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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

15 de Enero de 2018

Modestia... ¿Qué es eso?

"Si usted es ciego, o de otro planeta, pudiera haber pasado por alto el hecho de que la modestia ha sido enterrada." - Bárbara Hughes

Uno de los diccionarios consultados dice que la modestia es “una virtud que modela, templa y regula las acciones externas”; por tanto, ella debe servirnos para frenar nuestras acciones pecaminosas. Lamentablemente, esta virtud, como le llama el diccionario, ha comenzado a desaparecer, no solamente en la forma de hablar, sino también en el sentido de decencia en cuanto al vestir y a la conducta misma.

La generación actual se encuentra ante un problema multifactorial. Podemos observar que hay una desensibilización por parte del pueblo ante las conductas inmodestas del resto de la población. Cuando hablamos de desensibilización, nos referimos al proceso de pérdida paulatina del pudor y la pérdida progresiva de nuestra capacidad para reaccionar ante las cosas que en un tiempo atrás nos hacía ruborizar. Recordemos las palabras de Jeremías 6:15, “¿Se han avergonzado de la abominación que han cometido? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun han sabido ruborizarse; por tanto caerán entre los que caigan; en la hora que yo los castigue serán derribados–dice el SEÑOR”.

Esa desensibilización resulta evidente en la vulgaridad que escuchamos en los famosos “talk shows”, en la lírica de las canciones populares; en la manera como las telenovelas y las películas sensuales son llevadas al interior de los hogares, aún en horarios cuando los niños están despiertos. Vemos el mismo fenómeno en los anuncios que llegan hasta nosotros, vía la televisión y los periódicos; y, finalmente, por la forma agresiva en que la pornografía y todo tipo de sensualidad llega a nosotros a través del internet.

En el mundo de hoy, es frecuente escuchar la afirmación de que no hay absolutos para juzgar el sentido de la modestia. Y así dentro del mundo evangélico, comenzamos a escuchar que no importa lo que hagas, porque Dios solo juzga la motivación del corazón, y por tanto “tú no puedes juzgarme porque solo Dios es capaz de conocer mi corazón”. Yo creo que en ambos casos estamos frente a situaciones que amenazan la misma zapata de la iglesia. Otros justifican su inmodestia alegando que si no podemos citar un capítulo y un verso de la Biblia que prohíba directamente la acción en la que están incurriendo, entonces no tenemos derecho a llamarles la atención. Yo creo que este razonamiento suena espiritual, pero no es bíblico. El argumento más débil de todos es el argumento de silencio, ya que existen un sin número de situaciones no mencionadas específicamente en la Biblia, pero que sí tienen su asidero en la palabra de Dios. La biblia puede no contener un pasaje específico para cada una de las acciones inmodestas de hoy en día, pero no es menos cierto que la palabra está repleta de advertencias en contra de la inmoralidad en todas sus formas.

Cuando alguien menciona lo que Dios juzga es el corazón, y que por tanto no debiéramos juzgarle, creo que muchas veces esa persona ha olvidado lo que Dios dice a través de Jeremías 17:9 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. De manera que si el corazón es engañoso, entonces el corazón por sí solo no puede ser algo confiable para dirigir mi conducta.

Otros hablan de que nosotros tenemos una libertad de conciencia para actuar en aquellas áreas donde la palabra no nos da lineamientos claros de prohibición. Pero aquí también tenemos que hacer una observación, y es que la conciencia por sí sola tampoco es algo confiable para yo determinar el curso que he de seguir. La conciencia puede ayudar, pero recordemos que la conciencia puede ser corrompida (Tito 1:15), cauterizada (1 Timoteo 4:2), puede ser débil (1 Corintios 4:8), y finalmente nuestra conciencia pudiera incluso ser mala (Hebreos 10:22).

Cuando pensamos en la inmodestia a la hora de hablar, no podemos olvidar lo que el Señor Jesús nos ordenó hace mucho tiempo atrás, cuando nos dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). De esa misma manera, podemos afirmar que de la abundancia del corazón se viste el cuerpo. Nosotros nos vestimos según los dictámenes de nuestra conciencia. Cuando nuestra conciencia es adormecida, precisamente como fruto de haber vivido expuesto al pecado desde muy temprano, estamos frente a un individuo que más temprano que tarde va a terminar perdiendo su sentido de culpa, su sentido de vergüenza y su sentido del deber. Estas tres cosas contribuyen al llenado de nuestras responsabilidades morales.

Decía que la conciencia no puede ser la única determinante de cómo nos vamos a comportar, porque pudiera no estar bien informada. Mi conciencia puede ser informada, y necesita ser informada, por la palabra de Dios, de tal manera que pueda ayudarme a tomar decisiones en momentos de necesidad. Por otro lado, esa conciencia pudiera ser iluminada por el Espíritu Santo cuando Él mora en mí, y más aún cuando Él nos da su llenura. Tampoco podemos negar el hecho de que nuestra conciencia puede ser deformada, cuando es expuesta a malas enseñanzas. Por tanto, una conciencia deformada me va a llevar a patrones de inmoralidad y de inmodestia en múltiples áreas del quehacer diario.

En un próximo post estaremos analizando qué cosas debiéramos tener presente a la hora de determinar si algo es modesto o prudente.

 

 

Miguel Núñez

*Originalmente publicado en integridadysabiduria.org

Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó con la serie “Hasta los confines de la tierra” con el sermón “La providencia de Dios obra a través de la persecución” basado en Hechos 8:1-8.

Como un Dios omnipotente, interesado más en salvar a pecadores que nosotros, es fácil pensar que El orquestaría que sus hijos prediquen el evangelio sin oposición o peligro. Pero la verdad es que parece que pasa lo opuesto con frecuencia: que a los mejores de Dios les ocurren las peores cosas. A través de los años, Dios ha usado la persecución para aumentar el tamaño y la fortaleza de Su iglesia.

¿Por qué Dios permite la maldad, incluso en contra de Sus planes? ¿Por qué las bendiciones no son iguales para todos? ¿Por qué prosperan los malvados? Si Dios es bueno, ¿por qué no minimizado el sufrimiento y maximizado el gozo?

Las respuestas a estas preguntas se escapan de nuestro entendimiento. Aun así, si vemos la Biblia, podemos ver que Dios ha usado el mal y el sufrimiento como instrumentos para llevar a cabo Sus propósitos. En el versículo de hoy, vemos que es a través del dolor y el sufrimiento que el Evangelio comienza a salir de Jerusalén. La encomienda de Cristo era que la Palabra de Dios saliera a las naciones, algo que no ocurrió hasta después que Esteban, un hijo fiel de Dios fue apedreado por confrontar a otros con sus pecados.

La Biblia dice que eventos y actividades humanas tienen detrás fuerzas espirituales de maldad, lo cual significa que constantemente estamos en una guerra espiritual. El incrédulo es cautivo del diablo para hacer su voluntad por que el incrédulo tiene una naturaleza carnal que Satanás sabe controlar. El diablo usa a seres humanos para el mal, pero Dios lo permite para probar nuestra fe. La fe es probada por el fuego; la fe es modificada, mejorada, enriquecida por la tribulación. No tenemos las respuestas de porque Dios permite el dolor y el sufrimiento. Aun así, sabemos que quizás Dios permite la persecución en la vida de sus hijos para demostrarle a las fuerzas de las tinieblas que aun en la condición más débil que podamos llegar, Satanás es incapaz de destrozar y oponerse a Sus propósitos.

31 de Diciembre de 2017

En espera de Su segunda venida

A la luz del Nuevo Testamento, debiéramos levantarnos todos los días expectantes, pensando si hoy pudiera ser el día de su regreso, no con temor, sino con espíritu de gozo. Sin embargo, la realidad es que queremos que el Señor altere Su programa hasta que yo pueda ver el mío realizado. Por esto, necesitamos escudriñar aquellas cosas que Dios ha revelado del futuro y también las escrituras para saber qué debemos hacer en la espera.

En 2 Pedro 3:10-14, Pedro nos habla de 3 enseñanzas:

1. La espera del Señor

A nosotros nos parece que Dios ha tardado tiempo para regresar, porque lo que a nosotros nos parece mucho tiempo, en realidad para el Señor es un abrir y cerrar de ojos. Por otro lado, vemos que el Señor está a la espera para regresar y Él no ha olvidado Sus promesas, sino que las ha retrasado por Su deseo de salvar la mayor cantidad de personas. Sin embargo, el hombre en vez de dar gracias a Dios por Su misericordia al esperar, lo que ha hecho es burlarse de Su espera (2 Pedro 3: 3-4).

Falsos maestros cuestionan el cumplimiento de lo que aún no ha ocurrido ignorando o pasando por alto el cumplimiento de lo que ya sí ocurrió. Pedro nos recuerda que Dios destruyó el mundo una vez y, aunque prometió no volver a destruirlo con agua (Gen 9:11), nunca prometió no volver a destruirlo de ninguna manera. En el texto de hoy Pedro nos recuerda que sí habrá otra destrucción, pero que esta otra no será por agua, sino por fuego que visitará la tierra en el día del juicio y que será para la destrucción de los impíos (versículos 6 y 7).

2. Lo que le espera a este universo material

El día del Señor del que habla Pedro en el versículo 10 es el día del regreso de Cristo para juzgar a los habitantes de la tierra y recompensar a los suyos así marcando el fin de la era de la misericordia. Pedro nos habla de que Su venida será súbita como un ladrón en la noche; por tanto, debemos estar preparados. Ese día, el Señor pagará a los hombres de acuerdo a sus obras (1 Corintos 5:10) y en ese día del Señor Dios terminará cumpliendo todas Sus promesas. Será intimidante porque Su llegada sonará como un gran estruendo. Los hijos de Dios recordarán ese día porque verán Sus promesas cumplidas y los que le rechazaron lo recordarán porque será el día de mayor dolor y desesperanza de su historia.

3. La espera del creyente.

Pedro afirma en el versículo 11, “Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad!”. La expresión aparece con signo de admiración en nuestras traducciones por el énfasis que la expresión tiene en el original. En vista de lo anunciado, la destrucción masiva de la tierra y aparentemente de todo el universo, nuestra manera de vivir debería ser excepcionalmente santa. Pedro está usando aquí dos motivaciones estrechamente relacionadas para la vida de santidad y de piedad: la venida del Señor y el día del juicio. Esta motivación es necesaria porque cuando no tenemos en mente la venida del Señor, la carne se entrega a sus propias pasiones. Después de Génesis 3 cuando El hombre cayó, el siempre necesita múltiples recordatorios y motivaciones para vivir una vida de santidad y piedad. 1 Juan 3:3 lo dice: “Y todo el que tiene esta esperanza puesta en El, se purifica, así como Él es puro.” Esto significa que yo puedo santificarme separado o independientemente de Dios, pero Él no te santifica sin tu participación activa en el proceso y sin ninguna contribución de tu parte. Nosotros tenemos la responsabilidad de negarnos los deseos mundanos, capacitados por Su gracia.

24 de Diciembre de 2017

Un niño como señal de Su venida

En el texto de hoy, Esteban confronta a los sanedrines con otro pecado: la sobre-glorificación del templo. A pesar de que Esteban entendía los orígenes increíbles del tabernáculo, el parece insinuar que el templo no era tan importante como ellos piensan. Dios habitaba ahí simbólicamente pero ningún lugar o templo lo podría contener, tal como le reveló a Salomón, el constructor del templo. Dios usó el tabernáculo como un lugar importante de revelación y adoración; fue en este tiempo que el templo de Dios tuvo su era de oro: cuando aún era solo un tabernáculo.

Esteban no estaba comentaba en contra del templo, pero del uso que se le estaba dando. El problema surge en que glorificaban el templo del Señor mientras que maltrataban al prójimo y despreciaban el altar. En Malaquías 1:6 vemos como Dios confrontaba al pueblo por dar ofrendas despreciables—pan inmundo y animales enfermos—algo que vemos reflejado en los descendientes de este pueblo: los miembros del sanedrín. Esteban expresaba el maltrato hacia el templo en glorificarlo en sus palabras, pero depreciarlo en sus acciones y su diario vivir. Esta relación, entre la persona y la iglesia—incluyendo el prójimo—demuestra cómo está el corazón. En esto, Esteban demostró que los corazones de los miembros del sanedrín no estaban.

En fin, el problema no surge del templo ni de la violación de la ley, sino de la glorificación de la ley de parte del pueblo judío y la practica de legalismo mientras que francamente violaban la ley. Esteban les acusa de ser duros de cerviz y tercos, negándose a ceder y glorificar a Dios. Además, Esteban los llama “incircuncisos de corazón”, lo cual implica para el pueblo judío que tenían el corazón de un pagano.

En los versículos 51-53, Esteban confronta al pueblo judío, demostrándole que no se estaban dejando guiar por Dios, algo que Romanos 8 dice que es evidencia de la fe. En vez, se estaban dejando guiar por sus propios deseos y su carne, al igual que sus ancestros lo hicieron cuando acusaban a todos los profetas que anunciaron la venida de Cristo.

Al escuchar estas acusaciones los sanedrines revelan el contenido de su corazón al reaccionar con ira (v.54). Pero Esteban no se dejó mover; al estar lleno del Espíritu fija sus ojos en el cielo. Al hacer esto pudo ver “la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios” (v.55-56). En este momento, cuando Esteban está lleno del Espíritu, los sanedrines se llenaron de ira, gritando y tapándose los oídos, apedrearon a Esteban.

El cristiano con la imagen de Cristo bien formada, es un hombre perdonando que ha aprendido a perdonar. Es un hombre juzgado que ha aprendido a no juzgar; un hombre condenado que ha aprendido a no condenar. En el momento antes de morir, Esteban le clamó a Dios: “Señor, no tomes en cuenta este pecado” al igual que Jesús hizo en sus últimos momentos en la cruz. Este fue el primer mártir de la fe cristiana: uno que murió a las manos de los agresores a los cuales el perdonó.

Si estas escondiendo pecados, evalúa: ¿usas la ley para medir al otro y no a ti mismo simplemente porque el pecado del otro es conocido y el tuyo no? Si escuchas Su voz, no endurezcas tu corazón.

El pastor Miguel Núñez continúa la serie “Hasta los confines de la tierra” predicando la segunda parte del mensaje “La fidelidad de Dios obra a través de Su providencia” basado en Hechos 7:20-45.

El mensaje previo se basó en el resumen del periodo patriarcal de Esteban. A través de esta historia, Esteban enseña como Dios se reveló como un Dios soberano. Los próximos versículos (Hechos 7:20-30) demuestran la providencia de Dios en la era de Moisés, específicamente, en su vida temprana.

Esteban comienza este pasaje describiendo a Moisés como hermoso a la vista de Dios porque era un instrumento escogido y especial. En el tiempo del nacimiento de Moisés, el rey implementó un edicto ordenando la matanza de niños judíos para controlar la población. En esto podemos ver el reino de las tinieblas intentando detener los que Dios ha prometido, algo que ocurre de nuevo antes del nacimiento de Jesús. La providencia de Dios permitió la llegada de estas amenazas con la intención de demostrar que nada ni nadie puede ir contra los planes del Señor. Dios salva la vida de Moisés y lo lleva a el palacio del faraón a través de una canasta en las aguas como un hijo adoptado. En su juventud, Moisés recibió la mejor educación en la mitología egipcia, creándolo en lo que Esteban describe como un hombre poderoso en palabras y en hechos. Aun así, en sus años tempranos, Moisés no estaba listo para la tarea que Dios tenía para él; Dios no le mueve el corazón a darle libertad al pueblo judío hasta los 40 años.

Lo que sigue en la vida en la vida de Moisés era una época de desierto, algo que nunca se escapa de la providencia de Dios. A veces el paso de Dios nos parece lento porque vivimos limitados por el tiempo, pero todo los que ocurre como Dios lo orquesta. A los 40 años, Moisés no estaba listo para la tarea de Dios, y es por esto que necesitaba tiempo en el desierto. Al igual, los desiertos espirituales en nuestras vidas son un tiempo de prueba para examinar nuestros corazones. No es un tiempo a parte de Dios, es un tiempo en el cual Dios trabaja en nosotros. Es increíble pensar que Dios comenzó a usar a Moisés a sus 80 años. Sus 40 años en el desierto eran necesarios para estar listo para los planes del Señor.

A partir del versículo 30, comenzamos a ver la providencia de Dios en el llamado inicial de Moisés. Al igual de pasó con Abraham, pasa con Moisés: Dios se le revela. En ese momento Moisés comienza a conocer a otro Dios: un Dios eterno y capaz de revelarse, a diferencia de los dioses que conocía de su educación en mitología egipcia. Este Dios que Moisés conoce, no es el que el sanedrín conoce y es por esto que estaban acusando a Esteban.

Moisés llegó a ser el gran Moisés por la providencia de Dios, orquestando momentos comunes para llegar a algo extraordinario. En esencia Dios hizo esto exponiendo a Moisés a Su carácter. Dios se demostró como un Dios santo, soberano y misericordioso. Para tener un mejor caminar, debemos conocer a muestro Dios de una forma personalmente cercana. Es la exposición al carácter de Dios que deja huellas en tu corazón y marca tu vida.

Del versículo 35 en adelante, vemos la providencia de Dios en el ministerio de Dios. Aquí Esteban recuenta como Dios levanta a Moisés y lo hace gobernante con sabiduría. Lo que Esteban está tratando de demostrar es que aún con todo lo que Dios hizo en la vida de Moisés, su pueblo lo rechazó, al igual que los sanedrines estaba haciendo. Al reclamar esto, Esteban sabía que su vida estaba en peligro, pero no le importó por que vio la verdad de Dios en juego. Prefirió dar su vida que mantenerse en silencio.

En este pasaje, continúa el mensaje de Esteban, el cual vemos aquí funcionar como una apologista de la fe. Hechos 7:1-19 habla de la historia de los patriarcas, una porción que es la primera parte del mensaje de Esteban.

La fidelidad es un término que todos conocemos: es la lealtad de Dios a Sus promesas y a los que El llama Suyos. Lo que tal vez no conozcamos tan profundamente es la providencia. Esta palabra se puede definir como la bondadosa obra de los propósitos de Dios en Cristo que se manifiesta en su trato con el hombre. Nuestras vidas e historias forman parte del rompecabezas de la providencia de Dios que concluye en Sus propósitos. Entonces, la fidelidad de Dios a Su puebla obra a través de la providencia de Dios, algo del cual Esteban está hablando en este pasaje.

Esteban comienza dirigiéndose a su público hablando sobre su Dios, el Dios de Gloria, revelado a través de una historia humana, la de Abraham. Nos dice que Dios fue atrás de Abraham aun cuando él no Lo estaba buscando (Josué 24:3). Lo primero que Dios hace cuando se revela a Abraham es darle un mandato: “Sal de tu tierra y de tu parentela, y ve a la tierra que yo te mostrare” (Hechos 7:3). Lo primero que Dios hizo fue revelarse a sí mismo, revelando Su carácter y poder. Aquí Abraham conoce a un Dios de mandatos, no de sugerencias. Lo próximo que Dios hace con Abraham es separarlo como Su hijo, al igual que hizo y siempre hace con Su pueblo.  El primer significado de la palabra “santo” es separado; es por esto que, como cristianos, no debemos estar unidos en yugo desigual en toda relación (2 Corintios 6:14-18).  La raya que Esteban está rayando en la arena es: Dios o el mundo, pero no ambos. Dios jamás será el protagonista de la historia de yo escribo. Dios es el protagonista de la historia que El escribe para mí. Dios se revela a Abraham, y eso fue suficiente para arriesgar su vida y su historia. Esteban estaba tratando de explicar esto: Dios estaba intentando escribir una historia redentora a través de ellos, pero ellos se resistían como sea, lo opuesto de lo que hizo Abraham.

Nuestra desobediencia demuestra que no creemos en el carácter de Dios. El problema es que estamos acostumbrados a esta tierra y disfrutamos demasiado este lado de la eternidad.  Esteban intenta revelarle esto a su público en estos pasajes. Dios nos creó para la eternidad, no para esta vida. 

Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó con la serie “Hasta los confines de la tierra” predicando el sermón “La gracia de Dios en uno, provoca celos en el otro” basado en Hechos 6:8-15.

 

Este pasaje está relacionado a la vida de Esteban, uno de los hombres escogidos para servir la mesa. Vemos a través de la palabra que la gracia de Dios muchas veces está sobre ciertos hombres, lo cual puede provocar celos en el otro. Así pasó con Esteban, quien fue llenado y tocado por gracia lo cual causó celos y una oposición contra el al punto de que sus opositores desearon quitarle la vida. Algo que sabemos que siempre es cierto es que la maldad es provocada cuando ve la piedad en otro.

El texto comienza con la letra “Y” lo cual significa que lo que se va a decir está relacionado con lo que se habló antes: “Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señalesentre el pueblo” (Hechos 6:8). El versículo anterior, Hechos 6:7, dice “Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos delos sacerdotes obedecían a la fe.” Este texto hablaba de que la iglesia de Dios estaba creciendo en tamaño e influencia. Esta influencia de la Palabra en el pueblo judío estaba provocando un celo y una oposición interna y externa hacia aquellos que abrazaron el cristianismo. Entre este marco está la historia de Esteban.

Lo primero que debemos ver en este texto es como Dios, el verdadero autor de la Palabra, ve a Esteban. Esteban es descrito como “un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo” (v.5) y como un hombre “lleno de gracia y de poder” (v.8). Fe es creer algo que tú no has visto todavía, y más que eso es creer en alguien que te ha prometido algo y Su carácter. Mientras más grande es el Dios que tú conoces, más grande es el grado de fe que depositas en El. Estar llenos de fe, entonces, es ver a Dios más grande y conocerlo más. Independientemente de que fuera apedreado o liberado, Esteban tuvo fe porque tenía confianza en el carácter de Dios y no en las circunstancias de su vida.

La falta de fe en nosotros habla de que (1) tengo que tener más fe en Dios y que (2) tengo una perspectiva terrenal de los eventos los cuales estoy atravesando. El problema mío no son las circunstancias que me rodean, es el yo que me gobierna. Es necesario borrar esa mentalidad terrenal y reemplazarla con una perspectiva celestial. Dios tiene la autoridad de hacer todo lo que quiera, pero aun así Dios ejerce Su soberanía a favor mío, aun cuando las cosas no van como quiero.  

Dios también describe a Esteban como alguien lleno de gracia en su vida y en su muerte. Era humilde, manso, perdonador, pacificador, paciente, bondadoso, gozoso.  Esto es central a este pasaje ya que el debate entre Esteban y sus opositores ocurrió como consecuencia de sus diferencias en carácter. Estos hombres, los cuales tenían un carácter opuesto al de Esteban, se levantaron contra él y, aun así, “no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba” (Hechos 6:10). El hecho de que la palabra “Espíritu” tenga una “e” mayúscula significa que el Espíritu Santo estaba hablando por medio de Esteban. Es por esto que sus opositores no lo podían resistir: por la sabiduría con la cual él hablaba.

En el versículo 11 vemos el inicio de la calumnia contra Esteban: “Entonces, en secreto persuadieron aalgunos hombres para que dijeran: Le hemos oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.” Aquí vemos a corazones pecaminosos convenciendo a otros corazones pecaminosos de los supuestos pecados de un corazón piadoso. Es un problema común el ser rápidos en creer los pecados del otro, pero lentos para creer la piedad del otro.

Los opositores de Esteban pudieron convencer a otros de un pecado falso de Esteban a tal punto de condenarlo a la muerte: “Y alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y cayendo sobreél, lo arrebataron ylo trajeron en presenciadel concilio.Y presentaron testigos falsosque dijeron: Este hombre continuamente hablaen contra de este lugar santo y de la ley; porque le hemos oído decir que este nazareno, Jesús, destruirá este lugar, y cambiará las tradiciones que Moisés nos legó” (Hechos 6:12-14).

Al final de la historia, la razón por la cual ellos construyeron toda esta mentira era porque no querían creer la verdad. A pesar de que no pudieron resistir el Espíritu que hablaba a través de Esteban, ellos resistieron. El último versículo de este pasaje dice: “Y al fijar la mirada en él, todos los que estaban sentados en el conciliovieron su rostro como el rostro de un ángel.” Esto nos recuerda al rostro de Moisés cuando tuvo comunión con Dios. De misma forma, la comunión de Dios con Esteban causó que Su gloria se reflejara en él. Esteban confió tanto en el Señor que glorificó a Dios hasta el momento de su muerte.

¿Dónde vas a poner tu confianza? ¿En las circunstancias o en el Señor que orquesta las circunstancias?

05 de Noviembre de 2017

Dolores del crecimiento

El pastor Miguel Núñez continuó con la seria “Hasta los confines de la tierra” con el sermón “Dolores del crecimiento” basado en Hechos 6:1-7.

En la medida de que una iglesia, familia, institución (etc.) crece, esta misma comienza a enfrentar dificultades y dolores fruto del crecimiento. Esto ocurrió en la iglesia la primitiva cuando comenzó a crecer y, como consecuencia, crecieron sus necesidades y la diversificación de la congregación.

El mensaje de hoy se puede dividir en siete aspectos los cuales nos ayudan ver cómo podemos aplicar el texto a nuestra iglesia y a nuestras vidas:

1. La problemática que surgió en la iglesia primitiva.

"Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos." Hechos 6:1

La multiplicación de los discípulos está directamente corralada con el surgimiento de la queja. En este versículo vemos el surgimiento de una división en la iglesia en dos: los judíos helenistas y los judíos hebreos. Estos dos grupos que existían en la misma congregación estaban experimentando problemas ya que un grupo sentía que sus necesidades no estaban siendo cumplidas en la iglesia. Lucas nos deja ver que la queja no surge por un problema del corazón, pero por el crecimiento de la congregación.

Desde la época de Moisés, Dios ha hecho énfasis en que el pueblo debe tener cuidado especial con ciertas personas ya que estos son más vulnerables: los huérfanos, las viudas y los extranjeros. En la época en la cual Hechos fue escrito, las mujeres eran especialmente vulnerables (Santiago 1:27).

2. La propuesta de parte de los apóstoles

"Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas." Hechos 6:2

La primera conclusión a la cual llegaron era que era necesario priorizar la oración y la ministración de la Palabra porque no hacerlo causaría el daño mayor: mantener a la congregación malnutrida espiritualmente.

"Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra." Hechos 6:3-4

La segunda parte de la propuesta fue escoger a siete hombres para encargarse de atender las mesas. Este es el primer momento que vemos una división de funciones en la iglesia.

3. La calificación requerida para aquellos que representaban la solución

"Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea." Hechos 6:3

Una buena reputación es la opinión que otros tienen como fruto de nuestro caminar con Dios. Estos hombres debían tener estas características listadas en el versículo por que demostraban su caminar con el Señor. Estos hermanos necesitaban tener credibilidad por que representaban a Cristo y porque eran la solución al problema.

Debían:

- Tener una buena reputación porque a Dios siempre le ha importado la opinión que otros tienen de nosotros.

- Ser llenos del Espíritu Santo por que el caminar en el Espíritu produce fruto en el Espíritu.

- Tener sabiduría. Sabiduría no es inteligencia, es entendimiento de la Palabra de Dios y las implicaciones de lo que dice la Palabra.

4. La aceptación de la solución

Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, Hechos 6:5a

La congregación demostró un espíritu sumiso, respetando la decisión del liderazgo de la iglesia.

5. La identidad de los escogidos

"y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélitode Antioquía;" Hechos 6:5b

6. La dependencia del espíritu de Dios

"a los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos." Hechos 6:6

Esa posición de mano representa la necesidad de la llenura del Espíritu de aquel que ha de servir.

7. La bendición de honrar a Dios

"Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos delos sacerdotes obedecían a la fe." Hechos 6:7

El crecimiento de la iglesia y el crecimiento de la iglesia son dos cosas separadas. Lo que vemos que estaba creciendo aquí era la influencia e impacto de la Palabra en los que la escuchaban.

 

La iglesia que entiende sus prioridades es una iglesia que también es bendecida por nuestro Dios. 

22 de Octubre de 2017

Sola gratia

Este domingo, el pastor Miguel Núñez expuso su mensaje titulado “Sola gratia” el cual estaba basado en Efesios 2 versículos 4 al 9. Esta prédica fue la 5ta parte de una serie de mensajes basados en las cinco “solas” de la reforma.

Martin Lutero dijo en su libro La esclavitud de la voluntad que “sola gratia” es la bisagra sobre la cual gira todo lo demás. Solo la gracia puede sacarnos de la condición miserable en la cual todos hemos ciado como pecadores. Solo la gracia nos puede liberar del pecado y es solo por gracia que el hombre puede hacer algo bueno. La marca distintiva de la fe cristiana es la gracia, no la justicia. Solo en el cristianismo la salvación se recibe aparte de las obras de la ley.   

"Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2:4-9)

Pablo inicia el texto con un “pero”, el cual separa una idea anterior y la que está por venir. En los versículos anteriores, Pablo relataba de nuestra condición caída: estábamos “muertos en delitos y pecados”; así es como Dios nos vio y nos encontró. Es por esto que el “pero” es tan enfático: porque contrasta la pobreza del hombre y la riqueza de Dios. Al lado del hombre, Dios luce infinitamente rico en misericordia.

Para hablar de la gracia de Dios hay que hablar del amor de Dios. El texto nos dice, “por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo”. Nuestra salvación es el resultado de la gracia de Dios y no nuestras propias obras. Esto se exalta en el versículo 4, el cual resalta la misericordia de Dios contra la perdición del hombre. En el antiguo testamento, la palabra traducida a misericordia es “hesed” la cual hace alusión al amor fiel de nuestro Dios en medio de nuestras infidelidades. Cuando Dios nos encontró estábamos muertos y los muertos no atraen a nadie, y, aun así, Dios nos amó. Cuando el amor de Dios me encuentra, no es porque era atractivo, pero cuando Dios trabaja en mi me vuelve atractivo por que Él forma la imagen de Cristo en mí. Dios no encuentra lo que es hermoso, Dios forma lo hermoso. Sin el amor de Dios, no hubiese salvación. 

Jeremías 31:3 nos dice que el amor de Dios es eterno. En la eternidad pasada, Dios nos amó y después nos creó, lo cual significa que El me debió haber extendido Su gracia en la eternidad pasada (2 Timoteo 1:9-10). Dios nos extendió esa gracia y esa gracia entonces fue y me alcanzó cuando Dios trajo a Cristo Jesús, Su hijo encarnado Su hijo fue esa gracia expresada en tiempo y espacio para algo que Dios concibió fuera del tiempo y fuera del espacio.

Es evidente que no entendemos el amor de Dios porque si lo entendiéramos, obedeceríamos a Dios de manera natural. Hay una sola razón por la cual Dios me ama: porque si y porque Él sabe que Él tiene algo que solo Él puede dar. El amor verdadero es un amor que solo quiere dar, entonces Dios quiere darme lo que Él tiene y no puedo encontrar pero que necesito y me va a satisfacer y darme gozo eterno. El amor humano piensa en que uno puede obtener, pero el amor de Dios piensa en que nos puede dar.

Se nos dificulta entender una salvación por gracia porque estamos acostumbrados a la compensación a cambio del trabajo. Nosotros quisiéramos una participación en la salvación, pero la realidad es del Señor de A a Z: Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9). 

La salvación no es una demanda, es una donación que Dios hace. La palabra de Dios claramente enseña que, si la salvación es por gracia, la cual la es, las obras quedan excluidas. Nada que hagamos es suficiente para ganar nuestra salvación. Aquel que piensa que puede alcanzar la gracia por algo que tiene o hace es culpable 2 veces: por el pecado cometido y por su arrogancia. Al hablar de la gracia de Dios, hay que primero hablar del problema de Dios. Si no nos percatamos de que tan grande era el problema de nuestra condición, no nos podemos dar cuenta de que tan grande es la gracia de Dios. 

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