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Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90's para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos hijos: Elías y Daniel.

 

20 de Noviembre de 2017

Deuda de gratitud

La gratitud se muestra en el ser que valora lo recibido, nos indica el pastor Héctor Salcedo en este sermón. El constante agradecimiento debería caracterizar a cada creyente en Jesucristo. El salmo 100 nos presenta básicamente dos llamados: 

1) Alabar alegremente al Señor 

2) Rendirle acciones de gracias. 

Alabanza sin gozo es obligación; la verdadera alabanza conlleva gozo (por el gran regalo que tenemos en Cristo). La razón para servir al Salvador con alegría es que “pueblo suyo somos y ovejas de su prado”. Las acciones de gracias implican expresiones audibles de la alabanza de nuestros corazones. Dios es digno de gratitud porque Él “…es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones”. El evangelio es más que suficiente para generar en nosotros alabanzas y acciones de gracias, en todo tiempo, en toda circunstancia.

29 de Octubre de 2017

Viviendo para la gloria de Dios

Este domingo, el pastor Héctor Salcedo expuso el sermón “Viviendo para la gloria de Dios” basado en 1 Corintios 10:23-11:1.

Sabemos que la gloria de Dios ha de ser el motivo principal para vivir en nuestras vidas ya que fuimos creados para glorificar a Dios. La pregunta principal que surge de esta verdad es, ¿cómo se aplica esto en el día a día? La Palabra de Dios nos da instrucciones específicas para muchas cosas, pero hay muchas otras cosas sobre nuestro diario vivir que no se mencionan en la Biblia. Es por esto que a veces debemos tomar decisiones que caen en áreas grises: cosas que no tenemos por certero si son pecaminosas o no.

Lo primero que nos debemos preguntar es: ¿Cuál es el principio que guía mis decisiones?

Si vamos a vivir para la gloria de Dios, nuestros criterios de vida tienen que ir más profundo que discernir que es pecado y que no es pecado. Muchos toman posiciones legalistas mientras que otros viven libremente y esperan que otras personas acepten su forma de vivir.

Cuando Pablo escribió su carta a Corintos, estaban debatiendo este tema. El problema en corintos era la carne para comer. Ellos se preguntaban si estaba bien o si era pecado comer carne que fue sacrificada a dioses paganos. Muchos opinaban que no era un problema ya que era tradición hacerlo mientras que otros decían que era pecado comerla.

1 Corintios 10:23-11:1 dice:

Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.Nadie busque su propiobien, sino el de su prójimo.Comed de todo lo que se vende en la carnicería sin preguntar nada por motivos de conciencia;porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay.Si algún incréduloos invita y queréis ir, comed de todo lo que se os ponga delantesin preguntar nada por motivos de conciencia.Pero si alguien os dice: Esto ha sido sacrificado a los ídolos, nolocomáis, por causa del queoslo dijo, y por motivos de conciencia;porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay.Quiero decir, no vuestra conciencia, sino la del otro; pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por la conciencia ajena? Si participo con agradecimiento, ¿por qué he de ser censuradoa causa de aquello por lo cual doy gracias? Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.No seáis motivo de tropiezoni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios;así como también yoprocuroagradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. Sed imitadores de mí, como también yolo soy de Cristo.

Pablo les da principios para navegar las áreas grises de la vida. El primer principio es: si nosotros hemos de glorificar a Dios en nuestras vidas, debemos estar abiertos a buscar consejo en aquellos aspectos donde la Biblia nos da libertad. Es una virtud muy grande dejarse guiar.  

Es común que resistamos a buscar consejos por varias razones:

  1. Muchas personas se creen sabias en su propia opinión
  2. El curso de acción que yo deseo no es el que me va a decir. No quiero oír lo que me van a decir (Proverbios 3:5).
  3. Las personas son muy impacientes. No quiero esperar ir por el proceso de pedir consejo. Esto nos puede llevar a tomar decisiones incorrectas.
  4. Pura negligencia.
  5. No tenemos a quien preguntarles.

Si vas a glorificar a Dios en todos aspectos de tu vida, te tienes que abrir al consejo de otros

Segundo principio: Si vamos a glorificar a Dios en nuestras vidas, no es preguntarme si algo es pecado o no, es preguntarme si hay gloria en ello. Hay que determinar si hay beneficio espiritual para mí y para otros en mis decisiones. Pablo nos dice que usemos nuestra libertad para nuestro beneficio espiritual y el beneficio espiritual de otros.

Todo es licito, somos libres en Cristo porque estamos bajo la gracia, pero no todo es de provecho y no todo edifica. Si es licito no es pecado, pero esa no debe ser mi único criterio; debemos ir más profundos. Después de Génesis 3, nada es tan simple como parece. Hay cosas que son claramente pecaminosas, estas son áreas negras. Pero las áreas grises no están especificadas en la Palabra. Con estas cosas, debemos tomar decisiones en base de la edificación de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Pablo le da gran importancia al efecto de nuestras vidas en las de nuestros hermanos.

Tercer principio: Disfrutar de nuestra libertad siempre y cuando esta no sea de tropiezo.  Dios quiere que seamos sensibles hacia otros, pero no legalistas. El legalista vive con medio de ser condenado si peca y define las áreas grises con reglas; no disfruta del gozo de la libertad en Cristo. El que piensa con una mente legalista tiene crecer en su conocimiento de la libertad que todo cristiano tiene en Cristo.

El creyente que sabe que algo en un área gris es licito, pero tiene un hermano que no está de acuerdo, por amor, debe ser sensible para no ser piedra de tropiezo. Debemos considerar que vamos a hacer a la luz de nuestros contextos y de las personas que nos rodean.

“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” (v. 10:31)

09 de Julio de 2017

Creciendo como cristianos

“Creciendo como cristianos” es el título con que ha predicado el pastor Héctor Salcedo acerca del pasaje descrito en Filipenses 3:12-16, los cuales hacen una exhortación a la iglesia a proseguir en su crecimiento espiritual, a continuar viviendo según la misma norma que hemos alcanzado en Cristo Jesús. El pastor mencionó en su introducción que en cada ámbito de nuestra vida todos queremos crecer, avanzar, tanto en el aspecto profesional, como sentimental y espiritual, por lo que en la vida cristiana el deseo de crecer es algo continuo mientras vida tengamos.

Esta carta o epístola del apóstol Pablo a las iglesias de Filipo tiene la intención de confirmarlos en la fe y animarlos a andar como corresponde al evangelio de Cristo. Es una carta llena de confianza y felicitaciones, sin censuras como en la mayoría de las cartas del apóstol. Se observa que los filipenses son tratados con un afecto peculiar, y utiliza la figura, la comparación o ilustración de una carrera la vida cristiana.

En los versículos que vemos hoy el apóstol dice a los filipenses que él mismo se siente que no ha alcanzado el premio, que olvida lo que queda detrás para no darse por satisfecho por las labores pasadas o las actuales medidas de gracia. Se extiende adelante, prosigue hacia la meta; son expresiones que demuestran gran interés por llegar a ser más y más como Cristo. Lo asemeja al que corre una carrera, que nunca debe detenerse antes de la meta final; debe seguir adelante tan rápido como pueda; de esta manera, los que tienen el cielo como meta deben seguir adelante en santo deseo, esperanza y esfuerzo constante hasta recibir la dádiva de Dios que es la vida eterna a través de Jesús. De esta buena insatisfacción que sentía el apóstol Pablo, de no haber alcanzado la meta todavía, es que proviene el título de este mensaje.

Vemos tres ilustraciones o tres aspectos en estos versículos que nos muestran nuestras imperfecciones que debemos reconocer, las cuales son:

1.- Para yo crecer debo estar consciente de que necesito ayuda y soporte, y también necesito cierto grado de inconformidad. Necesito reconocer que en mi vida cristiana no he llegado a la perfección, que me faltan áreas que deben ser trabajadas y mejoradas. 

Pablo reconoce que él mismo no ha alcanzado esta perfección, que todavía no ha llegado a donde Dios lo ha llamado, que es a ser como Cristo. La auto-insatisfacción es la base de nuestros mayores logros. Pablo no se entretenía con sus logros, siempre estaba pendiente de hacer correcciones en su carácter para mejorar. La satisfacción es la tumba del progreso. No te compares con los demás, ni siquiera con el pastor, compárate con Cristo.   La palabra nos llama hacer una revisión diaria de nuestra vida, ver objetivamente nuestros problemas para su corrección. Estos versículos son un llamado a reconocer que no hemos llegado.

2.- Hacer el mejor esfuerzo.  Además de reconocer que no he llegado a la meta, debo hacer el esfuerzo necesario diariamente para mejorar el carácter. Crear una disciplina para seguir la verdad de Cristo. Porque el crecimiento espiritual necesita un esfuerzo, no se da de manera silvestre, hay que cultivarlo. Pablo nos exhorta a correr con ganas, a completar la carrera cristiana, hacer este esfuerzo de querer ganar. Por eso Pablo les dice a los filipenses que se ocupen de su salvación con temor y temblor. 

3.- Necesito el enfoque correcto. Todo el esfuerzo y dedicación no vale de nada sin el enfoque correcto, sin un objetivo claro y definido. Pablo está claro que todos sus esfuerzos están dedicados a crear la imagen de Cristo en él. La imagen de Cristo es nuestra meta, ese es nuestro enfoque.   La comunión con Dios, aprender de su carácter y la meditación sobre Cristo, es la manera de alcanzar esta meta.  Es la forma de ir conformando la imagen de Cristo en mí. 

La dispersión y la infiltración del mundo, hacen que perdamos nuestro enfoque y que nos perdamos en las banalidades de esta vida, que nos desenfoquemos mirando las cosas materiales antes que las espirituales.

Pablo declara al final de estos versículos que la actitud correcta del cristiano maduro es reconocer que necesita de mayor crecimiento, y mientras eso ocurre debemos continuar cumpliendo con los preceptos que Cristo nos ha enseñado.

Padre celestial, fortalece y aumenta nuestra fe. En el nombre de Cristo Jesús pedimos que mantengas en nuestro corazón la fortaleza de la esperanza de alcanzar un poco la semejanza a Cristo. Perdona nuestros pecados y ayúdanos a reconocer nuestras necesidades para continuar creciendo, y continuar este camino junto a Ti. Bendiciones.

09 de Abril de 2017

Amando como Cristo amó

Debido a que el pastor Miguel Núñez está cumpliendo compromisos ministeriales fuera del país, la serie Hasta Los Confines De La Tierra sobre el libro de Los Hechos  fue suspendida, y en su lugar ha predicado hoy el pastor Héctor Salcedo, quien trajo  el mensaje titulado Amando Como Cristo Amó, basado en Juan 13:34-35.

En estos versículos que se producen en medio de una conversación con sus discípulos en el Aposento Alto, y donde Él identifica a quien luego lo traiciona, el Señor Jesús nos da un nuevo mandamiento: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. Nos dice que en esto conocerán todos que son mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.

Antes que Cristo dejara a los discípulos, les dejó este nuevo mandamiento. Ellos tenían que amarse unos a otros por amor a Cristo y, conforme a su ejemplo, buscar lo que beneficie al prójimo, y fomente la causa del evangelio, como un solo cuerpo animado por una sola alma. Este mandamiento aún parece nuevo para muchos profesantes. En general, los hombres notan cualquier otra palabra de Cristo antes que estas. Por esto se revela, si los seguidores de Cristo no se demuestran amor unos a otros, dan causa para sospechar de su sinceridad.

Este mensaje es una continuación de los mensajes que el pastor Salcedo ha traído semanas atrás en los que se ha referido a nuestras relaciones, tanto con los hermanos de la congregación como con la propia iglesia, de manera institucional.

El tema del amor es tan importante que en los capítulos del 13 al 17 la palabra amor o el verbo amar se menciona una 35 veces. Jesús está comunicando la fuerza del amor. 

Tenemos tres temas importantes en estos versículos: el mandato a amar, el nuevo modelo de amor que debemos seguir y es un emblema para el cristiano.

Es un mandato que nos amemos los unos a los otros. Debemos cumplir con este mandamiento nuevo de amarnos unos a otros. Debemos hacer este esfuerzo diariamente para cumplir con dicho mandato. Este esfuerzo lo debemos hacer porque nuestra naturaleza caída no es propensa a demostrar amor por los demás. Debemos desafiar nuestra alma para que muestre amor por los hermanos, y por todos. 

El nuevo modelo de amor que Cristo nos dejó es el que debemos imitar, porque Él pide que amemos como Él amó. En términos prácticos Él mostró su amor por los discípulos lavando sus píes, como demostración de amor,  humildad, y ejemplo para que ellos lo imitaran. Fue una demostración de que el amor sirve sin importar el rango o la tarea. A la vez que modeló el amor que debemos mostrar, también los confrontó con su actitud, ya que Juan y Pedro debieron prever esta tarea al organizar esta última cena, como se hacía en esos tiempos.   Es una demostración extraordinaria de amor y humildad, ya que Jesús sabía que su hora había llegado, y en pocas horas seria martirizado hasta la muerte en la cruz. No le importó su situación personal, pensó primero en ellos. Esto representó la humillación de Cristo que preparaba el lavamiento de nuestros pecados en la cruz. El amor se trata de complicarme la vida yo para simplificar  la vida  de otro, tal como hizo Cristo, que entregó su vida para el perdón de nuestros pecados.

Este amor es un emblema para el cristiano, es el sello que muestra el amor como Cristo nos amó. En esto conocerán que son mis discípulos. Si no amamos sacrificialmente debemos revisar nuestro corazón porque posiblemente no seamos creyente, o no conocemos a Dios profundamente, por lo que no nos sentimos estimulados a mostrar este amor. Este modelo de amor  apunta a Cristo, que nos amó primero sacrificialmente.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pon en nuestro corazón ese amor que Cristo nos enseñó y nos mandó. Que podamos eliminar nuestro yo para ayudar al prójimo. Que nuestra congregación crezca en amor. Bendiciones.

26 de Febrero de 2017

La iglesia y yo // 2da parte

El pastor Héctor Salcedo Llibre presenta hoy la segunda parte de su sermón acerca de las relaciones personales entre los miembros de la congregación  y la iglesia, el cual ha sido titulado: La Iglesia y yo.
 
Con relación a este de tema de poca exposición en las iglesias a través del púlpito, la semana pasada, en la primera parte, se dijo que la intención de este sermón era el arrojar luz en la IBI y hacer correcciones en la manera de pensar de los miembros, ya que las cosas o situaciones que suceden en la iglesia, para los hijos de Dios deben ser importantes. Es tanto así que la Biblia nos da instrucciones en  Mateo 18 sobre cómo debemos abordar al hermano que este en pecado para su restauración o finalmente  su separación si no hay arrepentimiento, a fin de que con sus actuaciones no cause daños a otras ovejas, es decir, nos autoriza a inmiscuirnos en la vida personal de los miembros de la congregación para cuidarlos y a la vez cuidar a los demás.
 
Después de reflexionar sobre las diversas maneras que la Biblia llama a la iglesia, tales como la novia de Cristo, ovejas de su prado, la columna, el sostén, metáforas para nombrar la relación de las personas con Cristo y con Dios, también lo hace para nombrar las relaciones intrapersonales, nos llama un cuerpo, una familia. Por lo que el pastor cierra llamando a la reflexión y cambio de conducta con la siguiente pregunta, al conocer que Cristo compró a cada uno de nosotros con su propia sangre: ¿Qué sería de la iglesia si todos tuvieran mi nivel de compromiso y mi comportamiento? Tomando en cuenta unas estadísticas norteamericanas que estableció que el 58% de los miembros de una iglesia no tiene una relación profunda con la iglesia donde asiste, y el otro 42% tiene un compromiso superficial.
La definición de iglesia, junto con las metáforas que la Biblia nos llama, debería producir en nosotros un gran entusiasmo, un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar.
 
Por lo tanto, podemos decir que tenemos tres niveles de compromiso que debemos observar los hijos de Dios en la iglesia: 1) Involucramiento en la vida de la iglesia, 2)  Pertenecer formalmente a la iglesia, y 3) Entregarme al servicio de la iglesia. Los cuales desarrollamos a continuación:
 
1.- Debemos involucrarnos en la vida de la iglesia. En Hechos 2:41-42 se narra la vida de la iglesia en sus inicios. Desde el inicio de la conversión, el bautismo se hace obligatorio, ya que es un testimonio del cambio que se ha producido en mi vida. En esos versículos se narra lo que hacían los cristianos en las reuniones, había koinonía, es decir, compartían el pan y el vino tal como Cristo lo había ordenado para su recordación y edificación.  Los cristianos somos relacionales porque hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Debemos involucrarnos en la vida de la iglesia y en la de los hermanos, conocer sus dificultades, sus temores, etc. para ayudar físicamente si se puede, o a través de la ministración del consuelo de Dios. Debemos amar a los hermanos como Dios nos ama a nosotros a pesar de ser pecadores. Esa es una de las razones por la que la IBI tiene los grupos pequeños ( niños, jóvenes, matrimonios, etc ), con los cuales podemos involucrarnos.
 
2.-  Pertenecer. Nos referimos a formalizar la membresía en la iglesia, tener sentido de pertenencia, formalizar mi participación en la vida de la iglesia. La iglesia necesita saber informaciones de cada miembro, de manera que los pastores puedan ministrar correctamente. 
 
3.- Entregarme al servicio. Luego de involucrarme y pertenecer a la iglesia, debo entregarme al servicio. Los dones y talentos que me han sido dados debo ponerlos al servicio de la iglesia y de los hermanos de la congregación. Siempre hay un propósito en la vida de cada creyente, Dios tiene un propósito con cada uno. Para contribuir no debo esperar ser nombrado, lo puedo hacer sin que nadie me lo pida. Puedo involucrarme en el servicio sin que nadie lo indique, como es el orar los unos por los otros que es un mandato de Cristo también, servir en cualquier área. Recordar que somos un cuerpo y por lo tanto debemos ayudarnos unos a los otros. Es un privilegio pertenecer a una iglesia que sirva la palabra de Dios pura, y en la IBI tratamos de hacer la voluntad de Dios.
 
Al cerrar, el pastor vuelve hacer la pregunta de reflexión: ¿ Que sería de la IBI si todos tuviéramos la misma actitud?. Además explicó que se entregó un formulario de encuesta y motivación para el servicio, el cual pide que sea llenado y entregado, a fin de que la mayoría de la congregación participe en alguna área de servicio.
 
Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pedimos perdón por el poco involucramiento en la iglesia, por mi actitud. Ayúdame a cambiar de actitud y poner mis dones y talentos al servicio de la iglesia para hacer Tu voluntad.
19 de Febrero de 2017

La Iglesia y yo // 1ra parte

El tema de las relaciones entre la iglesia y las personas a título personal,  ha sido muy controversial desde la misma formación de la iglesia hace 2,000 anos, por lo que se habla muy poco en las iglesias. Por tanto, y con la intención de arrojar un poco de luz en la IBI sobre el tema, así como tomando en cuenta estas controversias, el pastor Héctor Salcedo Llibre trae hoy el sermón titulado La Iglesia y yo.
Lo que sucede o acontece en las iglesias es importante para los hijos de Dios, y debe ser importante para cada uno. Y con la intención de hacer correcciones en la manera de pensar de los cristianos sobre este tema se trae este mensaje.
La idea de la membresía, de ser miembro de una iglesia, es poco conocida. En la actualidad hay una tendencia o movimiento que promueve no ser miembro de una iglesia, y que la iglesia se acomode a los temas que más interesa a los visitantes. En vez del pecado y el arrepentimiento se predica más de la comodidad y bienestar. 
Sin embargo, la fortaleza de una iglesia no depende de las instalaciones físicas, ni de la preparación académica de los pastores y líderes, la fortaleza de una iglesia se basa en el compromiso de sus miembros.
Jesús muy mencionó poco la palabra iglesia. En Mateo 16:18 lo hace respondiendo a Pedro y donde le dice que edificará sobre la Roca de su declaración, Cristo. Se observa que Jesús dice que edificará, en futuro Su iglesia. Es Cristo que llama y forma una iglesia.
Durante la primera parte de la persecución de la iglesia, Cristo le sale al encuentro a Pablo y le dice: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?. El entiende que la iglesia es de Él. En Mateo 18:15, Cristo menciona nuevamente la palabra iglesia en el contexto de las confrontaciones a los hermanos. Los hermanos son responsables del caminar de sus miembros. Tenemos la responsabilidad de llamar la atención del hermano que peca. El cristiano no crece aislado, la santidad es un proyecto de comunidad. Es una responsabilidad mutua de vigilar el caminar de los hermanos. La iglesia es una institución de pecadores en proceso de santidad, redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, comprados por Su sangre.
Manifestar la pertenencia a una iglesia, el ser miembro de la familia de Cristo, se hace a través de la iglesia local.
La Biblia usa algunas metáforas para mencionar lo que es la iglesia. Se menciona como la novia de Cristo, somos ovejas de su prado, la columna y el sostén de la verdad, el reino de Dios, un cuerpo, etc. Todas ellas hablan de lo que es la iglesia. De la relación de la iglesia con Cristo. Así como hablan de la relación entre Dios y yo, también hablan de la relación entre los hermanos. Nos llama un cuerpo, una familia, etc. También como Dios se manifiesta: Dios es amor.
El pastor termina con una nota de reflexión. Cristo compró a cada creyente con Su sangre, por lo que debemos tener un cuidado especial por cada uno. Y finalmente hace una pregunta de reflexión: ¿qué sería de la iglesia si todos tuvieran mi nivel de compromiso y mi comportamiento?
Padre celestial, fortalece nuestra fe. Y damos gracias a Dios por los miembros de esta iglesia, la IBI. Pedimos ayuda para que mantenga en el corazón de todos el mismo nivel de compromiso que tienen, su deseo de colaborar y apoyar con la iglesia y con cada uno de los hermanos en necesidad.
16 de Octubre de 2016

Honrando mi justificación

Debido a que el pastor Miguel Núñez está de viaje invitado a predicar en Brasil, fue suspendida su serie Poder En La Debilidad. En su lugar el mensaje de hoy fue predicado por el pastor Héctor Salcedo, el cual lo tituló: Honrando Mi Justificación, y está basado en la carta del apóstol Pablo a los Romanos, capítulo 12, versículos 1 y 2.

Estos mensajes del pastor Salcedo sobre la justificación de parte de Dios se han convertido en una serie. Semanas anteriores estos mensajes fueron: El Peligro De La Autojusticia basado en Lucas 18, y Celebrando Mi Justificación, basado en el Salmos 32, versos del 1 al 5. Estos mensajes nos han hablado de la justificación, que es el perdón de todo lo malo que he hecho y el regalo de la rectitud de Cristo por lo que no he hecho.

Hoy el mensaje es en base a una exhortación que hace Pablo a los Romanos acerca de la actitud consecuente del creyente. Esta carta del apóstol Pablo tiene la intención de fortalecer la fe de los creyentes y a la vez nos da una serie de principios prácticos para llevar una vida santa que glorifique a Dios, dándole gracias en todo tiempo por habernos aceptado ante sus ojos, que es solo por Su gracia y por medio de la fe en la justicia de Cristo.

De acuerdo a este pasaje, la respuesta esperada por la biblia a nuestra justificacion, es la presentación de nuestros cuerpos como sacrificio vivo a Dios. En el nuevo pacto no necesitamos un ritual de sacrificio, ya Cristo lo hizo por nosotros, pero es necesario que entreguemos a Dios nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma, que seamos entero de Dios. En la practica este sacrificio vivo es que tengamos una vida santa, que honremos a Dios día a día.

El pastor Salcedo hace una reflexión acerca de cómo vivimos en sentido general, cómo manejamos nuestros recursos. Si nuestras vidas es un reflejo del sacrificio vivo, de vivir para Dios una vida santa. Si honramos a Dios con nuestra vida. Porque este sacrificio no es para que Dios nos acepte, sino porque ya Él nos ha aceptado, es por Sus misericordias, que tiene el propósito de formar la imagen de Cristo en nosotros, esta formando pequeños Jesús con cada uno de nosotros. Por esta razón estamos en deuda con Dios, agradecidos de Su misericordia, no endeudados con Él, y es lo que debe llevarnos a presentar diariamente nuestra vida a Dios como sacrificio vivo, es nuestro culto racional.

En la practica, la aplicacion que Pablo nos exhorta es a no conformarnos a este mundo, al contrario, que transformemos nuestra mente, nuestra manera de pensar, para que no caigamos en sus tentaciones, en la filosofía de la moda, de la época. Porque el ser humano piensa que puede lograr su felicidad y sus propósitos fuera de Dios. Sin embargo sabemos que es imposible.

Otra reflexión es acerca del manejo del dinero, de nuestras costumbres de consumo, como hacemos negocios. También como respondemos a las dificultades, los sufrimientos. Si respondemos como lo hace el mundo. Igualmente como respondemos a las comparaciones con nuestros amigos, si tenemos vehículos igualmente de costosos, del lugar donde vivimos. Muchas veces respondemos como el mundo nos manda.

Estas reflexiones del pastor Salcedo se convirtieron en una verdadera confrontación de nuestros estilos de vida, de lo poco que reflexionamos en la obra de Dios, que resulta muchas veces en nuestras caídas.

La exhortación de Pablo es que hagamos el esfuerzo de transformar nuestra mente, permitir que Dios moldee nuestro corazón, que transforme nuestra manera de pensar, para no dejarnos llevar por las influencias del mundo.

La manera como debemos hacer estos cambios es, primeramente, entender que a partir de que aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador somos propiedad de Dios, por lo tanto Dios esta en absoluto control, tiene que ver con todo en nuestras vidas, hasta las cosas mas sencillas y triviales, absolutamente todo. Entonces debemos hacer de la transformación de nuestra vida una meta, a través de la palabra de Dios, y la iglesia que es un instrumento necesario para esta transformación.

Por ultimo, exhorta a la contemplación de Cristo, su vida, sus sermones y mensajes, que nos manda a estas transformaciones. Podemos desarrollar la mente de Cristo en nosotros, porque Su palabra lo dice.

En esta carta a los Romanos tenemos los primeros 11 capítulos informando lo que Dios hizo por ellos a través de Cristo, y en este capitulo 12 nos da de manera imperativa que debemos transformar nuestra mente para ir formando la imagen de Cristo en nosotros.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Que podamos entregar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma sin reproches a Ti. Que Tu nos guíes a transformar nuestras mentes, a cambiar nuestra manera de pensar para no caer en tentaciones y ser más parecidos a Cristo.

La semana pasada el pastor Héctor Salcedo Llibre expuso un mensaje sobre el peligro de la auto-justicia, basado en la parábola de las oraciones del fariseo y el publicano narrada en el capítulo 18 del Evangelio de Lucas.  Esta semana el pastor Salcedo completa su mensaje, y su prédica la fundamenta en el Salmos 32, versos del 1 al  5, cuyo texto trata sobre la bienaventuranza del perdonado, por lo que titula su mensaje: Celebrando Mi Justificación.

El rey David es el autor de la mayoría de los Salmos, y aunque algunos fueron escritos por otros autores, se reconoce que todos fueron inspirados por el Espíritu Santo, y que cada uno apunta directamente a Cristo, a su persona, su carácter o puede dirigir hacia Él los pensamientos del creyente.   A través del lenguaje de este libro divino se han elevado al trono de la gracia las oraciones y las alabanzas de la iglesia cada siglo. Por eso se dice que los Salmos son el lenguaje del corazón del creyente, ya que expresan los sentimientos con que comúnmente luchamos y con lo que se construyen oraciones, sea de lamentación por el pecado, que estén cargados de aflicción, luchen con la tentación o triunfen en la esperanza o gozo de la liberación y justificación. 

Precisamente, en los versos del 1 al 5 de este Salmos 32, el salmista expresa la felicidad que siente el pecador perdonado. El pecado es la causa de nuestra desgracia; pero las transgresiones del creyente verdadero son todas perdonadas, puesto que están cubiertas por la expiación.  Cristo llevó los pecados de todos, en consecuencia, no se nos imputan. Debido a que se nos imputa la justicia de Cristo, y por haber sido hechos justicia de Dios en Él, no se nos imputa nuestra iniquidad, porque Dios cargó sobre Él el pecado de todos nosotros. No imputar el pecado es un acto soberano de Dios, porque Él es el juez. Dios es el que justifica. 

Debemos fijarnos en el carácter de aquel cuyos pecados son perdonados; es sincero y busca la santificación por el poder del Espíritu Santo. No profesa arrepentirse con la intención de continuar pecando con gusto, porque el Señor esté listo para perdonar. No abusa de la doctrina de la libre gracia. Y al hombre cuya iniquidad es perdonada, se le promete toda clase de bendiciones.

El pastor inició su mensaje con una ilustración personal sobre un viaje que hizo la esposa para atender asuntos de salud de su madre; y cuando llegó, uno de los hijos le preguntó sobre los regalos que le trajo, pero al no recibir nada el niño se puso triste, no se alegró por la llegada de ella. En la vida cristiana muchas veces es similar.  Muchas veces le damos más importancia a las bendiciones materiales que a tener a Cristo en nuestro corazón.  Así es nuestra distorsión de la perspectiva, no le damos importancia a lo importante, lo material está por encima del sentimiento saberse perdonado y justificado ante Dios. Igualmente el niño, en ese momento prefería los regalos a la presencia de su madre.

En reflexión ante el conocimiento de ser perdonado y justificado, cuál debería ser la respuesta del cristiano por el regalo de la salvación y reconciliación con  Dios?  La justificación es el regalo de Dios por un corazón lleno de fe la justicia de Cristo.

En el Salmos 32, versículos del 1 al 5, tiene la respuesta a esta pregunta. Se observa la alegría y gratitud por el perdón recibido. Es un estado de felicidad y gozo porque alguien superior perdonó sus transgresiones.   La emoción apropiada ante el regalo de Dios es la alegría, gozo, agradecimiento. Por eso se títuló este mensaje Celebrando Mi Justificación.   

Es importante que reconozcamos que Dios nos ama personalmente porque hemos venido a Él en arrepentimiento sincero. Hay gozo en el cielo porque se ha salvado un alma.  Debemos entender nuestra salvación, lo profundo del perdón.

No hemos apreciado bien su perdón. Nos sentimos no merecedor del perdón de Dios. Pero realmente nos debemos sentir no merecedor, porque el perdón es un regalo que Dios da al pecador arrepentido. El gozo es el sentimiento de reconocer que ha sido perdonado sin merecerlo, por gracia, y agradece a Dios este regalo.

Hemos venido al Señor en arrepentimiento, habiendo confesado nuestros pecados. Y esto es suficiente para el Señor perdonar nuestros pecados para siempre y declararnos justos ante Sus ojos, para darnos salvación y vida eterna. Entonces debemos sentirnos felices y gozosos por este regalo.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Te damos gracias por el regalo del perdón de nuestros pecados y la salvación. Ayúdanos a desechar lo que Tu desechas y reconocer y agradecer lo bueno que viene de Ti. Celebremos nuestra justificación. Bendiciones.

Hoy ha predicado en la IBI el pastor Héctor Salcedo Llibre sobre el pasaje de la parábola del fariseo y el publicano narrado en el Evangelio de Lucas, capítulo 18, versículos del 9 al 14, titulando su mensaje El peligro de la auto-justicia.

Se conoce al evangelista Lucas como médico e historiador judío que acompañaba al apóstol Pablo en muchos de sus viajes misioneros. La tradición reconoce que Lucas nació en Antioquia, perteneciente a la antigua Turquía, y además de su evangelio escribió el libro de Los Hechos De Los Apóstoles.  Este evangelio parece tener el propósito de superar las muchas narraciones defectuosas y no auténticas que estaban circulando sobre la vida de Jesús, y para dar un relato genuino e inspirado de la vida, milagros y doctrinas de nuestro Señor, aprendidas directamente de los que oyeron y presenciaron sus sermones y milagros, incluyendo a María, la madre de Jesús.

El uso de parábolas es muy común en las conversaciones de Jesús, las usaba para enseñar el reino de los cielos a través de experiencias naturales y terrenales. Esta parábola que se narra en estos versículos era para convencer algunos que confiaban en sí mismos como justos y despreciaban al prójimo.  Lo que dijo el fariseo demuestra que él tenía confianza en sí mismo de ser justo, estaba lleno de sí mismo y de su propia bondad; no pensaba que valía la pena pedir el favor y la gracia de Dios.  La oración del publicano estaba llena de humildad y de arrepentimiento por el pecado y deseo de Dios. Su oración fue breve, pero con un objetivo:  Dios, sé propicio a mí, pecador. Se reconoció pecador por naturaleza y costumbre, culpable ante Dios.

A pesar de que muchas personas piensan que el tema central de esta parábola es la oración, por la presentación de dos oraciones, no es así, ya que lo importante, el final, es la justficación. Esta historia trata de la intención del corazón de los que oran. Esta parábola está dirigida a gente que piensa que es justa por sí mismo, y también a aquellos que se reconocen como pecadores.  Por lo tanto, la parábola se trata de la justificación.

Uno de los conceptos más importante para entender el cristianismo es la justificación. Lutero se convierte y crea la reforma cuando en Romanos entiende el tema de la justificación. Que es el acto mediante el cual Dios nos hace justos en base al sacrificio de Jesús y su vida nos es aplicada a nosotros.

Dios ve con qué disposición y propósito vamos a Él. Cuidémosno de presentar oraciones orgullosas al Señor y de despreciar al prójimo. La justificación es de Dios en Cristo; por tanto, el que se condena a sí mismo, no el que se justifica a sí mismo, es justificado ante Dios.

Cuando venimos a Cristo no somos justos, pero Dios toma la vida de Cristo y nos la acredita a nuestra vida, y por eso somos aceptados por Dios. La justificación es la declaración de Dios del perdón de nuestros pecados y nos imputa la vida de Cristo como si nosotros la hubiéramos vivido igual.

Nacemos y vivimos enemistados de Dios. Queremos hacer y satisfacer nuestros deseos alejados de Dios, y sin la misericordia de Dios es imposible eliminar ese pecado que nos condena.

Esta parábola tiene dos componentes. Por un lado el fariseo, que es un hombre decente, humanamente hablando, cumple con las leyes terrenales y religiosas. Por otro lado tenemos al recaudador de impuestos, despreciados en la cultura judía, pero reconocía en su corazón su pecado y su maldad, y por eso pedía perdón a Dios.

El fariseo creía que por su conducta y obras sería justificado, pero estaba equivocado. 

Ese es el peligro de la auto-justicia. Me aleja de la gracia de Dios. El publicano era completamente diferente, se consideraba indigno de acercarse a Dios. Por eso reconocía su necesidad de Dios, y clamaba por Su misericordia. Esa actitud sincera lo justificó ante Dios.

Si la justificación y salvación fuera producto de nuestras obras y conducta, la venida de Cristo fue en vano. Pero solo hay un camino para llegar a Dios, y es a través de la fe en Cristo.

La justificación es el escándalo del evangelio, porque Dios justifica al impío. Esto hace cambiar mi estilo de vida y cuando soy justificado por Dios, empieza el proceso de la santificación, siempre guiado por Dios. Y sólo se es justificado a través de la fe en Cristo. Por eso el justo por fe vivirá. Y es solo por la gracia y misericordia de Dios, y no por las obras que pueda realizar para que no pueda gloriarme. Las únicas obras que se reconocen para nuestra justificación, son las realizadas por Cristo.

Cuidado con el peligros de la auto-justicia. Cuidado de creer que podemos llegar a Dios por nuestras obras y conducta.  Que Dios nos de luz para entender Su mensaje. Bendiciones.

En la IBI hoy predicó el pastor Héctor Salcedo Llibre sobre 2 Samuel 12:1-14, bajo el titulo Despertando mi conciencia.

Este libro narra la historia del reinado de David. Hallamos muchas cosas dignas de imitar, pero muchas quedan escritas como advertencias. Relata sus victorias, el aumento de la prosperidad de Israel y la reforma que hizo del estado de la religión. También narra sus pecados y los problemas familiares y públicos con que fue castigado. La historia del rey David se narra con mucha fidelidad, se pone en una balanza sus virtudes y sus faltas, por lo que de la cual se revela que era un hombre bueno y grande en la fe.

En estos versículos que vemos hoy se narra la parábola que Natán le cuenta a David, por medio de la cual le hace ver su pecado, así como el arrepentimiento y confesión de parte de David. Con esta parábola Natán le saca a David una sentencia contra si mismo, le hace ver  cuanto Dios odia el pecado, aún en su propio pueblo, y donde lo halle no lo dejará sin castigo. David no responde para excusarse, lo confiesa libremente. Al ver Natán el arrepentimiento genuino de David, le dice que sus pecados le han sido perdonados y que su alma tendría vida eterna, y aunque sea castigado no será condenado con el mundo. De la historia de David se desprende que, aunque se obtenga perdón, el Señor visitará con vara la transgresión de su pueblo. David tuvo que sufrir muchos años el dolor por dar riendas sueltas a una pasión momentánea.

Así como el dolor en el cuerpo opera como el reflejo o el aviso de algo que le ha sucedido a ese cuerpo, la conciencia opera en el alma como el dolor en el cuerpo, opera de la misma manera. La conciencia nos redargulle o nos llama la atención inmediatamente hacemos algo malo, o cometemos un pecado, nos hace sentir dolor del alma. Es una alarma para el alma.

Todos nosotros estamos expuestos a dar vergüenza. El ejemplo de David es un triste recordatorio de que cualquiera puede caer. Porque nuestra principal lucha es contra nuestras propias tentaciones, por lo que debemos hacer el esfuerzo de vivir sobriamente. Nos preguntamos, si mi historia se escribiera en la Biblia, ¿ qué diría Dios de mis actuaciones y reacciones ? El que cree que está firme, cuide que no caiga. David no hizo caso a las advertencias de su conciencia y la tentación lo hizo pecar.

Los cristianos nos hemos acostumbrado a ciertos pecados, hemos adormecido la conciencia y solo nos enfocamos en los grandes pecados de la cultura. Los pecados de los cristianos son: el orgullo, la envidia, decepción de la vida, mentiras, etc, etc. Pero son pecados iguales a los grandes pecados de la cultura, por lo tanto debemos despertar nuestra conciencia, y permitir que la conciencia nos redargulle.  David no le hizo caso a su conciencia.  Hay alguna alarma en tu vida en estos momentos?  Hay algún pecado oculto?

El llamado de nuestra conciencia es real, no apaguemos este llamado.

Debemos estar abiertos a la confrontación de otros. La familia de la iglesia es importante porque nos cuidamos unos a otros. El Señor envió a Natán a David para que le muestre su error y lo retorne al camino correcto. Dios sale a buscar a David como lo hizo con Adán, pero David reaccionó igual, no escuchó el llamado de Dios a través de Natán.

La confesión del pecado y el arrepentimiento mostrado por David movió el corazón de Dios y lo perdonó. El perdón de todos nuestros pecados está garantizado por el sacrificio de Cristo en la cruz. 

Padre celestial, ayúdanos a reconocer nuestras fallas y pecados, ayúdanos a confesar nuestros pecados, a arrepentirnos. Envíanos a un Natán que pueda confrontarnos y que podamos recibirlo bien porque viene de Ti. Ten piedad de nosotros y fortalece nuestro carácter para que podamos salir de nuestras prácticas pecaminosas. Bendiciones.

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