado que debes dar? 

Recuerda que cada vez que el Señor te muestra un área donde no has estado andando bien no es para que te quedes allí culpándote sino porque te está extendiendo Su amorosa mano para que salgas del lugar donde te has estancado. ¿Le confesarás tu pecado, tomarás Su tierna mano y seguirás adelante con Él?

Sigamos ahora con nuestra autoevaluación para saber cómo luce nuestro nivel de compromiso con la amada de Cristo, Su Novia, la iglesia de la cual somos parte y donde tenemos un rol que jugar.

2) Pertenecer formalmente a la iglesia

  1. a) ¿Has formalizado tu membresía en la iglesia?
  2. b) ¿Sabes que perteneces a ese cuerpo? ¿Actúas como si así fuera?
  3. c) ¿Cuál es tu nivel de participación en la vida de la iglesia?
  4. d) ¿Conoce la iglesia quién eres?
  5. e) ¿Saben tus pastores y líderes cómo ministrar correctamente a tus necesidades?
  6. f) ¿Estás esperando hasta encontrar la iglesia perfecta?
  7. g) ¿No quieres comprometerte?
  8. h) ¿Compartes tu caminar con otros creyentes?
  9. i) ¿Crees que formalizar tu membresía en la iglesia no es bíblico? Lee los versículos que se mencionan más adelante.

La iglesia no es un evento para espectadores; es un caminar donde nos acompañamos, requiere que visite más allá de los domingos, pero también una disposición de conocer, de darme a conocer, de compartir mi vida.  “Amaos los unos a los otros”, “perdonaos los unos a los otros” donde primero se practica es en la iglesia, se aprende, pero también se pone en práctica. Responsabilidad mutua de ayudarnos a crecer los unos a los otros. Eso no se logra quedándonos en la periferia.

Formalizar esa pertenencia no es un simple papel, es una declaración de compromiso frente a ese cuerpo de Cristo, de dar y darme a esa iglesia local. Dar me hace bien, pues,

Indicaciones en la Palabra de que sí había un registro o conteo de personas en las iglesias (Hechos 2:41, Hechos 4:4), en Romanos 16 Pablo escribe recomendando a Febe para que la reciban en la iglesia del lugar donde se iba a mudar; así mismo lo vemos en 2ª Corintios 3:1; en 1ª Timoteo se habla de la lista de viudas, en Hebreos 13:17 se habla de que los pastores deben dar cuentas de las ovejas; pero ¿cómo van a dar cuenta de alguien si no saben quiénes son?  ¿cómo pueden saber por quién orar, si nos mantenemos en anonimato?

Testimonio de María Luisa Pedemonte

Durante años pospuse hacerme miembro de la iglesia y me mantuve asistiendo como si se tratara de buscar una orden en la ventanilla de comida para llevar; solo recibiendo del Señor. Al integrarme a grupos pequeños de estudios bíblicos de mujeres, fui conociendo otras hermanas mientras el Señor me impulsaba a darle la prioridad a Él, pues, ya que tengo vida por Él, debo vivir para Él.

Algunas razones por las cuales te invito a integrarte formalmente en tu iglesia local:

  1. a) ¿Por qué solo asistir como si la iglesia fuera un restaurant de comida para llevar, sin preocuparme cómo camina Su obra? No estamos aquí solo para ser servidas sino para servir. Por la salvación en Cristo ya soy miembro de Su cuerpo, no integrarme me convierte un miembro disfuncional; permanezco como un adorno mientras al cuerpo de Cristo le hace falta lo que puedo dar; soy una pieza en ese rompecabezas y debo ocupar mi lugar cumpliendo el propósito para el cual Dios me ha llevado allí.
  2. b) El dolor por malas experiencias anteriores no debe impedirte formalizar tu participación en una nueva iglesia de sana doctrina;
  3. c) No tengas miedo de desterrar los ídolos que no quieres dejar y pon al Señor en primer lugar; vence el miedo al compromiso, a formar parte y a tener que conocer personas de la iglesia.

Y tú, ¿pudiste identificar cuál es tu excusa a la falta de conexión con tu iglesia o para no formalizar tu participación en tu iglesia local,?

 

 

EZER

17 de Enero de 2018

La iglesia y yo (2da parte)

(Segunda parte sermón pastor Héctor Salcedo)

Con estos sermones el pastor Héctor Salcedo persigue arrojar luz de Su Palabra para que hagamos las correcciones en nuestra manera de pensar sobre ser miembros del cuerpo de Cristo, ya que las cosas o situaciones que suceden en la iglesia deben ser importantes para nosotras como hijas de Dios.

En el sermón cuya reseña mediante una serie de preguntas se publicó ayer, el pastor nos trajo una definición de iglesia basada en las afirmaciones de Jesús sobre la misma; en virtud de esas afirmaciones que encontramos en Mateo 16:13-18 y Mateo 18:15-20 la que copiamos nuevamente para edificación de todas:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo, con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

En la segunda parte del sermón que puedes ver en este enlace https://youtu.be/Gnhk_qPOJh,  el pastor reflexiona que el concepto de Jesús de la iglesia junto con las metáforas con que la Biblia llama  a la iglesia, debería producir en nosotras un gran entusiasmo, un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar con respecto a la misma, veamos algunas de esas metáforas (no hablan de lo que la iglesia es en su totalidad pero en conjunto, sí):  

-       La Novia de Cristo: nos habla de la devoción de Cristo a Su iglesia (Efesios 5)

-       El Ejército de Dios (2ª Timoteo 2:3-4)

-       Pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa (1ª Pedro 2:9-10) 

-       Templo de Dios (1ª Corintios 3:16)

-       Viñedo donde somos las ramas, Cristo es la Vid y el Padre, el Viñador (Juan 15) 

-       Ovejas del Buen Pastor (1ª Pedro 2:25)

-       Reino de Dios (Colosenses 1:13)

-       La familia de Dios (Efesios 2:19)

-       El Cuerpo de Cristo (1ª Corintios 12)

Saber que soy parte de Su Novia a Quien Él ama, que he sido llamada a luchar por Su causa, y todo lo demás que implica cada una de esas metáforas ¿me anima a hacer vida de iglesia? ¿infunde en mí el deseo de colaborar, de contribuir a Su causa, a la extensión de Su Reino del cual ya soy parte por Su gracia?

No es lo mismo una iglesia grande (edificio grande, grandes actividades) que una gran iglesia (los que llegan se comprometen, se aman unos a otros, contribuir al caminar de santidad de los demás).

¿Cómo me dedico a hacer de mi iglesia una gran iglesia? ¿Me conformo con que sea una iglesia grande? ¿Cuál trae gloria a Dios? 

¿Cómo luce una mujer cristiana comprometida con la iglesia de Cristo?

1) Involucrada en la vida de la iglesia:

  1. a. Es intencional en involucrarse en la vida de la iglesia porque sabe que Cristo la ha hecho parte de esa familia. 
  2. b. Estudia y vive Hechos 2:41-42 donde se narra la vida de la iglesia en sus inicios. 
  3. c. Desde su conversión, sabe que el bautismo es obligatorio, ya que es un testimonio del cambio que se ha producido en su vida.  No lo pospone, no busca excusas, no tiene temor de testificar que ha entregado su vida a Cristo y ha decidido seguirlo a Él.
  4. d. Pone en práctica esos versículos haciendo lo que hacían los cristianos en las reuniones, tiene koinonía, es decir, asiste a las reuniones de Santa Cena, a compartir el pan y el vino tal como Cristo lo había ordenado para Su recordación y edificación. 
  5. e. Es relacional porque sabe que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. 
  6. f. Se involucra en la vida de la iglesia y en la de los hermanos, conoce sus dificultades, sus temores, etc. para ayudar físicamente si se puede, o a través de la ministración del consuelo de Dios. 
  7. g. Ora a Dios para amar a los hermanos como Dios la ama a ella a pesar de ser pecadora. Procura oportunidades de ministrarles Su amor. 
  8. h. Por esa razón asiste a grupos pequeños (niños, jóvenes, matrimonios, etcétera), con los cuales pueda involucrarse.

Testimonio e invitación de Mayra Beltrán de Ortiz (sobre las reuniones de oración comunitaria)

  1. a. No sabemos orar y necesitamos al cuerpo de Cristo para todo, incluyendo la oración.
  2. b. La Palabra nos exhorta a orar con y por los hermanos:
  3.     Santiago 4:2-3: "No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres."
  4.     Santiago 5:16: "Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho."
  5.     Efesios 6:18: “Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
  1. c. La oración comunitaria nos edifica y nos unifica.
  2. d. En medio de pruebas y situaciones difíciles escucho a otros levantarme al Trono de la gracia.
  3. e. Al interceder por otros, me acerco a ese hermano, a su situación y soy edificada en el amor por el otro.
  4. f. Promuevo que más personas se unan a la oración comunitaria.
  5. g. Nos acercamos más a Dios y a nuestros hermanos.
  6. h. Nos permite practicar el amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotras mismas.
  7. i. Lloramos y gozamos con el otro, al elevar acciones de gracias cuando Dios ha respondido. 
  8. j. Me siento más unida al cuerpo de Cristo, siento más amor por mis hermanos.

¿Y tú, qué esperas para involucrarte en tu iglesia local? ¡Recuerda que Cristo no murió para que corras la carrera cristiana sola!

16 de Enero de 2018

La iglesia y yo

(Sermón del pastor Héctor Salcedo)

El propósito de esta serie “Vida de iglesia” es ayudarnos a entender que, si bien la salvación es personal, el plan de Dios cuando nos rescató no es que vivamos de manera individualista, aisladas ni en la periferia pues una y otra vez en el Nuevo Testamento encontramos a los apóstoles, sus discípulos, a los nuevos creyentes, a los miembros de las diferentes iglesias viviendo “los unos a los otros” con un claro entendimiento de que somos “miembros los unos de los otros” en un cuerpo donde Cristo es la Cabeza y, por lo tanto, ni los miembros ni el cuerpo funciona bien si no nos unimos al mismo.

En este enlace https://youtu.be/q8HcbkM-98A puedes ver el sermón “La iglesia y yo” del pastor Héctor Salcedo donde encontrarás respuesta a las preguntas que muchas nos hemos hecho o todavía nos hacemos respecto a la vida de iglesia y que nos ayudarán a derribar las excusas que nos han impedido avanzar en esta área.

Partiendo de los dos pasajes donde Cristo hace referencia a la iglesia (Mateo 16:13-20 y Mateo 18:15-20 te recomendamos leerlos) el pastor nos ayuda a entender qué es la iglesia:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo. con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

Y de allí nos ayuda a reflexionar:

 1. Si le perteneces a Cristo, si confías que Su sacrificio en la cruz fue por tus pecados, entonces eres parte de la iglesia universal, todos aquellos por quienes Jesús murió.

 2. La iglesia somos tú y yo.

 3. Tú eres la iglesia.

 4. No voy a la iglesia (edificio o lugar) sino a reunirme con la iglesia (grupo de personas).

 5. La manifestación de tu pertenencia tiene que hacerse en una iglesia local.

 6. ¿Cómo manifiestas en la práctica que eres parte de la iglesia universal? Cuando te colocas bajo el liderazgo de tu iglesia local.

 7. Te comprometes con las personas de esa iglesia, vida en comunidad, visión conjunta, vida compartida.

 8. Cristianos sin iglesia o con iglesia, pero sin compromiso era algo desconocido en la iglesia primitiva, es un fenómeno reciente producto de nuestra cultura egocéntrica, que no quiere rendir cuentas.

 9. Esta actitud tiene un impacto negativo en mi caminar como cristiana.

Con esto en mente, veamos algunas preguntas tomadas de las enseñanzas del sermón, que pueden ayudarnos a identificar dónde estamos hoy y cómo reenfocarnos para llegar a la meta que Dios quiere para cada una de nosotras:

 1. La motivación correcta:

  1. a. ¿Cuál es la necesidad de comprometerme con una iglesia si llevo varios años visitando y así estoy bien?
  2. b. ¿Involucrarme más en la iglesia hará que quieran meterse en mi vida?
  3. c. ¿Qué querrán que yo deje de hacer?
  4. d. Quiero crecer espiritualmente ¿por qué no puedo hacerlo sola leyendo mi Biblia si tengo a Jesús? ¿No es Él suficiente para mí?
  5. e. La iglesia marcha muy bien ¿para qué me necesitan a mí?
  6. f.  ¿Cuáles ídolos no quieres dejar de forma que puedas asumir el compromiso que Dios demanda de ti hacia su iglesia?

La santificación es un proyecto comunitario, caminando junto a las demás ovejas y siguiendo al Buen Pastor en una misma dirección y hacia la misma meta.

 2. Mi relación con la iglesia dependerá de lo que pienso que la iglesia es. ¿Cuál es tu pensamiento más recurrente con relación a la iglesia?

  1.  a. ¿Que no te da u ofrece más? ¿Más entretenimiento?
  2.  b. ¿Más ayuda para tus problemas? O,
  3.  c. ¿Cómo puedes ser usada por Dios para edificar y servir a Su pueblo?
  4.  d. ¿Cómo apoyar a otras con sus necesidades?
  5.  e. ¿Cómo aprender más de la Palabra para estar lista para servir a otras?

 3. Mi relación personal con Cristo no elimina la necesidad de mi alma a exponerme ante otros:

En la Biblia encontramos más de 16 afirmaciones sobre lo que debemos hacer “los unos por los otros” (exhortarnos unos a otros, orar unos por otros, amarnos unos a otros):

  1. ¿Cómo podemos hacerlo si no somos parte activa de la iglesia?
  2. ¿Me engaña el orgullo haciéndome huir de someterme al escrutinio de otros?
  3. ¿Tengo miedo de hacerme vulnerable?
  4. ¿Cómo vivir “los unos a los otros” si no me acerco a otras para acompañarnos en nuestro caminar espiritual?

Tenemos una responsabilidad mutua de velar por los demás. Abstenerme de hacerlo es pecado, es rebelarme a los mandatos de Dios en Su Palabra sobre “los unos a los otros”.

 4. ¿Qué se requiere de mi para unirme a la iglesia? Podrías estar pensando que todavía no estás lista pues hay asuntos que debes organizar.

  1. a. ¿Cuáles cosas debo dejar para estar lista a unirme a la iglesia?
  2. b. ¿Cuán ordenada debe estar mi vida?

Es en la iglesia donde Cristo nos prepara, nos capacita. No esperes ordenar tu vida para venir, se acabará sin haber venido. Nunca estarás lo “suficientemente lista”.

Recuerda que la iglesia está compuesta por pecadores, caminando juntos, siendo moldeados por Dios a la imagen de Cristo y siendo ayudados por otros a ser moldeados a la imagen de Cristo. 

 5. ¿Cómo relacionarme con los miembros de la iglesia?  

En Hechos 20:28 que narra la despedida de Pablo a pastores y líderes les encomienda “cuidar” a los miembros de la congregación aquellos que “Él compró con Su propia sangre”.

  1. ¿Cómo debo cuidarlos?
  2. ¿Cómo debo tratarlos si me irritan?
  3. ¿Qué debo tener en mente en nuestras relaciones?

El cuidado con el trato que le doy a la oveja dependerá de cuánto entienda que tiene la imagen de Dios (como toda criatura) ha sido comprada a precio de sangre por nuestro Señor (es Su hija), a pesar de sus imperfecciones. Todas tenemos actitudes que irritan a otros.

¿Qué cosas hago o no hago que pueden irritar a otros? Todos tenemos causa de irritación para los demás.

En Mateo 18:15 en adelante Jesús nos habla de cómo abordar a un hermano en pecado y así nos enseña la responsabilidad mutua de caminar en santidad, con los hermanos, si somos testigos de desvío, confrontarles a solas, sino con varios testigos y si no, decirlo a la iglesia, y última instancia, sacarlo. 

Es un rol de vigilancia mutua, si lo veo desviarse debo llamarle atención con amor y gracia para que regrese. Soy llamada a velar por salud espiritual de mis hermanos en Cristo.

¿Soy parte de la generación que se resiste la vida en comunidad?  La que dice ¡No se metan en mi vida!

Proverbios 27:17 “Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo”.

 6. Compromiso con la iglesia.

  1. a. ¿Cómo sería esta iglesia local si todos los que estamos aquí tuviéramos el mismo compromiso y entrega que yo tengo?
  2. b. Si todos hiciéramos (lo mucho, lo poco o nada) que yo hago ¿dónde estaría mi iglesia?
  3. c. Revisa en tu Biblia los pasajes que se refieren a la relación de Cristo con Su iglesia (Su Novia), a quién es la iglesia en Cristo (familia de Dios, miembros de Su cuerpo), lo que somos para Él (Su pueblo adquirido, objeto de Su amor, de Su obra, Sus instrumentos) y reflexiona cuánto tu actitud, manera de pensar honra lo que Dios piensa de la iglesia.
  4. d. Si ese es el valor que Dios le da ¿cómo considerarla como entidad no digna de mi mayor devoción?
  5. e. La iglesia es la novia y esposa de Cristo, ¿cómo se siente Él cuando la desprecio?
  6. f. Evalúa tu compromiso y entrega a la iglesia a la luz del compromiso y entrega de Cristo según Filipenses 2.

Invitación testimonio:

Lee las 3 razones que comparte esta hermana para animarte a hacer vida de iglesia:

 1. Es un mandato de Dios: "no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” Hebreos10:25

 2. En los grupos pequeños podemos tener una relación más íntima como hermanos, conocer nuestras luchas, debilidades y recibir discipulado o consejería bíblica. Nos permite integrarnos como una familia, hacer vida de iglesia fuera del templo porque la iglesia eres tú, soy yo, somos todos.

 3. Es importante que hagas vida de iglesia con tus hermanas en la FE:

“Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!” Eclesiastés4:10


Debemos procurar andar con mujeres que tengan nuestro mismo sentir, mismo caminar, estar en grupos pequeños de estudios bíblicos para mujeres te ayudará a tener a mano amigas verdaderas, disponibles para ayudarte en momentos difíciles, mujeres increíbles que Dios ha puesto a tu disposición para recibir la ayuda en cualquier situación de tu vida.

Chandys Pérez 

 

 

Pastor Héctor Salcedo

10 de Diciembre de 2017

Cuidando de mi hermano

Todos nosotros estamos en un proceso de crecimiento y moldeo a la imagen de Cristo. Todo el que es discípulo de Jesús está en este proceso el cual no podemos hacer solos. Necesitamos la participación de las personas que nos rodean para acelerarlo y hacerlo efectivamente.

El texto de hoy, Mateo 18:15-20, habla sobre cómo lidiar con la confrontación de pecado en otros. Lo primero que dice este pasaje es que el pecado es inevitable ya que no somos perfectos. Aun así, también dice que el pecado no debe ser pasado por alto; debe ser tratado. En la iglesia, en una comunidad que cree en Cristo, debemos velar los unos por los otros.

Es sencillo lo que Jesús está diciendo en este pasaje, pero no es fácil de hacer. Uno tiende a eximirse de la responsabilidad de tener conversaciones de confrontación por miedo de ofender. Al igual, evitamos admitir nuestros errores cuando somos confrontados por orgullo; evadimos al hermano y nos justificamos. Es una virtud cuando el que está errado pone atención y corrige. Escuchar que estoy mal me hace crecer.

Podemos definir la disciplina como es un proceso mandatorio e interventor, mediante cual una iglesia guía amorosamente a uno de los suyos que ha caído en pecado por ignorancia o desobediencia al arrepentimiento y a la restauración de su caminar cono Dios.

Para poder confrontar al otro correctamente, debemos crear una serie de criterios para saber en qué condiciones y casos debemos confrontar:

  • Temas de errores doctrinales deben ser corregidos si estas llevan a una persona a vivir en pecado
  • Todo aquello que afecte la unidad de la iglesia debe ser confrontado
  • Temas que tienen que ver con la pureza deben ser confrontados.

Debemos tener un manto de gracia para no volvernos en personas críticas. Antes de confrontar a alguien, es necesario discernir si un pecado es recurrente o si es algo de gravedad. No es fácil saber cuándo practicar esto o saber cómo confrontar efectivamente:

1. El pecado tiene un “virtud” o vicio de enraizarse en el corazón (Romanos 7:9)

Es por esto que es bueno confrontar: porque saca a vergüenza del pecado que se ha atado al corazón.

2. El pecado se esconde (Génesis 3)

Cuando alguien está en pecado, no sale por sí mismo; estas personas tienen que ser buscadas.

3. Cuando la disciplina es aplicada correctamente, otros son persuadidos a no pecar (1 Corintios 5)

Si algo se deja sin tratar en la iglesia, hay otros que serán incentivado a pecar porque ven que el pecado se trata con ligereza (1 Timoteo 5:20)

 

La confrontación es necesaria para el caminar de un creyente y es un proceso lleno de amor y gracia. El pecado trae consecuencias dolorosas; entonces, debemos ser agradecidos de los que nos ayudan y no dejan que el pecado cobre fuerzas en nuestras vidas. 

20 de Noviembre de 2017

Deuda de gratitud

La gratitud se muestra en el ser que valora lo recibido, nos indica el pastor Héctor Salcedo en este sermón. El constante agradecimiento debería caracterizar a cada creyente en Jesucristo. El salmo 100 nos presenta básicamente dos llamados: 

1) Alabar alegremente al Señor 

2) Rendirle acciones de gracias. 

Alabanza sin gozo es obligación; la verdadera alabanza conlleva gozo (por el gran regalo que tenemos en Cristo). La razón para servir al Salvador con alegría es que “pueblo suyo somos y ovejas de su prado”. Las acciones de gracias implican expresiones audibles de la alabanza de nuestros corazones. Dios es digno de gratitud porque Él “…es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones”. El evangelio es más que suficiente para generar en nosotros alabanzas y acciones de gracias, en todo tiempo, en toda circunstancia.

29 de Octubre de 2017

Viviendo para la gloria de Dios

Este domingo, el pastor Héctor Salcedo expuso el sermón “Viviendo para la gloria de Dios” basado en 1 Corintios 10:23-11:1.

Sabemos que la gloria de Dios ha de ser el motivo principal para vivir en nuestras vidas ya que fuimos creados para glorificar a Dios. La pregunta principal que surge de esta verdad es, ¿cómo se aplica esto en el día a día? La Palabra de Dios nos da instrucciones específicas para muchas cosas, pero hay muchas otras cosas sobre nuestro diario vivir que no se mencionan en la Biblia. Es por esto que a veces debemos tomar decisiones que caen en áreas grises: cosas que no tenemos por certero si son pecaminosas o no.

Lo primero que nos debemos preguntar es: ¿Cuál es el principio que guía mis decisiones?

Si vamos a vivir para la gloria de Dios, nuestros criterios de vida tienen que ir más profundo que discernir que es pecado y que no es pecado. Muchos toman posiciones legalistas mientras que otros viven libremente y esperan que otras personas acepten su forma de vivir.

Cuando Pablo escribió su carta a Corintos, estaban debatiendo este tema. El problema en corintos era la carne para comer. Ellos se preguntaban si estaba bien o si era pecado comer carne que fue sacrificada a dioses paganos. Muchos opinaban que no era un problema ya que era tradición hacerlo mientras que otros decían que era pecado comerla.

1 Corintios 10:23-11:1 dice:

Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.Nadie busque su propiobien, sino el de su prójimo.Comed de todo lo que se vende en la carnicería sin preguntar nada por motivos de conciencia;porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay.Si algún incréduloos invita y queréis ir, comed de todo lo que se os ponga delantesin preguntar nada por motivos de conciencia.Pero si alguien os dice: Esto ha sido sacrificado a los ídolos, nolocomáis, por causa del queoslo dijo, y por motivos de conciencia;porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay.Quiero decir, no vuestra conciencia, sino la del otro; pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por la conciencia ajena? Si participo con agradecimiento, ¿por qué he de ser censuradoa causa de aquello por lo cual doy gracias? Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.No seáis motivo de tropiezoni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios;así como también yoprocuroagradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. Sed imitadores de mí, como también yolo soy de Cristo.

Pablo les da principios para navegar las áreas grises de la vida. El primer principio es: si nosotros hemos de glorificar a Dios en nuestras vidas, debemos estar abiertos a buscar consejo en aquellos aspectos donde la Biblia nos da libertad. Es una virtud muy grande dejarse guiar.  

Es común que resistamos a buscar consejos por varias razones:

  1. Muchas personas se creen sabias en su propia opinión
  2. El curso de acción que yo deseo no es el que me va a decir. No quiero oír lo que me van a decir (Proverbios 3:5).
  3. Las personas son muy impacientes. No quiero esperar ir por el proceso de pedir consejo. Esto nos puede llevar a tomar decisiones incorrectas.
  4. Pura negligencia.
  5. No tenemos a quien preguntarles.

Si vas a glorificar a Dios en todos aspectos de tu vida, te tienes que abrir al consejo de otros

Segundo principio: Si vamos a glorificar a Dios en nuestras vidas, no es preguntarme si algo es pecado o no, es preguntarme si hay gloria en ello. Hay que determinar si hay beneficio espiritual para mí y para otros en mis decisiones. Pablo nos dice que usemos nuestra libertad para nuestro beneficio espiritual y el beneficio espiritual de otros.

Todo es licito, somos libres en Cristo porque estamos bajo la gracia, pero no todo es de provecho y no todo edifica. Si es licito no es pecado, pero esa no debe ser mi único criterio; debemos ir más profundos. Después de Génesis 3, nada es tan simple como parece. Hay cosas que son claramente pecaminosas, estas son áreas negras. Pero las áreas grises no están especificadas en la Palabra. Con estas cosas, debemos tomar decisiones en base de la edificación de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Pablo le da gran importancia al efecto de nuestras vidas en las de nuestros hermanos.

Tercer principio: Disfrutar de nuestra libertad siempre y cuando esta no sea de tropiezo.  Dios quiere que seamos sensibles hacia otros, pero no legalistas. El legalista vive con medio de ser condenado si peca y define las áreas grises con reglas; no disfruta del gozo de la libertad en Cristo. El que piensa con una mente legalista tiene crecer en su conocimiento de la libertad que todo cristiano tiene en Cristo.

El creyente que sabe que algo en un área gris es licito, pero tiene un hermano que no está de acuerdo, por amor, debe ser sensible para no ser piedra de tropiezo. Debemos considerar que vamos a hacer a la luz de nuestros contextos y de las personas que nos rodean.

“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” (v. 10:31)

09 de Julio de 2017

Creciendo como cristianos

“Creciendo como cristianos” es el título con que ha predicado el pastor Héctor Salcedo acerca del pasaje descrito en Filipenses 3:12-16, los cuales hacen una exhortación a la iglesia a proseguir en su crecimiento espiritual, a continuar viviendo según la misma norma que hemos alcanzado en Cristo Jesús. El pastor mencionó en su introducción que en cada ámbito de nuestra vida todos queremos crecer, avanzar, tanto en el aspecto profesional, como sentimental y espiritual, por lo que en la vida cristiana el deseo de crecer es algo continuo mientras vida tengamos.

Esta carta o epístola del apóstol Pablo a las iglesias de Filipo tiene la intención de confirmarlos en la fe y animarlos a andar como corresponde al evangelio de Cristo. Es una carta llena de confianza y felicitaciones, sin censuras como en la mayoría de las cartas del apóstol. Se observa que los filipenses son tratados con un afecto peculiar, y utiliza la figura, la comparación o ilustración de una carrera la vida cristiana.

En los versículos que vemos hoy el apóstol dice a los filipenses que él mismo se siente que no ha alcanzado el premio, que olvida lo que queda detrás para no darse por satisfecho por las labores pasadas o las actuales medidas de gracia. Se extiende adelante, prosigue hacia la meta; son expresiones que demuestran gran interés por llegar a ser más y más como Cristo. Lo asemeja al que corre una carrera, que nunca debe detenerse antes de la meta final; debe seguir adelante tan rápido como pueda; de esta manera, los que tienen el cielo como meta deben seguir adelante en santo deseo, esperanza y esfuerzo constante hasta recibir la dádiva de Dios que es la vida eterna a través de Jesús. De esta buena insatisfacción que sentía el apóstol Pablo, de no haber alcanzado la meta todavía, es que proviene el título de este mensaje.

Vemos tres ilustraciones o tres aspectos en estos versículos que nos muestran nuestras imperfecciones que debemos reconocer, las cuales son:

1.- Para yo crecer debo estar consciente de que necesito ayuda y soporte, y también necesito cierto grado de inconformidad. Necesito reconocer que en mi vida cristiana no he llegado a la perfección, que me faltan áreas que deben ser trabajadas y mejoradas. 

Pablo reconoce que él mismo no ha alcanzado esta perfección, que todavía no ha llegado a donde Dios lo ha llamado, que es a ser como Cristo. La auto-insatisfacción es la base de nuestros mayores logros. Pablo no se entretenía con sus logros, siempre estaba pendiente de hacer correcciones en su carácter para mejorar. La satisfacción es la tumba del progreso. No te compares con los demás, ni siquiera con el pastor, compárate con Cristo.   La palabra nos llama hacer una revisión diaria de nuestra vida, ver objetivamente nuestros problemas para su corrección. Estos versículos son un llamado a reconocer que no hemos llegado.

2.- Hacer el mejor esfuerzo.  Además de reconocer que no he llegado a la meta, debo hacer el esfuerzo necesario diariamente para mejorar el carácter. Crear una disciplina para seguir la verdad de Cristo. Porque el crecimiento espiritual necesita un esfuerzo, no se da de manera silvestre, hay que cultivarlo. Pablo nos exhorta a correr con ganas, a completar la carrera cristiana, hacer este esfuerzo de querer ganar. Por eso Pablo les dice a los filipenses que se ocupen de su salvación con temor y temblor. 

3.- Necesito el enfoque correcto. Todo el esfuerzo y dedicación no vale de nada sin el enfoque correcto, sin un objetivo claro y definido. Pablo está claro que todos sus esfuerzos están dedicados a crear la imagen de Cristo en él. La imagen de Cristo es nuestra meta, ese es nuestro enfoque.   La comunión con Dios, aprender de su carácter y la meditación sobre Cristo, es la manera de alcanzar esta meta.  Es la forma de ir conformando la imagen de Cristo en mí. 

La dispersión y la infiltración del mundo, hacen que perdamos nuestro enfoque y que nos perdamos en las banalidades de esta vida, que nos desenfoquemos mirando las cosas materiales antes que las espirituales.

Pablo declara al final de estos versículos que la actitud correcta del cristiano maduro es reconocer que necesita de mayor crecimiento, y mientras eso ocurre debemos continuar cumpliendo con los preceptos que Cristo nos ha enseñado.

Padre celestial, fortalece y aumenta nuestra fe. En el nombre de Cristo Jesús pedimos que mantengas en nuestro corazón la fortaleza de la esperanza de alcanzar un poco la semejanza a Cristo. Perdona nuestros pecados y ayúdanos a reconocer nuestras necesidades para continuar creciendo, y continuar este camino junto a Ti. Bendiciones.

09 de Abril de 2017

Amando como Cristo amó

Debido a que el pastor Miguel Núñez está cumpliendo compromisos ministeriales fuera del país, la serie Hasta Los Confines De La Tierra sobre el libro de Los Hechos  fue suspendida, y en su lugar ha predicado hoy el pastor Héctor Salcedo, quien trajo  el mensaje titulado Amando Como Cristo Amó, basado en Juan 13:34-35.

En estos versículos que se producen en medio de una conversación con sus discípulos en el Aposento Alto, y donde Él identifica a quien luego lo traiciona, el Señor Jesús nos da un nuevo mandamiento: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. Nos dice que en esto conocerán todos que son mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.

Antes que Cristo dejara a los discípulos, les dejó este nuevo mandamiento. Ellos tenían que amarse unos a otros por amor a Cristo y, conforme a su ejemplo, buscar lo que beneficie al prójimo, y fomente la causa del evangelio, como un solo cuerpo animado por una sola alma. Este mandamiento aún parece nuevo para muchos profesantes. En general, los hombres notan cualquier otra palabra de Cristo antes que estas. Por esto se revela, si los seguidores de Cristo no se demuestran amor unos a otros, dan causa para sospechar de su sinceridad.

Este mensaje es una continuación de los mensajes que el pastor Salcedo ha traído semanas atrás en los que se ha referido a nuestras relaciones, tanto con los hermanos de la congregación como con la propia iglesia, de manera institucional.

El tema del amor es tan importante que en los capítulos del 13 al 17 la palabra amor o el verbo amar se menciona una 35 veces. Jesús está comunicando la fuerza del amor. 

Tenemos tres temas importantes en estos versículos: el mandato a amar, el nuevo modelo de amor que debemos seguir y es un emblema para el cristiano.

Es un mandato que nos amemos los unos a los otros. Debemos cumplir con este mandamiento nuevo de amarnos unos a otros. Debemos hacer este esfuerzo diariamente para cumplir con dicho mandato. Este esfuerzo lo debemos hacer porque nuestra naturaleza caída no es propensa a demostrar amor por los demás. Debemos desafiar nuestra alma para que muestre amor por los hermanos, y por todos. 

El nuevo modelo de amor que Cristo nos dejó es el que debemos imitar, porque Él pide que amemos como Él amó. En términos prácticos Él mostró su amor por los discípulos lavando sus píes, como demostración de amor,  humildad, y ejemplo para que ellos lo imitaran. Fue una demostración de que el amor sirve sin importar el rango o la tarea. A la vez que modeló el amor que debemos mostrar, también los confrontó con su actitud, ya que Juan y Pedro debieron prever esta tarea al organizar esta última cena, como se hacía en esos tiempos.   Es una demostración extraordinaria de amor y humildad, ya que Jesús sabía que su hora había llegado, y en pocas horas seria martirizado hasta la muerte en la cruz. No le importó su situación personal, pensó primero en ellos. Esto representó la humillación de Cristo que preparaba el lavamiento de nuestros pecados en la cruz. El amor se trata de complicarme la vida yo para simplificar  la vida  de otro, tal como hizo Cristo, que entregó su vida para el perdón de nuestros pecados.

Este amor es un emblema para el cristiano, es el sello que muestra el amor como Cristo nos amó. En esto conocerán que son mis discípulos. Si no amamos sacrificialmente debemos revisar nuestro corazón porque posiblemente no seamos creyente, o no conocemos a Dios profundamente, por lo que no nos sentimos estimulados a mostrar este amor. Este modelo de amor  apunta a Cristo, que nos amó primero sacrificialmente.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pon en nuestro corazón ese amor que Cristo nos enseñó y nos mandó. Que podamos eliminar nuestro yo para ayudar al prójimo. Que nuestra congregación crezca en amor. Bendiciones.

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