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Predicador Invitado

Predicador Invitado

09 de Agosto de 2017

El costo de Su llamado

Moisés Gómez, comparte con nosotros el sermón "El costo de Su llamado" en la serie de Siervos de Dios predicando en La IBI.

Ángel Cardoza, pastor en la Iglesia Cristiana de la Comunidad.

23 de Agosto de 2017

Del temor a la confianza

Jairo Namnún, comparte con nosotros el sermón "Del temor a la confianza" en la serie de Siervos de Dios predicando en La IBI.

30 de Agosto de 2017

La pesca del pescador

Yadín Rodriguez, pastor en la Iglesia Bautista Cristiana, comparte con nosotros el sermón "La pesca de pescador" en la serie de Pastores Invitados de los miércoles en LaIBI.

20 de Diciembre de 2017

La Palabra se hizo hombre

Gabriel Reyes Ordeix comparte con nosotros el sermón "La Palabra se hizo hombre" en la serie "Siervos de Dios Predicando en IBI" de los miércoles.

04 de Febrero de 2018

La solución para la ansiedad

Esta semana, el pastor invitado, Matthew Hall, predicó sobre Lucas 12:22-34 con el sermón titulado "La solución para la ansiedad". En el pasaje Jesús recuenta una parábola para explicar la locura de la riqueza (12: 12-21) de un hombre que repetidamente construyó graneros grandes para su propia riqueza, pero no estaba “rico para con Dios” (21).

Tendemos a pensar que debemos vivir de una cierta manera y sostenernos a nuestras posesiones para estar seguros. Pero Jesús nos habla con amor, diciendo: no se preocupen por los fundamentos de la vida, la alimentación y la ropa. Debemos recordarnos de que la vida consiste de más que solo estas cosas (23); pueden ser buenas, pero no son la razón de vivir.

Dios nos manda a no preocuparnos porque Él cuida de Sus hijos (24, 27-29). Tal y como Dios cuida a los cuervos (Sal. 147: 9; Job 38:41)—los cuales fueron designados como animales impuros por la ley en el Antiguo Testamento (Lev 11:15)—y tal y como Él cuida a los lirios, flores silvestres del campo (27-28), ¿cuánto más hará por nosotros? “O ustedes, hombres de poca fe” (28). Si confiamos en la palabra Dios y en Su promesa, seremos capaces de liberarnos de la preocupación ya que veremos que es innecesario preocuparnos (25-26). La preocupación no da, roba; no añade, resta; te despoja de tiempo, descanso, alegría y esperanza.

Jesús habla con sorprendente ternura a Sus discípulos ya que Él está consciente de la tentación humana de sentirnos débiles, vulnerables e inseguros. Pero Él nos dice, “no teman, manada pequeña” porque es la buena voluntad del Padre darnos el reino. Dios nos manda a buscar el reino en el versículo 31 y luego Jesús nos asegura que el Padre se complace en dárnoslo en el versículo 32. Si no confiamos que Dios es quien dice que es y que Su disposición hacia Sus hijos es una de generosidad y misericordia, entonces será difícil creer que Él nos quiere dar el reino.

Jesús no nos está necesariamente llamando a tomar votos de pobreza; pero si no da un comando universal: todo cristiano, sin importar su nivel socioeconómico, debe cortarse suelto de las ataduras que tiene de las posesiones materiales (v. 33). Lucas ofrece un ejemplo, contando de un joven que se acercó a Jesús preguntándole que tiene que hacer para heredar vida eterna. En la superficie, este joven parece que tiene su vida en orden: él es rico y parece ser una persona moral. Pero cuando Jesús después lo mira y le dice: “Aun te falta una cosa: Vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (18:22, NVI), Lucas nos dice que el hombre “se entristeció mucho porque era muy rico.” Este hombre, que parecía ser moral y respetable, se muestra a ser esclavo a sus riquezas mundanas.

¿Cómo podemos evitar ese tipo de pobreza? Siendo generosos a los que están en necesidad. La generosidad requiere intencionalidad, planificación y sacrificio; si no la practicas, serás seducido por el mundo. El miedo nos dice que Dios no podemos cumplir con Sus promesas y que tenemos que confiar en nosotros mismos. Pero lo increíble es que la manera de ganar tesoro eterno es regalando nuestro tesoro terrenal. Cuando uno da generosamente a los necesitados, somos dados un premio mucho más perdurable y eterno.

Esto es más que una lección casual para aprender cómo mitigar la ansiedad en la vida moderna. Es una lección de cómo vivir y morir bien. Si aprendemos las lecciones que los cuervos y las flores nos enseñan, tendremos una perspectiva diferente de que significa vivir y morir. El día que moramos, sabremos que el tesoro que nos ha estado esperando nos está a punto de ser dado en el reino eterno de Jesús.

01 de Octubre de 2017

Siguiendo a Cristo

Este fin de semana hemos tenido un regalo de Dios con la Conferencia Por Su Causa 2017, De las Tinieblas a la Luz, en la cual se ha predicado con excelencia la palabra de Dios. El tema principal ha sido la base de las tesis de Martín Lutero que provocaron la Reforma en octubre de 1517, las cinco Solas, sólo escritura, sólo fe, sólo gracia, sólo Cristo y sólo la gloria es de Dios. Como cierre hoy ha predicado el pastor y maestro invitado Steve Lawson, con el mensaje Siguiendo a Cristo, basado en Mateo 9:9, el cual dice textualmente (NTV): Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre llamado Mateo sentado en su cabina de cobrador de impuestos. «Sígueme y sé mi discípulo», le dijo Jesús. Entonces Mateo se levantó y lo siguió.  Este pasaje resume el llamado que Jesús hace a Mateo.

Mateo, cuyo apellido era Leví, era un publicano o cobrador de impuestos judío al servicio del imperio Romano en Capernaum. Se reconoce como el primero en escribir su evangelio, en el cual recoge las principales historias y prédicas de Jesús, con especial interés en aquellas que llamaban la atención al pecado del pueblo judío y sus expectativas de un reino terrenal.

En este pasaje notamos que Mateo respondió como todos respondemos al llamado de Cristo. Simplemente le siguió.  Ni el cargo, ni sus ganancias, lo detuvieron. Él lo dejó todo, y se observa un cambio radical de su corazón en el hecho de que nunca más volvió al oficio de recaudador de impuestos, aunque otros discípulos de manera momentánea volvieron a sus antiguos trabajos después de la partida de Jesús. Es obvio que Cristo y Su palabra operan un cambio irreversible en quienes toman la decisión de seguirlo.

Vemos el acto más sencillo del cristianismo, seguir plenamente a Jesús. Después de este llamado, Mateo no vuelve a sentarse a cobrar impuestos y a tener ganancias por ello, Mateo lo deja todo y lo sigue. Jesús llama a Mateo a que salga del mundo y lo siga. Es el mismo llamado que nos hace en nuestros días.

En el texto se destacan cuatro puntos importantes:

1.- El Salvador que todos buscamos. El nombre de Jesús es el Dios hombre, es el verdadero salvador, porque necesitamos un intermediario con Dios y Jesús es el mismo Dios. Jesús vio a Mateo y lo estaba buscando porque es uno de los que Dios le dio. Jesús busca y toma la iniciativa, nos rescata de muerte a vida. Ve nuestras necesidades en nuestro corazón y conoce nuestra necesidad de perdón.

2.- Jesús vino a buscar a Mateo que estaba ocupado y cargado. Igual pasa con nosotros, que estamos preocupados por nuestro futuro y comodidad económica. Estamos ocupados en nuestros asuntos, muertos en nuestros delitos y pecados, alejados de Dios, sin saber los planes del Creador para con nosotros.

3.- El mandato de Jesús a Mateo. Jesucristo le ordena con una sola palabra, sígueme. Este mandato no significa el seguir un grupo, una religión, una iglesia con un predicador, significa seguirlo a Él. Este llamado lo hace porque Jesús está lleno de misericordia, para transformar tu corazón. Igualmente, este llamado Jesús lo hace de manera personal e individual, es un llamado a cada uno. No lo hace por los méritos de cada uno, lo hace porque tiene un propósito y un plan para cada uno de nosotros. Nosotros en este tiempo solo debemos seguir a Jesús para descubrir los planes que tiene Dios para nosotros, debemos movernos por fe para seguir a Jesús.   Debemos caminar en Sus Caminos. Nuestra vida es radicalmente cambiada cuando entramos a este Camino, que va en contra del mundo. Todavía hoy Cristo sigue haciendo este llamado.

4.-  Mateo toma la decisión correcta. Se le presenta la disyuntiva de seguir a Jesús o quedarse haciendo lo que hacía, pero Mateo hizo lo que hacemos todos los que recibimos este llamado, se levantó y dejó su trabajo y sus ganancias para seguir a Jesús. Mateo se muestra obediente al mandato de Jesús. Inmediatamente Mateo muestra una fe sumisa, siguiendo el mandato de Jesús. De igual manera nosotros debemos seguir a Jesús, con fe ciega, vivir por fe porque Él tiene pleno control del mundo y conoce lo que nos conviene.

Tanto es el cambio que se produce en Mateo, que luego sale a buscar a sus amigos y compañeros de trabajo para que aceptaran a Jesús y lo sigan. Nosotros también debemos hacer lo mismo. Debemos seguir a Jesús que nos llevará a una vida de santidad personal y a una vida libre del poder del pecado. Lo que ganamos siguiendo a Jesús no tiene comparación con lo que perdemos de este mundo. Seguir a Jesús es el más grande privilegio. 

Lawson nos recuerda que seguir a Jesús es la misma esencia del cristianismo. Seguirlo con fe y disfrutaremos de esa vida en abundancia que Él prometió. Creer firmemente en nuestro corazón que Él es el hijo de Dios, nos libera del pecado y de una vida en este mundo llena de miseria espiritual, porque Él ha venido a buscarnos a nosotros los pecadores para sanarnos.

10 de Septiembre de 2017

El enojo, la ira y los conflictos

Esta semana el pastor Miguel Núñez está cumpliendo compromisos ministeriales en Temuco, Chile, por lo que en su lugar predicó el Anciano en formación Oskar Arocha, presentando el mensaje El Enojo, La Ira y Los Conflictos, basado en la carta del apóstol Santiago, capítulo 4, versículos del 1 al 3.

En estos versículos Santiago nos narra advertencias contra los afectos corruptos, y el amor de este mundo, que es enemistad con Dios.  Nos dice que, puesto que todas las guerras y peleas  vienen de las corrupciones de nuestros propios corazones, siempre es bueno mortificar las concupiscencias o deseos ansiosos de bienes materiales, que luchan en los miembros de la congregación.  

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

Este capítulo trata acerca de la lucha de los cristianos contra su naturaleza carnal, exacerbadas por la influencia de la sabiduría mundana en la iglesia. Es obvio que había disputas en la comunidad cristiana a la que escribía Santiago. Cada cual quería su propio camino y su propia ventaja, por lo que deja claro que estas luchas no son algo que provenga de Dios y apela a los que están envueltos en ellas a que se arrepientan y sean perdonados. Santiago pinta un cuadro tal como lo ve, con guerras, pleitos, combates, muerte y envidia. Todas estas luchas y combates ciertamente eran justificados por los que estaban envueltos en ellos, quizá como una forma de luchar por la verdad. Traza el origen de estos conflictos, no al amor para con Dios, sino a sus propias pasiones o malos deseos. Les dice que todo lo que puedan argumentar es inútil, no tienen lo que quieren porque no piden con sabiduría, oran, obran y piden con móviles equivocados, no están buscando la voluntad o la sabiduría de Dios, sino la propia. Sus motivos están en sus deseos y placeres, pero la meta de Dios no es dar a los seres humanos lo que reclaman sus impulsos; Su meta es que los seres humanos aprendan a amar lo que Él ama.  Estos sentimientos descritos en esta narración son conocidos por todos y están presentes hoy en cada uno de nosotros, por lo que el mensaje es aplicable a todos.

El predicador inicia el mensaje haciendo referencia a un señor llamado Pedro, reconocido por la comunidad como una buena persona, pero que se enoja con facilidad hasta la ira, y le sucede frecuentemente.  La empresa donde trabaja lo envió fuera de la ciudad por varios días y cuando regresó pensó que en su casa lo recibirían con una buena comida como señal y muestra de un gran afecto, pero esto no fue lo que recibió, en cambio hubo indiferencia de parte de la esposa e hijos, por lo que explotó en ira.  El argumenta que son las circunstancias que lo fuerzan, pero no es cierto, lo cierto es que él se cree que todo debe girar en torno a él.

Los versículos de hoy nos muestran el origen de nuestro enojo, los caminos por donde nos conducen a ese enojo y la solución que Dios ha puesto a nuestra disposición en Cristo Jesús, y estos son:

1.- De donde viene el enojo? La pregunta busca identificar la fuente de la ira. Las circunstancias son una parte de la repuesta. Normalmente buscamos las respuestas fuera de nosotros o en otras personas. Pero Dios nos dice que el problema surge de nuestro corazón y la solución está en la cruz de Cristo. Los malos deseos y placeres carnales vienen del corazón. Si el deseo que sale de nuestro corazón es glorificar a Dios, entonces Lo obedeceré y haré cosas que Lo glorifiquen. Esos reflejos vienen de mis deseos carnales insatisfechos, porque la causa del enojo y la ira es el no poder hacer lo que quiero hacer y satisfacer los deseos de mi corazón.

2.- Los 4 caminos que conducen al enojo. El versículo 2 nos dice que pedimos mal, pedimos con codicia, que es el deseo de tener cosas que nos gobierna, y cuando no alcanzamos lo que deseamos nos enojamos. También tenemos la envidia, que es un sentimiento de tener las cosas que tienen otros. Este sentimiento conduce a la ira. También tenemos la indiferencia, ya que pedimos cosas a Dios que no son parte de nuestra realidad. El indiferente es el que critica la actitud de otros, se cree perfecto, se cree que Dios lo designó para criticar a otros. El indiferente se enoja por cosas que no le corresponde. También está el egoísmo, ya que pedimos con malos propósitos. En sus oraciones sólo se enfoca en lo que él cree que son sus necesidades, pero en realidad no son necesidades sino placeres.

3.-  La cruz del enojo. Desde nuestro punto de vista siempre el otro debe satisfacer nuestras necesidades y deseos. Siempre nos creemos que estamos en nuestro trono, nuestro trono particular, y por eso creemos que todos están en contra nuestra. 

Nuestros problemas están dentro de nosotros, en nuestro corazón, y la solución está fuera, sólo en la cruz de Cristo. Porque el que no tiene a Jesús no tiene donde descargar sus deseos carnales, no tiene como satisfacer plenamente   sus deseos.  En Cristo seremos transformados para cambiar y satisfacer esos deseos.

El amor de Dios hacia nosotros es tan grande que utilizó a Cristo para que podamos transformar nuestros enojos e ira  en amor y servicio al que lo necesita. Dios nos llama a descansar en Cristo.

07 de Agosto de 2017

Verdaderamente libres

Hoy ha predicado en la IBI ( Iglesia Bautista Internacional ) el pastor Luis Núñez, sobre el pasaje descrito en el capítulo 8 del evangelio de Juan, versículos del 31 al 36, con el título: Verdaderamente Libres.

El objetivo del evangelio escrito por Juan parece ser la transmisión al mundo cristiano de nociones justas de la naturaleza, el oficio y el carácter verdadero del Maestro Divino, que vino a instruir y a redimir a la humanidad. Por esta razón Juan fue guiado por el Espíritu Santo a elegir en su narración los pasajes de la vida de Cristo que muestran más claramente su autoridad y su poder divino, así como aquellos discursos que hablaban con claridad, además de su naturaleza,  del poder de su muerte como expiación por los pecados del mundo.

En estos versículos que vemos hoy, del 31 al 36 del capítulo 8,  Jesús habla de su poder, de forma tal que muchos se convencieron y profesaron creer en Él. Él los estimuló para que escucharan sus enseñanzas, a confiar en sus promesas, y obedecer sus mandamientos a pesar de todas las tentaciones.  Iban a ser verdaderamente sus discípulos haciendo eso, y aprenderían, por la enseñanza de su palabra y su Espíritu, donde están la esperanza y la fuerza de ellos. Cristo habló de libertad espiritual, pero los corazones carnales no sienten otros pesares aparte de los que molestan al cuerpo y perturban sus asuntos mundanos. Si se les habla de su libertad y propiedad, del despilfarro perpetrado en sus tierras o del daño infligido a sus casas, entenderán muy bien, pero por el contrario se les habla de la esclavitud del pecado, de la cautividad con Satanás, del mal provocado a sus almas, y el riesgo de su bienestar eterno, entonces usted estaría llevando cosas raras a sus oídos. Jesús les recordó claramente que el hombre que practica cualquier pecado es, efectivamente, un esclavo del pecado, como era el caso de la mayoría de ellos. Cristo nos ofrece libertad en el evangelio; El tiene poder para darla, y aquellos a quienes Cristo hace libres, realmente lo son.

Con el concepto de libertad estamos muy familiarizados, pero en el contexto bíblico tenemos que considerar que nos dice que debe ser a partir de nuestra pérdida de libertad en Génesis 3, donde se narra que tuvimos la perdida de la libertad por el pecado y a la vez tenemos una gran promesa de liberación.

El mundo sigue buscando libertad  con gran afán, pero se sumerge más hondo en las profundidades del pecado, en las profundidades de la esclavitud del pecado. Pero para el cristiano el concepto de libertad define mejor el concepto de salvación, y Cristo fue enviado a libertarnos de esa esclavitud del pecado, por lo que también es nuestro Salvador.

Es importante entender cómo somos libres espiritualmente. Porque somos pecadores por naturaleza, por lo que somos esclavos del pecado que practicamos. Pero Cristo vino a liberarnos de esa esclavitud. Al creer en Jesucristo y sus promesas vencemos el pecado y somos libertados. Cristo vino a hacernos verdaderamente libres, libres de esa práctica del pecado y de su esclavitud.  Por eso, si conocemos la verdad, que es Cristo,  seremos libres.

Cómo confirmamos que creemos en Cristo? Si permanecemos en el cumplimiento de Su Palabra, confirmamos que verdaderamente somos discípulos de Cristo, por lo tanto vivimos en libertad. Y esta libertad se manifiesta a través de los frutos que damos en nuestra vida diaria, que hemos sido renovados, que hemos nacido de nuevo.

Éste que nos salvó volverá para reinar por siempre y entonces seremos verdaderamente libres. Ya el pecado no es el amo, ahora el amo es  Cristo.

Estamos viviendo la era de la gracia, el año de jubileo, el año favorable del Señor, por lo que estamos a tiempo de arrepentirnos de nuestros pecados, creer en las promesas de Cristo, ser su verdadero discípulo y ser libre de la esclavitud del pecado. Cristo ofrece la verdadera libertad.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. En el nombre de Cristo Jesús pedimos que afiances estos conocimientos en nuestro corazón para creer en las promesas Tuyas a través de Cristo y no vivir practicando pecado, que seamos verdaderamente libres. Bendiciones.

23 de Abril de 2017

La historia de dos templos

Hoy ha sido invitado a predicar en la IBI el pastor Timothy Paul Jones, quien trajo  el mensaje La Historia de Dos Templos basado en el capítulo 3 de la carta del apóstol Pablo a los Efesios, versículos del 14 al 21. El Dr. Jones  vino invitado por la IBI a impartir una serie de charlas tituladas Discipulado Familiar, como parte del curriculum del Instituto Integridad y Sabiduría.

El pastor Núñez presentó al Dr. Jones diciendo  que en la actualidad sirve como profesor y Vicepresidente Asociado en The Southern Baptist Theological Seminary, considerado como uno de los mejores seminarios bautista del mundo, y a la vez es pastor de predicación de la iglesia Sojourn Community Church. También es autor de diversos libros sobre temas de apologética y ministerio familiar.  

Esta carta a los Efesios fue escrita por Pablo estando en prisión en Roma con la intención de fortalecer a los hermanos de esta ciudad en la fe de Cristo. Les muestra que fueron salvados por gracia y que ahora tienen iguales privilegios que los judíos, y a la vez los exhorta y estimula a perseverar en su vocación cristiana para que anden de manera consecuente a su confesión, desempeñando fielmente los deberes generales y comunes de la religión, y los deberes especiales de las relaciones particulares.

En estos versículos que se estudian hoy, el apóstol Pablo ora por los Efesios, y agrega una acción de gracia. Pablo se observa muy ansioso por los creyentes, no sea que se desanimen y desfallezcan por sus tribulaciones, y pide bendiciones espirituales que son las mejores bendiciones.  Ora por ellos por fuerza del Espíritu de Dios en el hombre interior; fuerza en el alma; el poder de la fe para servir a Dios y cumplir nuestro deber. Si la ley de Cristo está escrita en nuestros corazones, y el amor de Cristo es derramado por todas partes, entonces Cristo habita en nosotros. Y donde habita su Espíritu, ahí habita Él.

Nos dice que la anchura muestra su magnitud a todas las naciones y rangos; la longitud, que va de eternidad a eternidad; la profundidad, la salvación de los sumidos en las profundidades del pecado y la miseria; la altura, su elevación a la dicha y gloria celestiales.  Puede decirse ahora que los Efesios están llenos con la plenitud de Dios,  que reciben gracia por gracia. Al terminar en los versículos 20 y 21, nos recuerda que siempre es bueno terminar las oraciones con alabanzas, alentados por lo que Cristo ya ha hecho por nuestras almas, estando seguros de que la conversión de los pecadores y el consuelo de los creyentes, será para Su gloria por siempre.

El pastor Jones inició su prédica haciendo referencia al Gran Cañón de Colorado, cuando una vez lo visitó  observando su majestuosidad y grandeza, algo magnifico de la naturaleza, quedó maravillado.  Sin embargo, varios años después  llevó un grupo y uno de los jóvenes al desmontarse del vehículo hizo la siguiente pregunta: recorrimos  todo este trayecto de tantas horas para sólo ver todo este polvo y estas rocas?  El comentario del Dr. Jones fue que verdaderamente el mundo ha cambiado, y no es que el Cañón de Colorado ha cambiado, los que hemos cambiado somos nosotros al no maravillarnos al ver la maravilla de la creación de Dios. Estamos hambrientos de un verdadero asombro acerca del poder de Dios al ver Su creación.

Cuando Pablo habla de caer de rodillas en el versículo 14, más que el significado literal, es una expresión para reflejar su deseo de rendirse a Dios.  

El pueblo de Dios en Éfeso adoraba en dos templos diferentes. Uno en Éfeso, el cual estaba dedicado a la diosa Artemis y el otro templo estaba en Jerusalén, el cual era visitado también por los Efesios por lo menos una vez al año y adoraban en este templo también. 

Entonces aparece Pablo diciéndoles que Dios estaba reconciliando Su pueblo con Él y tanto judíos como gentiles podían adorar juntos en un solo templo, al mismo Dios. Y aunque esta carta se envió unos 10 años después de la visita de Pablo a Éfeso, por lo cual hubo un gran revuelo por el tema de este templo dedicado a Artemis, les recuerda que Cristo es suficiente para reunir judíos y gentiles, ya los Efesios, al igual que nosotros,  no son extraños, son hijos de Dios, son ciudadanos de Su reino, miembros de Su familia, son Sus hijos.  Pablo les dice que no pueden adorar en dos templos diferentes, que ahora el Espíritu de Dios los ha llenado, y ahora son ellos el templo del Espíritu de Dios. Ahora son el verdadero templo por medio de Cristo Jesús. Y por esta razón Pablo dobla sus rodillas para orar por este pueblo y dar gracias a Dios y así como Dios nos ha adoptado y ha mostrado un modelo de paternidad y de familia, así debemos nosotros copiar este modelo.

Luego Pablo pasa a hacer una descripción del templo, con sus dimensiones, su longitud, anchura, altura, profundidad, y en esa descripción  incluye todos los santos. Porque Dios trae a todos al que le interesa para construcción de Su templo, por lo que nosotros no debemos juzgar a Dios por traer alguien a la iglesia, todo al que trae es porque es necesario. Si realmente somos hijos de Dios, somos necesarios en la iglesia, y debemos servir a Dios a través de ella. Dios saca a los pecadores de lo más profundo de su extravío, para llevarlo a Servirle. Trae pecadores a servirle a pecadores.

Al finalizar Pablo, en oración y dando gracias, les dice que Dios seguirá trabajando por el resto de la eternidad, y en cada uno de nosotros ha construido un templo para Su Santo Espíritu, y Su iglesia va a permanecer por el resto de la eternidad, hasta la venida de Cristo.

Para terminar su prédica el pastor Jones recomienda que como familia de Dios, demos la bienvenida y recibamos  a cada uno que llega a la iglesia, porque si Dios lo trajo es importante y debemos ayudarlo para que sirva al Señor en la iglesia.  Igualmente, debemos maravillarnos de lo que Dios está haciendo con cada uno de nosotros e igual que Pablo caer de rodillas por todas esas maravillas.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Te damos gracias por tu iglesia, tu Espíritu, y por la salvación que ahora nos permite llegar a Ti a través de Cristo Jesús. Permite que recibamos a todos los que nos visitan y los adoptemos como familia.  Bendiciones.

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