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Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90's para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos hijos: Elías y Daniel.

 

Este domingo, el pastor Héctor Salcedo predicó la segunda parte del sermón El engaño del dinero basado en Lucas 12:13-21.

En el Lucas 12:16-21, Jesús usa una parábola para ilustrar y aclarar Su enseñanza del verso 15. Más específicamente, Lucas 12:21 expone con claridad que el problema de la avaricia, de la que Jesús quiere que nos cuidemos, tiene que ver con un “enfoque de vida”. El mensaje no es que disfrutar de lo que Dios nos provee tenga algo de perverso; el problema fue que el rico de la parábola acumuló tesoros terrenales a expensas de los celestiales. Su problema fue que la relación con su riqueza suplantó la relación con Dios; hizo de lo material su “tesoro” y su dios. Mateo 6:24 dice, “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

¿Cómo evitamos eso en nuestras vidas? En la parábola hay por lo menos tres aspectos que este individuo olvidó o no tuvo en cuenta y que lamentablemente lo llevaron a acumular tesoro “aquí para él” y no “allá para Dios”.

1. Dios es el dador de todo (v.16). Contrario a lo que pasa comúnmente, la riqueza debe llevarme a la gratitud más que al orgullo. En esta parábola, es interesante que Jesús tomara como ejemplo de este hombre rico, a un agricultor quien, de todos los empresarios, debería ser el más consciente de que su riqueza no procede sólo de sus habilidades sino de la mano bondadosa de Dios. Pero a pesar de esto, ante lo abundante de su cosecha, este hombre no eleva sus ojos al cielo para atribuírselo a Dios ni emite palabra alguna de gratitud. Esta es la razón por la que se dice en Proverbios 28:11, “El rico es sabio ante sus propios ojos...” El que siente que se ha “hecho a sí mismo” y que ha logrado “el éxito” por su sola destreza llega a pensar que está bien casi en todo lo que piensa y hace. Creer esto crea un verdadero obstáculo para pensar que necesito de Dios. La riqueza más que al orgullo debe conducir mi corazón a la gratitud y a la humildad delante de Dios quién ha concedido favor. Pero se debe mencionar algo que parece paradójico: si es Dios quién da, asimismo en Dios quien quita o retiene. De la mano bondadosa de Dios proviene tanto la riqueza como la pobreza. Así como el rico tiende a olvidarse de la bondad de Dios en su progreso y eso lo enorgullece, de la misma manera el pobre tiende a olvidarse de la bondad de Dios en su pobreza y eso lo irrita.

2. Las riquezas no nos son dadas sólo para nosotros. Contrario a lo que pasa, la abundancia debería aumentar mi nivel del dar, no sólo mi nivel de vida. Ante la abundante cosecha se le presenta un “buen problema”: tiene tanto que no sabe dónde lo va a guardar; es típica la “ansiedad de la conservación” de la riqueza. En su auto-conversación, notamos un hombre enfocado en sí mismo. El avaricioso, el materialista, la persona que cuyo tesoro está aquí y no allá, vive de manera egoísta, centrado en sus deseos más que en las necesidades de los demás. De la misma forma que no vemos gratitud hacia Dios para la abundante cosecha que recibió, tampoco vemos sensibilidad y disposición a compartir hacia los necesitados.

La palabra “generosidad” en la Biblia puede traducirse como “mano abierta”; implica dar libremente, sin ser obligado. Dios es generoso (Mateo 5:43-45) y abundante (Santiago 1:5; Tito 3:6); Su mayor acto y muestra de generosidad es la cruz. Pero la generosidad no sólo es mostrada por Dios mismo en Su trato hacia nosotros sino exhortada para que la practiquemos. Él espera que Sus hijos sean “intencionalmente y gozosamente” generosos en todo y en especial con esto de los recursos materiales.

3. El que acumula tesoros en la tierra y no es rico para con Dios olvidó fue lo corta que es la vida aquí. La realidad de la muerte le quita el sentido a vivir sólo para aquí y para el ahora (Lucas 12:20). Este es el hombre que ha alcanzado “el éxito”, ha trabajado y acumulado lo suficiente para decirse a sí mismo: disfruta, descansa, come, bebe. Humanamente hablando, al menos en la historia, no vemos indicio de problema mayor. Pero hay un problema que nadie pudo anticipar: morirá el mismo día que se dispone a disfrutar de “su riqueza”. Ante la realidad de la muerte, ha quedado expuesta su pobreza; a pesar de ser un hombre materialmente “previsor” no lo fue espiritualmente. Dios lo confronta con su falta de previsión y le llama “necio” o tonto, ignorante, simple, sin sentido común, no sabio. La Palabra nos dice en Eclesiastés 7:2;4, “Mejor es ir a una casa de luto que ir a una casa de banquete, porque aquello es el fin de todo hombre, y al que vivelohará reflexionar en su corazón. El corazón de los sabios está en la casa del luto, mientras que el corazón de los necios está en la casa del placer.” Es de sabios pensar en que somos temporales, finitos y, para Dios, vive mejor el que sabe que va a morir ya que saber que nuestro tiempo es limitado nos enfoca en lo importante.

14 de Octubre de 2018

El engaño del dinero

Este domingo, el pastor Héctor Salcedo predicó el sermón El engaño del dinero basado el Lucas 12:13-15.

El dinero y las posesiones siempre han tenido un rol vital en el desarrollo de las civilizaciones a través de la historia. Se podría decir que la “motivación” de conseguir riquezas ha sido el principal motor del avance del mundo. Visto así, el dinero y el avance material es bueno. No obstante, en vista de la presencia de pecado en el corazón humano, el deseo de lucro se desborda y termina produciendo todo tipo de problemas. Tal y como pasa con todos los temas de nuestra existencia, la Palabra de Dios es nuestra lámpara, y cuando de dinero y posesiones se trata, la Biblia tiene mucho que decir. De hecho, Jesús habló en diversas ocasiones acerca de los bienes materiales y quizás resulte curioso para muchos saber que su enseñanza más frecuente implícita o explícitamente con relación al dinero y las posesiones fue “¡cuidado!”

En Lucas 12:13-15, Jesús está enseñando a una gran multitud y en medio de su discurso, es interrumpido por un hombre que le habla de una herencia diciendo, “maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo.” Llama la atención lo “inoportuno” que fue este individuo. En medio de un discurso ante miles de personas, trae un tema personal a ser mediado por Jesús. Claramente, el interés por su herencia le distrajo del hecho de que tenía enfrente a Dios mismo, enseñando asuntos que trascienden lo material (Lucas 12:12). Esta interrupción ilustra de manera precisa lo que las posesiones tienden a producir en el corazón humano; capturan nuestra atención al punto de desviarnos de Dios.

Jesús, al ser interrumpido, “pone distancia” y no pierde tiempo con asuntos que no tenían que ver con Su misión diciendo “hombre!, ¿quién me ha puesto por juez o árbitro sobre vosotros?” (Lucas 12:14). El individuo quería usar a Jesús para sus fines y Jesús no se lo permite y se mantiene al margen de la discusión. No obstante, al percatarse Jesús de lo que hay en el corazón de este individuo, aprovecha la ocasión para dejar una enseñanza de valor eterno. Lucas 12:15 dice, “Y les dijo: Estad atentos y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes.” No sabemos si el individuo entendió que Jesús decía esto primero por él, pero lo cierto es que la enseñanza no fue sólo para el inoportuno sino para todos.

La selección de palabras que Jesús usa en esta enseñanza es extremadamente importante; los términos apuntan a que la avaricia se mueve con sutileza, es subrepticia, es decir, que actúa de manera oculta, de forma imperceptible. Jesús nos advierte de esta inclinación de nuestro corazón, en vista de que como dice la segunda parte del verso 15: “...porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes.” En otras palabras, la vida plena, significativa y valiosa que el ser humano busca no se encuentra en la acumulación de posesiones de este mundo. Que tremendo error sería enfocar nuestras vidas en cosas materiales que al final no producen en nosotros los resultados deseados.

Nada de esto significa que ser rico es malo, pecaminoso o perverso. El problema no es la cantidad sino nuestra actitud hacia lo material; cuando pienso que lo que necesito para sentirme satisfecho es tener más cosas o cuando mi contentamiento depende de algo que no es Dios. Contra esto es que Jesús está advirtiendo. Lamentablemente, el mundo en el que vivimos opera otorgando a lo material un nivel de importancia que está muy por encima al que la Palabra de Dios le da y nosotros no estamos ajenos a esta influencia. Si nos exponemos, aunque sea mínimamente, a los medios de comunicación es fácil percibir que el mensaje claro y alto que se escucha es que “más es mejor”. Es por esta fuerza que tienen las ideas avariciosas y materialistas en el corazón humano y la naturaleza sutil de este pecado que Jesús advierte enfáticamente de que estemos atentos y en guardia para no ser seducidos (1 Timoteo 6:9-10; Mateo 13:22; Lucas 18:18-24; Proverbios 30:7-9).

 

23 de Septiembre de 2018

Padres controlados por el Espíritu

Este domingo el pastor Héctor Salcedo predicó el sermón “Padres controlados por el Espíritu” basado en Efesios 5:18-6:4.

Sin duda, la familia es vital, fundamental en el orden divino. Pero lamentablemente, el pecado hace que las familias, incluso las “cristianas”, mal funcionen. Por un lado, las esposas luchan con someterse a sus maridos como al Señor y en lugar de ser ayudas idóneas, introducen pesar, cuestionamiento, crítica y manipulación a la relación matrimonial. Por su parte, los esposos no aman de manera servicial a sus esposas. Se nota un desdén para liderar, una negligencia para involucrarnos en los asuntos emocionales de nuestras familias. En este ambiente, los hijos tampoco funcionan bien ya que esposos que no funcionan según el diseño de Dios, difícilmente ejercen su paternidad según el diseño de Dios.

Efesios 6:4es quizás el versículo más específico con respecto a la crianza de toda la Biblia y el más completo en cuanto a lo que nos corresponde hacer como padres. Iremos frase por frase y “desempacando” todo lo que encontramos aquí con relación a la crianza.

Primero, debemos determinar el quien de la crianza (Efesios 6:4). En el original, la palabra para “padres” está en masculino. No obstante, esta palabra también era usada para referirse a ambos padres (Hebreos 11:23). Pablo convoca a Papá y Mamá a involucrarse en la tarea de criar a sus hijos. En varios pasajes, la Biblia asume que la formación de los hijos recae en ambos padres, no es la iglesia, ni el colegio, ni el terapeuta. Según el diseño bíblico para la familia la mujer será la que más tiempo pase con sus hijos, pero esto no implica que ella es la responsable de la crianza de los hijos. Es decir, el hombre, aunque quizás esté menos tiempo en la casa, está llamado a estar pendiente y a participar de las decisiones de crianza. Ambos padres involucrados, el hombre como cabeza, responsable de los asuntos de la crianza, ayudado cercanamente y proactivamente por su esposa. Esta dinámica incluye todo tipo de decisiones, grandes y pequeñas.

Un aspecto de vital importancia es que el primer aporte que haga los padres a una buena crianza es un matrimonio que funcione según el diseño de Dios. No es casual que antes de este verso de crianza, Pablo se habló sobre el funcionamiento de la relación matrimonial (Efesios 5:22-5:33). Les habló a las esposas de su sometimiento en todo a sus maridos como al Señor. Les habló a los esposos de su amor entregado y sacrificado como Cristo lo hizo por su iglesia. En otras palabras, un matrimonio malo boicotea una crianza saludable.

Segundo, se habla de la forma de la crianza en Efesios 6:4 donde dice, sean sensibles a como se sienten sus hijos, consideren el efecto emocional que tiene su método de crianza. Esto era algo extremadamente chocante para la cultura a la que Pablo le escribe donde los padres romanos tenían la total autoridad sobre sus y podían hacer lo que ellos quisieran. El mandato es contracultural y, de hecho, todo el contexto en el que este pasaje se encuentra, resulta transformador para las relaciones de subordinación de la familia y de la sociedad del momento. Dios quiere que en todas nuestras relaciones prime el trato humilde los unos con los otros. En el caso específico de los padres, se le llama a un trato tal que no genere ira en sus hijos (Colosenses 3:21).

La idea es que los padres pueden crear un ambiente de tanta exigencia, tan demandante, tan crítico, que los hijos sientan que es imposible agradar a los padres o que agradarlos no hace ninguna diferencia o que, de hecho, que disgustar a los padres es divertido.El espíritu del mandato de Pablo es prevenir que provoquemos una ira que no es necesaria producir y que pudimos haber evitado con el simple hecho de cambiar la forma como procedemos con nuestros hijos.

El tercer aspecto qué hacer de la crianza es el que hacer de la crianza (Efesios 6:4). En sentido general, hoy en día se entiende que criar a nuestros hijos es proveerles económicamente, educarlos académicamente y divertirlos lo más que se pueda. Pero a partir de este pasaje, es claro que la crianza para los padres cristianos es algo que tiene un contenido muy específico. Fíjense que estamos llamados a criar [levantar] a nuestros hijos en la disciplina [“entrenamiento”] e instrucción [“enseñanza”] [“que proviene”]del Señor.

Nuestro rol fundamental es conducir a nuestros hijos de tal forma que conozcan y amen al Señor. El problema es que, como padres, no podremos hacer esto bien y de manera consistente a menos que no estemos llenos del Espíritu. La llenura del Espíritu produce en el creyente un estado de sujeción mutua que incluye padres dispuestos a criar a sus hijos de la forma amorosa y comprometida que Pablo instruye. Una buena crianza bíblica comienza con mi santificación como padre y mi rendición al control de Dios en mi vida por medio de Su Palabra.

22 de Abril de 2018

El propósito del matrimonio

Esta semana, el pastor Héctor Salcedo predicó el sermón “El propósito del matrimonio” basado en Génesis 2:24-25.

El tema del matrimonio es uno que siempre genera enorme interés; es como si la gente siempre está buscando respuesta a sus problemas con su conyugue. Lo más importante en saber es que el matrimonio es mucho más significativo, sublime, e importante de lo que nosotros suponemos. Es una institución que nace en la mente de Dios (Gen. 2:18), con el objetivo de crear de dos seres una unidad relacional que reflejara la imagen misma del Dios trino (Gen. 1:27), que le permitiera al ser humano completar los propósitos para los cuales Dios lo creó (Gen. 2:18) y que sea el hermoso reflejo de la relación que existe entre Cristo y su iglesia (Ef. 5:32).

¿Cómo entiende Dios, que el matrimonio debe funcionar? Génesis 2:24 es el pasaje por excelencia sobre el matrimonio. Si queremos saber lo que se supone debe ocurrir en la relación matrimonial debemos ir a Génesis 2:24 y su contexto. Ahí hay al menos cuatro condiciones que deben cumplirse para que un matrimonio funcione como Dios quiere.

1. Debe ser una relación complementaria (Génesis 2:18)

Dios crea una “ayuda idónea” así creando una estructura de funciones. La mujer fue creada para ayudar al hombre a hacer lo que Dios le ha llamado a hacer (1 Cor.11:9; 1 Tim. 2:13). La mujer, creada del ADN masculino, a imagen de Dios, se coloca por diseño de Dios debajo de la autoridad de su esposo en la relación matrimonial.  Es posible que esto le sea chocante a la mujer, sobre todo en nuestros días, pero es importante recordar que el matrimonio no se trata de nosotros como de reflejar una realidad más grande.

En el caso del hombre, esto puede inflar su orgullo y “darle licencia” para el autoritarismo dentro de la casa; pero recuerda, Dios creó a la mujer porque el hombre necesita ayuda. Además, en el rol de cabeza no se trata del hombre; él está llamado a reflejar a Cristo mismo en su trato hacia su iglesia, su novia (Ef. 5:25; Ef. 5:28-29).

2. Debe ser una relación autónoma y prioritaria (Génesis 1:24a)

A menos que los casados no dejen a sus padres, no hay forma de que la nueva estructura familiar se afiance. El nuevo esposo debe ser autoridad; el padre no puede seguir siendo autoridad ni sobre su hijo(a), pues boicotearía la autoridad del nuevo esposo. La nueva esposa debe ser ayuda idónea y la madre no puede seguir siendo ayuda idónea de su hijo ni hacerlo por su hija, pues boicotearía el rol de la nueva esposa. El matrimonio refleja a Cristo en Su unión con Su iglesia, y para Cristo unirse a la iglesia el padre lo tuvo que entregar y el hijo dejar su gloria en aras de unirse.

Además de autónoma, el matrimonio ha de ser una relación prioritaria por encima de todas las demás relaciones humanas. El matrimonio implica “dejará el hombre...” lo cual conlleva que mi conyugue es ahora la relación en la que debe invertirme de manera más intensa.

3. Debe ser una relación de unidad total (Génesis 2:24b)

La palabra “unirá” implica literalmente “se pegará a su mujer” así produciendo “una sola carne”. Esta implicación va mucho más allá del aspecto físico-sexual: la unidad ha de producirse en todos los aspectos de nuestras vidas. Dios quiere comunicar esto de una manera tan clara, que crea a la mujer precisamente del mismo cuerpo de Adán.

En Efesios 5:28-29, Pablo le dice al hombre que debe cuidar a la mujer como si fuera "su propio cuerpo...". Una vez más, esto puede parecerme radical, pero es la mejor forma de reflejar adecuadamente lo que el matrimonio está supuesto a reflejar, que es la unión de Cristo con su iglesia.

4. Debe ser una relación segura y por ende transparente (Génesis 2:25)

“Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.”

Antes de la caída en pecado de Génesis 3, no había nada que esconder y por tanto nada que temer. La razón para no sentir vergüenza NO era porque tenían cuerpos perfectos; la no vergüenza era una evidencia de esa seguridad que da la conciencia tranquila y una relación segura.

Mantener la transparencia requerirá disposición a confesar, reconocer nuestras faltas y tener una disposición a perdonar.

25 de Febrero de 2018

Morir para vivir

Esta semana el pastor Héctor Salcedo predicó el sermón “Morir para vivir” basado en Mateo 16:21-28.

Al leer la Palabra de Dios, hay algo que es evidente de manera inmediata: Dios no piensa como el ser humano. Los valores de Dios, Sus reacciones emocionales, e intereses son distintos a los nuestros (Isaías 55:8-9). Una forma como Dios nos enseña esto es a través de las paradojas que nos presenta la Biblia como que en ocasiones Dios usa la muerte para traer vida.

En Mateo 16:21-23 vemos el momento en que Jesús comenzó a claramente informarles a Sus discípulos sobre Su destino próximo en la cruz y Su resurrección, justamente luego de que finalmente estaban seguros de la identidad de Jesús (Mateo 16:16-17). Esto les choca a los discípulos e inmediatamente, “Pedro comenzó a reprenderle…” [v.22]. Pedro acababa de afirmar la identidad de Jesús como Cristo, y ahora tiene la osadía de censurar a Jesús. Los discípulos conocían la identidad de Jesús, pero no su misión y, de hecho, no la aceptaron cuando Jesús la informó. En la mente de los discípulos, Dios no podía tener un plan que incluía que el Mesías sufriera y muera y esta sique siendo una confusión de muchos hoy en día. No contemplan que dentro de los planes de Dios puede incluir sufrimiento intenso y en ocasiones mortal; que Dios puede usar la aflicción y el dolor para llevar a cabo Sus propósitos. Pero Dios no es como nosotros, y no piensa como nosotros (Mateo 16:23).

Mateo 16:24-25 relata otra paradoja: la del discípulo de Jesús: “¡En morir a mí, a mi yo, está mi vida!” Luego del intercambio con Pedro, Jesús se percató que los discípulos pensaban que el sufrimiento no iba con el plan de Dios; que ni el Mesías ni sus seguidores iban a sufrir. Pero, cómo ya vimos, el Mesías vino a sufrir y a morir por nuestro rescate. De hecho, la “descripción de puesto” para el discípulo de Jesús es, “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16:24b).Jesús es claro y directo con lo que se espera de un discípulo: que olvide su causa personal, se enfoque en los planes de Dios y se someta a la Palabra.

Hay dos aspectos en la frase “niéguese a sí mismo” (v. 24) que son importantes. Por un lado, hay una negación del yo que consiste en desistir de mis esfuerzos de “salvarme por mis propios medios”; la expresión del verso 25, “el que quiere salvar su vida [alma] la perderá” se dirige en parte a esto (Mateo 5:3; Lc. 18:9;13). El otro aspecto en que el discípulo debe “negarse a sí mismo” es en el enfoque de su vida: ya el discípulo no vive para él sino para aquel que murió por él (2 Corintios 5:15). En vista de esto, hemos de negarle a nuestra naturaleza carnal sus peticiones de tal forma que honremos al que murió por nosotros (Gálatas 5:16-17).

Otro componente de la descripción de puesto del discípulo es “tome su cruz” (v. 24). Esto significa enfrentar dolor, sacrificio y aún la muerte de manera voluntaria para hacer avanzar la causa del Señor. El tomar la cruz está de alguna manera conectado con negarme a mí mismo en el hecho de que llevar a cabo la obra que Dios me ha encomendado implica la negación a ciertos deseos o planes que tengo. Los planes de Dios deben ser prioritarios sobre los míos ya que la voluntad de Dios siempre persigue lo significativo y lo eterno mientras que la nuestra va detrás de lo ligero y terrenal. A veces lo que Dios nos pide no nos atraerá “terrenalmente”; pero si somos capaces de “verlo con la fe”, comenzaremos a experimentar un gozo aún por aquellas cosas que “no nos gustan”.

La última paradoja que presenta el texto es la paradoja de la vida terrenal: “Mi mejor vida aquí la vivo cuando me enfoco en la vida allá.” Mateo 16:26-28 nos presenta una idea que es difícil de digerir: que, al Mesías lo van a matar y que a sus seguidores le correspondía vivir una vida de negación, sacrificio y obediencia. Es duro, si tú crees que la vida se trata de lo que hay aquí y nada más; pero si hay otra vida después de esta, entonces, ¡la vida del discípulo es la que garantiza la entrada a la gloria y la mayor cantidad de recompensas eternas posibles! Vale la pena.

19 de Enero de 2018

La iglesia y yo (4ta parte)

(Sermón pastor Héctor Salcedo)

Durante esta semana, dentro de la serie “Vida de iglesia” hemos estado aplicando las enseñanzas de los sermones “La iglesia y yo” del pastor Héctor Salcedo con el propósito de que entendamos que permanecer en nuestra iglesia local como simples observadoras, guardándonos a cierta distancia, sin permitir que nadie nos conozca ni asumir ningún compromiso, no es bíblico, por el contrario, es desobediencia a Su mandato, es privarnos de la bendición y privilegio de experimentar “los unos a los otros” de que nos habla el Nuevo Testamento.

Aunque la serie continúa, hoy concluimos con la revisión de los sermones. Habiendo visto cómo luce una mujer que ha entendido el llamado de Dios a involucrarse y pertenecer a su iglesia local, hoy observemos cómo se ve una vida que llega hasta el último nivel de compromiso que es entregarse a servir. 

Los dones y talentos que me han sido dados debo ponerlos al servicio de la iglesia y de los hermanos de la congregación.  Dios siempre tiene un propósito en la vida de cada una de Sus hijas. Para contribuir no debo esperar ser nombrada, lo puedo hacer sin que nadie me lo pida. Puedo involucrarme en el servicio sin que nadie lo indique, como es el orar los unos por los otros que es un mandato de Cristo también, servir en cualquier área, ministrar palabras de consuelo, ánimo y exhortación a otras hermanas.

¿Cómo luce una mujer cristiana entregada al servicio en su iglesia local?

  1. 1. Habiendo estudiado Su Palabra, sabe que Dios la ha dotado, le ha puesto algo que puede y debe dar para beneficio de la iglesia.
  2. 2. Ha entendido que no se trata de lo que recibe o logra en la iglesia, ni de que se sienta bien, sino que, Dios la ha hecho parte de ese cuerpo local para colaborar y ayudar al funcionamiento y dinámica de la iglesia.
  3. 3. Entiende que la vida cristiana se caracteriza por ser una por vida de servicio.
  4. 4. Persigue vivir las palabras de Jesús en Marcos 10:43-44 “Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor,y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos”.
  5. 5. Conoce que es miembro del Cuerpo de Cristo y que, como tal, Dios le ha impartido dones para ministrar a otros para el bien común (1ª Corintios 12:4-31)
  6. 6. Sabe que toma tiempo cultivarlo, y por eso comienza a servir en aquellas cosas que entiende atraen sus afectos, donde va encajando y es usada por Dios, siendo confirmado por el cuerpo de Cristo.
  7. 7. Además, sabe que hay muchos miembros que componen ese cuerpo y que, para su funcionamiento adecuado, cada miembro debe trabajar de manera coordinada con los demás.
  8. 8. Cree que Dios la ha colocado en el cuerpo según Le agradó y por eso no considera que haya tareas mayores o menores, pues todas son asignadas por Él.
  9. 9. Reconoce que uno de los propósitos de Dios en que haya miembros débiles que sean los más necesarios es que no haya división en el cuerpo sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros, y así, sufran y se regocijen los unos con los otros.

Testimonios de mujeres de diferentes edades y etapas de la vida que se han entregado al servicio en la Escuela Bíblica Dominical de niños:

Deborah Lora Sape:

  1. 1. Como seguidora de Cristo y que he sido transformada, debo en agradecimiento al Señor dar mi vida para servir en algún ministerio de la iglesia considerando los dones y talentos que Él me ha dado.
  2. 2. Servir en el Ministerio de la Escuela Dominical es un privilegio, porque cada domingo recibimos a niños sedientos de la Palabra de Dios y somos usadas como instrumento para instruir Sus enseñanzas.
  3. 3. Los niños aprenden viendo y es importante modelarles una vida que agrade a Dios.

Elaine García (joven soltera):

  1. 1. Al prepararnos para exponer la lección a los niños podemos ver cómo al escudriñar la Palabra, ésta siempre tiene algo que recordarnos o enseñarnos.
  2. 2. A través de la EBD, el Señor me permite recordar que Él controla todo y que dependemos de Él, pues, en ocasiones se dan situaciones que nos toman por sorpresa y escapan de nuestras manos, sin embargo, podemos descansar en el Señor al confiar que Él provee a nuestras necesidades.
  3. 3. Por medio de la EBD, Dios nos permite crecer en amor, no solo al percatarnos de Su gracia al permitirnos servir a otros, sino también por las personas que sirven junto a nosotras. Nos muestra la importancia y el valor que tiene el orden y el trabajo en equipo.

Heidy de Almonte (sirve junto a su esposo como profesora):

  1. 1. Nos ayuda a entender mejor las necesidades de nuestros niños y a aportar a su crecimiento espiritual.
  2. 2. Es una forma de mostrar obediencia al llamado de la Gran Comisión enseñando la verdad de Cristo a nuestros niños y por medio de ellos a sus padres.
  3. 3. Es una manera de hacer un ministerio como pareja, lo cual nos une en un mismo propósito; a la vez forma nuestro carácter y nos da herramientas para aplicarlas en la crianza de nuestros hijos.

Recordar que somos un cuerpo y por lo tanto debemos ayudarnos unos a los otros. Es un privilegio pertenecer a una iglesia que sirva la palabra de Dios pura

Pregunta de reflexión: ¿Que sería de tu iglesia si todos tuvieran la misma actitud que tú tienes hacia ella?

Oración: Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pedimos perdón por el poco involucramiento en la iglesia, por mi actitud. Ayúdame a cambiar de actitud y poner mis dones y talentos al servicio de la iglesia para hacer Tu voluntad.

 

 

Ministerio EZER

 

 


Primera parte del sermón:  https://youtu.be/q8HcbkM-98A

Segunda parte del sermón: https://youtu.be/Gnhk_qPOJh8

18 de Enero de 2018

La iglesia y yo (3ra Parte)

(Continuación de la segunda parte sermón pastor Héctor Salcedo)

¿Te animas a comentarnos cómo esta serie ha ido impactando tu vida? ¿Cuáles resoluciones has tomado con lo aprendido? ¿Cómo te ha movido a orar por algunas áreas de tu vida?

¡Tu testimonio puede edificar a muchas!

En los artículos anteriores de esta serie aprendimos cuál podría ser la definición de Jesús de qué es la iglesia, basada en sus propias afirmaciones de Mateo 16:13-18 y Mateo 18:15-20 (lee los textos para una mejor comprensión):

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo, con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

Además, algunas metáforas bíblicas sobre la iglesia e iniciamos a revisar cómo luce una mujer cristiana comprometida con la iglesia de Cristo cuando se involucra con la misma.

¿Te evaluaste a ti misma?

¿Cómo estuvieron tus resultados?

¿Qué piensas hacer con los mismos?

¿Cuáles pasos el Señor te ha indicado que debes dar? 

Recuerda que cada vez que el Señor te muestra un área donde no has estado andando bien no es para que te quedes allí culpándote sino porque te está extendiendo Su amorosa mano para que salgas del lugar donde te has estancado. ¿Le confesarás tu pecado, tomarás Su tierna mano y seguirás adelante con Él?

Sigamos ahora con nuestra autoevaluación para saber cómo luce nuestro nivel de compromiso con la amada de Cristo, Su Novia, la iglesia de la cual somos parte y donde tenemos un rol que jugar.

2) Pertenecer formalmente a la iglesia

  1. a) ¿Has formalizado tu membresía en la iglesia?
  2. b) ¿Sabes que perteneces a ese cuerpo? ¿Actúas como si así fuera?
  3. c) ¿Cuál es tu nivel de participación en la vida de la iglesia?
  4. d) ¿Conoce la iglesia quién eres?
  5. e) ¿Saben tus pastores y líderes cómo ministrar correctamente a tus necesidades?
  6. f) ¿Estás esperando hasta encontrar la iglesia perfecta?
  7. g) ¿No quieres comprometerte?
  8. h) ¿Compartes tu caminar con otros creyentes?
  9. i) ¿Crees que formalizar tu membresía en la iglesia no es bíblico? Lee los versículos que se mencionan más adelante.

La iglesia no es un evento para espectadores; es un caminar donde nos acompañamos, requiere que visite más allá de los domingos, pero también una disposición de conocer, de darme a conocer, de compartir mi vida.  “Amaos los unos a los otros”, “perdonaos los unos a los otros” donde primero se practica es en la iglesia, se aprende, pero también se pone en práctica. Responsabilidad mutua de ayudarnos a crecer los unos a los otros. Eso no se logra quedándonos en la periferia.

Formalizar esa pertenencia no es un simple papel, es una declaración de compromiso frente a ese cuerpo de Cristo, de dar y darme a esa iglesia local. Dar me hace bien, pues,

Indicaciones en la Palabra de que sí había un registro o conteo de personas en las iglesias (Hechos 2:41, Hechos 4:4), en Romanos 16 Pablo escribe recomendando a Febe para que la reciban en la iglesia del lugar donde se iba a mudar; así mismo lo vemos en 2ª Corintios 3:1; en 1ª Timoteo se habla de la lista de viudas, en Hebreos 13:17 se habla de que los pastores deben dar cuentas de las ovejas; pero ¿cómo van a dar cuenta de alguien si no saben quiénes son?  ¿cómo pueden saber por quién orar, si nos mantenemos en anonimato?

Testimonio de María Luisa Pedemonte

Durante años pospuse hacerme miembro de la iglesia y me mantuve asistiendo como si se tratara de buscar una orden en la ventanilla de comida para llevar; solo recibiendo del Señor. Al integrarme a grupos pequeños de estudios bíblicos de mujeres, fui conociendo otras hermanas mientras el Señor me impulsaba a darle la prioridad a Él, pues, ya que tengo vida por Él, debo vivir para Él.

Algunas razones por las cuales te invito a integrarte formalmente en tu iglesia local:

  1. a) ¿Por qué solo asistir como si la iglesia fuera un restaurant de comida para llevar, sin preocuparme cómo camina Su obra? No estamos aquí solo para ser servidas sino para servir. Por la salvación en Cristo ya soy miembro de Su cuerpo, no integrarme me convierte un miembro disfuncional; permanezco como un adorno mientras al cuerpo de Cristo le hace falta lo que puedo dar; soy una pieza en ese rompecabezas y debo ocupar mi lugar cumpliendo el propósito para el cual Dios me ha llevado allí.
  2. b) El dolor por malas experiencias anteriores no debe impedirte formalizar tu participación en una nueva iglesia de sana doctrina;
  3. c) No tengas miedo de desterrar los ídolos que no quieres dejar y pon al Señor en primer lugar; vence el miedo al compromiso, a formar parte y a tener que conocer personas de la iglesia.

Y tú, ¿pudiste identificar cuál es tu excusa a la falta de conexión con tu iglesia o para no formalizar tu participación en tu iglesia local,?

 

 

EZER

17 de Enero de 2018

La iglesia y yo (2da parte)

(Segunda parte sermón pastor Héctor Salcedo)

Con estos sermones el pastor Héctor Salcedo persigue arrojar luz de Su Palabra para que hagamos las correcciones en nuestra manera de pensar sobre ser miembros del cuerpo de Cristo, ya que las cosas o situaciones que suceden en la iglesia deben ser importantes para nosotras como hijas de Dios.

En el sermón cuya reseña mediante una serie de preguntas se publicó ayer, el pastor nos trajo una definición de iglesia basada en las afirmaciones de Jesús sobre la misma; en virtud de esas afirmaciones que encontramos en Mateo 16:13-18 y Mateo 18:15-20 la que copiamos nuevamente para edificación de todas:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo, con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

En la segunda parte del sermón que puedes ver en este enlace https://youtu.be/Gnhk_qPOJh,  el pastor reflexiona que el concepto de Jesús de la iglesia junto con las metáforas con que la Biblia llama  a la iglesia, debería producir en nosotras un gran entusiasmo, un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar con respecto a la misma, veamos algunas de esas metáforas (no hablan de lo que la iglesia es en su totalidad pero en conjunto, sí):  

-       La Novia de Cristo: nos habla de la devoción de Cristo a Su iglesia (Efesios 5)

-       El Ejército de Dios (2ª Timoteo 2:3-4)

-       Pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa (1ª Pedro 2:9-10) 

-       Templo de Dios (1ª Corintios 3:16)

-       Viñedo donde somos las ramas, Cristo es la Vid y el Padre, el Viñador (Juan 15) 

-       Ovejas del Buen Pastor (1ª Pedro 2:25)

-       Reino de Dios (Colosenses 1:13)

-       La familia de Dios (Efesios 2:19)

-       El Cuerpo de Cristo (1ª Corintios 12)

Saber que soy parte de Su Novia a Quien Él ama, que he sido llamada a luchar por Su causa, y todo lo demás que implica cada una de esas metáforas ¿me anima a hacer vida de iglesia? ¿infunde en mí el deseo de colaborar, de contribuir a Su causa, a la extensión de Su Reino del cual ya soy parte por Su gracia?

No es lo mismo una iglesia grande (edificio grande, grandes actividades) que una gran iglesia (los que llegan se comprometen, se aman unos a otros, contribuir al caminar de santidad de los demás).

¿Cómo me dedico a hacer de mi iglesia una gran iglesia? ¿Me conformo con que sea una iglesia grande? ¿Cuál trae gloria a Dios? 

¿Cómo luce una mujer cristiana comprometida con la iglesia de Cristo?

1) Involucrada en la vida de la iglesia:

  1. a. Es intencional en involucrarse en la vida de la iglesia porque sabe que Cristo la ha hecho parte de esa familia. 
  2. b. Estudia y vive Hechos 2:41-42 donde se narra la vida de la iglesia en sus inicios. 
  3. c. Desde su conversión, sabe que el bautismo es obligatorio, ya que es un testimonio del cambio que se ha producido en su vida.  No lo pospone, no busca excusas, no tiene temor de testificar que ha entregado su vida a Cristo y ha decidido seguirlo a Él.
  4. d. Pone en práctica esos versículos haciendo lo que hacían los cristianos en las reuniones, tiene koinonía, es decir, asiste a las reuniones de Santa Cena, a compartir el pan y el vino tal como Cristo lo había ordenado para Su recordación y edificación. 
  5. e. Es relacional porque sabe que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. 
  6. f. Se involucra en la vida de la iglesia y en la de los hermanos, conoce sus dificultades, sus temores, etc. para ayudar físicamente si se puede, o a través de la ministración del consuelo de Dios. 
  7. g. Ora a Dios para amar a los hermanos como Dios la ama a ella a pesar de ser pecadora. Procura oportunidades de ministrarles Su amor. 
  8. h. Por esa razón asiste a grupos pequeños (niños, jóvenes, matrimonios, etcétera), con los cuales pueda involucrarse.

Testimonio e invitación de Mayra Beltrán de Ortiz (sobre las reuniones de oración comunitaria)

  1. a. No sabemos orar y necesitamos al cuerpo de Cristo para todo, incluyendo la oración.
  2. b. La Palabra nos exhorta a orar con y por los hermanos:
  3.     Santiago 4:2-3: "No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres."
  4.     Santiago 5:16: "Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho."
  5.     Efesios 6:18: “Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
  1. c. La oración comunitaria nos edifica y nos unifica.
  2. d. En medio de pruebas y situaciones difíciles escucho a otros levantarme al Trono de la gracia.
  3. e. Al interceder por otros, me acerco a ese hermano, a su situación y soy edificada en el amor por el otro.
  4. f. Promuevo que más personas se unan a la oración comunitaria.
  5. g. Nos acercamos más a Dios y a nuestros hermanos.
  6. h. Nos permite practicar el amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotras mismas.
  7. i. Lloramos y gozamos con el otro, al elevar acciones de gracias cuando Dios ha respondido. 
  8. j. Me siento más unida al cuerpo de Cristo, siento más amor por mis hermanos.

¿Y tú, qué esperas para involucrarte en tu iglesia local? ¡Recuerda que Cristo no murió para que corras la carrera cristiana sola!

16 de Enero de 2018

La iglesia y yo

(Sermón del pastor Héctor Salcedo)

El propósito de esta serie “Vida de iglesia” es ayudarnos a entender que, si bien la salvación es personal, el plan de Dios cuando nos rescató no es que vivamos de manera individualista, aisladas ni en la periferia pues una y otra vez en el Nuevo Testamento encontramos a los apóstoles, sus discípulos, a los nuevos creyentes, a los miembros de las diferentes iglesias viviendo “los unos a los otros” con un claro entendimiento de que somos “miembros los unos de los otros” en un cuerpo donde Cristo es la Cabeza y, por lo tanto, ni los miembros ni el cuerpo funciona bien si no nos unimos al mismo.

En este enlace https://youtu.be/q8HcbkM-98A puedes ver el sermón “La iglesia y yo” del pastor Héctor Salcedo donde encontrarás respuesta a las preguntas que muchas nos hemos hecho o todavía nos hacemos respecto a la vida de iglesia y que nos ayudarán a derribar las excusas que nos han impedido avanzar en esta área.

Partiendo de los dos pasajes donde Cristo hace referencia a la iglesia (Mateo 16:13-20 y Mateo 18:15-20 te recomendamos leerlos) el pastor nos ayuda a entender qué es la iglesia:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo. con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

Y de allí nos ayuda a reflexionar:

 1. Si le perteneces a Cristo, si confías que Su sacrificio en la cruz fue por tus pecados, entonces eres parte de la iglesia universal, todos aquellos por quienes Jesús murió.

 2. La iglesia somos tú y yo.

 3. Tú eres la iglesia.

 4. No voy a la iglesia (edificio o lugar) sino a reunirme con la iglesia (grupo de personas).

 5. La manifestación de tu pertenencia tiene que hacerse en una iglesia local.

 6. ¿Cómo manifiestas en la práctica que eres parte de la iglesia universal? Cuando te colocas bajo el liderazgo de tu iglesia local.

 7. Te comprometes con las personas de esa iglesia, vida en comunidad, visión conjunta, vida compartida.

 8. Cristianos sin iglesia o con iglesia, pero sin compromiso era algo desconocido en la iglesia primitiva, es un fenómeno reciente producto de nuestra cultura egocéntrica, que no quiere rendir cuentas.

 9. Esta actitud tiene un impacto negativo en mi caminar como cristiana.

Con esto en mente, veamos algunas preguntas tomadas de las enseñanzas del sermón, que pueden ayudarnos a identificar dónde estamos hoy y cómo reenfocarnos para llegar a la meta que Dios quiere para cada una de nosotras:

 1. La motivación correcta:

  1. a. ¿Cuál es la necesidad de comprometerme con una iglesia si llevo varios años visitando y así estoy bien?
  2. b. ¿Involucrarme más en la iglesia hará que quieran meterse en mi vida?
  3. c. ¿Qué querrán que yo deje de hacer?
  4. d. Quiero crecer espiritualmente ¿por qué no puedo hacerlo sola leyendo mi Biblia si tengo a Jesús? ¿No es Él suficiente para mí?
  5. e. La iglesia marcha muy bien ¿para qué me necesitan a mí?
  6. f.  ¿Cuáles ídolos no quieres dejar de forma que puedas asumir el compromiso que Dios demanda de ti hacia su iglesia?

La santificación es un proyecto comunitario, caminando junto a las demás ovejas y siguiendo al Buen Pastor en una misma dirección y hacia la misma meta.

 2. Mi relación con la iglesia dependerá de lo que pienso que la iglesia es. ¿Cuál es tu pensamiento más recurrente con relación a la iglesia?

  1.  a. ¿Que no te da u ofrece más? ¿Más entretenimiento?
  2.  b. ¿Más ayuda para tus problemas? O,
  3.  c. ¿Cómo puedes ser usada por Dios para edificar y servir a Su pueblo?
  4.  d. ¿Cómo apoyar a otras con sus necesidades?
  5.  e. ¿Cómo aprender más de la Palabra para estar lista para servir a otras?

 3. Mi relación personal con Cristo no elimina la necesidad de mi alma a exponerme ante otros:

En la Biblia encontramos más de 16 afirmaciones sobre lo que debemos hacer “los unos por los otros” (exhortarnos unos a otros, orar unos por otros, amarnos unos a otros):

  1. ¿Cómo podemos hacerlo si no somos parte activa de la iglesia?
  2. ¿Me engaña el orgullo haciéndome huir de someterme al escrutinio de otros?
  3. ¿Tengo miedo de hacerme vulnerable?
  4. ¿Cómo vivir “los unos a los otros” si no me acerco a otras para acompañarnos en nuestro caminar espiritual?

Tenemos una responsabilidad mutua de velar por los demás. Abstenerme de hacerlo es pecado, es rebelarme a los mandatos de Dios en Su Palabra sobre “los unos a los otros”.

 4. ¿Qué se requiere de mi para unirme a la iglesia? Podrías estar pensando que todavía no estás lista pues hay asuntos que debes organizar.

  1. a. ¿Cuáles cosas debo dejar para estar lista a unirme a la iglesia?
  2. b. ¿Cuán ordenada debe estar mi vida?

Es en la iglesia donde Cristo nos prepara, nos capacita. No esperes ordenar tu vida para venir, se acabará sin haber venido. Nunca estarás lo “suficientemente lista”.

Recuerda que la iglesia está compuesta por pecadores, caminando juntos, siendo moldeados por Dios a la imagen de Cristo y siendo ayudados por otros a ser moldeados a la imagen de Cristo. 

 5. ¿Cómo relacionarme con los miembros de la iglesia?  

En Hechos 20:28 que narra la despedida de Pablo a pastores y líderes les encomienda “cuidar” a los miembros de la congregación aquellos que “Él compró con Su propia sangre”.

  1. ¿Cómo debo cuidarlos?
  2. ¿Cómo debo tratarlos si me irritan?
  3. ¿Qué debo tener en mente en nuestras relaciones?

El cuidado con el trato que le doy a la oveja dependerá de cuánto entienda que tiene la imagen de Dios (como toda criatura) ha sido comprada a precio de sangre por nuestro Señor (es Su hija), a pesar de sus imperfecciones. Todas tenemos actitudes que irritan a otros.

¿Qué cosas hago o no hago que pueden irritar a otros? Todos tenemos causa de irritación para los demás.

En Mateo 18:15 en adelante Jesús nos habla de cómo abordar a un hermano en pecado y así nos enseña la responsabilidad mutua de caminar en santidad, con los hermanos, si somos testigos de desvío, confrontarles a solas, sino con varios testigos y si no, decirlo a la iglesia, y última instancia, sacarlo. 

Es un rol de vigilancia mutua, si lo veo desviarse debo llamarle atención con amor y gracia para que regrese. Soy llamada a velar por salud espiritual de mis hermanos en Cristo.

¿Soy parte de la generación que se resiste la vida en comunidad?  La que dice ¡No se metan en mi vida!

Proverbios 27:17 “Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo”.

 6. Compromiso con la iglesia.

  1. a. ¿Cómo sería esta iglesia local si todos los que estamos aquí tuviéramos el mismo compromiso y entrega que yo tengo?
  2. b. Si todos hiciéramos (lo mucho, lo poco o nada) que yo hago ¿dónde estaría mi iglesia?
  3. c. Revisa en tu Biblia los pasajes que se refieren a la relación de Cristo con Su iglesia (Su Novia), a quién es la iglesia en Cristo (familia de Dios, miembros de Su cuerpo), lo que somos para Él (Su pueblo adquirido, objeto de Su amor, de Su obra, Sus instrumentos) y reflexiona cuánto tu actitud, manera de pensar honra lo que Dios piensa de la iglesia.
  4. d. Si ese es el valor que Dios le da ¿cómo considerarla como entidad no digna de mi mayor devoción?
  5. e. La iglesia es la novia y esposa de Cristo, ¿cómo se siente Él cuando la desprecio?
  6. f. Evalúa tu compromiso y entrega a la iglesia a la luz del compromiso y entrega de Cristo según Filipenses 2.

Invitación testimonio:

Lee las 3 razones que comparte esta hermana para animarte a hacer vida de iglesia:

 1. Es un mandato de Dios: "no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” Hebreos10:25

 2. En los grupos pequeños podemos tener una relación más íntima como hermanos, conocer nuestras luchas, debilidades y recibir discipulado o consejería bíblica. Nos permite integrarnos como una familia, hacer vida de iglesia fuera del templo porque la iglesia eres tú, soy yo, somos todos.

 3. Es importante que hagas vida de iglesia con tus hermanas en la FE:

“Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!” Eclesiastés4:10


Debemos procurar andar con mujeres que tengan nuestro mismo sentir, mismo caminar, estar en grupos pequeños de estudios bíblicos para mujeres te ayudará a tener a mano amigas verdaderas, disponibles para ayudarte en momentos difíciles, mujeres increíbles que Dios ha puesto a tu disposición para recibir la ayuda en cualquier situación de tu vida.

Chandys Pérez 

 

 

Pastor Héctor Salcedo

10 de Diciembre de 2017

Cuidando de mi hermano

Todos nosotros estamos en un proceso de crecimiento y moldeo a la imagen de Cristo. Todo el que es discípulo de Jesús está en este proceso el cual no podemos hacer solos. Necesitamos la participación de las personas que nos rodean para acelerarlo y hacerlo efectivamente.

El texto de hoy, Mateo 18:15-20, habla sobre cómo lidiar con la confrontación de pecado en otros. Lo primero que dice este pasaje es que el pecado es inevitable ya que no somos perfectos. Aun así, también dice que el pecado no debe ser pasado por alto; debe ser tratado. En la iglesia, en una comunidad que cree en Cristo, debemos velar los unos por los otros.

Es sencillo lo que Jesús está diciendo en este pasaje, pero no es fácil de hacer. Uno tiende a eximirse de la responsabilidad de tener conversaciones de confrontación por miedo de ofender. Al igual, evitamos admitir nuestros errores cuando somos confrontados por orgullo; evadimos al hermano y nos justificamos. Es una virtud cuando el que está errado pone atención y corrige. Escuchar que estoy mal me hace crecer.

Podemos definir la disciplina como es un proceso mandatorio e interventor, mediante cual una iglesia guía amorosamente a uno de los suyos que ha caído en pecado por ignorancia o desobediencia al arrepentimiento y a la restauración de su caminar cono Dios.

Para poder confrontar al otro correctamente, debemos crear una serie de criterios para saber en qué condiciones y casos debemos confrontar:

  • Temas de errores doctrinales deben ser corregidos si estas llevan a una persona a vivir en pecado
  • Todo aquello que afecte la unidad de la iglesia debe ser confrontado
  • Temas que tienen que ver con la pureza deben ser confrontados.

Debemos tener un manto de gracia para no volvernos en personas críticas. Antes de confrontar a alguien, es necesario discernir si un pecado es recurrente o si es algo de gravedad. No es fácil saber cuándo practicar esto o saber cómo confrontar efectivamente:

1. El pecado tiene un “virtud” o vicio de enraizarse en el corazón (Romanos 7:9)

Es por esto que es bueno confrontar: porque saca a vergüenza del pecado que se ha atado al corazón.

2. El pecado se esconde (Génesis 3)

Cuando alguien está en pecado, no sale por sí mismo; estas personas tienen que ser buscadas.

3. Cuando la disciplina es aplicada correctamente, otros son persuadidos a no pecar (1 Corintios 5)

Si algo se deja sin tratar en la iglesia, hay otros que serán incentivado a pecar porque ven que el pecado se trata con ligereza (1 Timoteo 5:20)

 

La confrontación es necesaria para el caminar de un creyente y es un proceso lleno de amor y gracia. El pecado trae consecuencias dolorosas; entonces, debemos ser agradecidos de los que nos ayudan y no dejan que el pecado cobre fuerzas en nuestras vidas. 

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