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30 de Marzo de 2021

Descansando en Su fidelidad para la restauración de mi matrimonio

Por  Anny Mirabal

Cuando niña transitamos, muy frecuentemente, por la autopista sur de nuestro país, que nos traía de casa de los abuelos al visitarlos.  Había un lugar que por la topografía de la carretera dejábamos de ver el sol, iluminando y revistiendo de colores brillantes el mar que bordeábamos.  Al principio creía que no vería el sol nueva vez, pero SIEMPRE le encontrábamos cuando las curvas se convertían en línea recta.  Así nos sucede con nuestro Dios, en momentos de tormentas, le dejamos de ver, pero Él está ahí, podemos descansar en Su fidelidad.

Años atrás, viviendo circunstancias muy difíciles en nuestro matrimonio y experimentando emociones destructivas sucedió lo que describo aquí, el sol se oculto y pensé que nunca más saldría para iluminarme, no veía a Dios en el panorama, pero en lo profundo de mi ser sabía con toda certeza que Él estaba obrando. Cuando estamos en medio del dolor que ocasiona la deslealtad, la traición, el abandono emocional y a veces físico lo que menos queremos es “restauración”, queremos salir huyendo y que el otro experimente lo que sentimos, queremos venganza.  

Pero una oración surgió de mis labios mientras Dios le susurraba a mi corazón: “Que todo lo predicado durante años se hiciera una verdad vivida en medio de estas circunstancias y que el legado que dejara a mis hijos fuera el perdón, pero por encima de todo que Dios fuera glorificado en esta relación tan rota”. Nuestro matrimonio agonizaba y no era mucho el esfuerzo que hacíamos por darle vida, pero todo lo que necesitamos estaba a nuestra disposición. 

Restauración, me gusta esa palabra, tiene un sonido sobrio y confiable.  Significa reparar, arreglar o modificar los desperfectos de una obra para ponerla en el estado que antes tenía.  Bíblicamente hablando, su efecto es mucho más amplio; es experimentar una mejora hasta el punto de llegar a ser superior a su estado inicial.  En las manos de Dios es hacer exactamente lo que Él pensó en Su mente que esta obra debía ser desde el inicio.

En esta etapa en la que hoy estamos, cada nueva oportunidad que Dios nos regala de compartir con una pareja que está pasando por tiempos de incertidumbre y  desesperanza,  donde la topografía del terreno ha ocultado el sol y  no se vislumbra con claridad el sendero a seguir, Dios nos recuerda este poderoso versículo, “Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes” (Romanos 8:11). Tenemos el poder del Espíritu Santo en nosotros, capaz de resucitar nuestros matrimonios muertos. ¿Existe algo imposible para Dios, el creador de los cielos y la tierra y de todo lo que en ella hay? 

¿Por qué podemos descansar en que Dios restaura matrimonios? 

Por lo que Él es y lo que el matrimonio significa para Él. Para Dios, el matrimonio es una relación sagrada, vinculante y duradera entre un hombre y una mujer. Él lo ideó, lo creó y tiene un propósito santo con Él. Es un pacto entre la pareja y Dios. Es tan significativo que el matrimonio es una figura de la relación entre Dios y su pueblo; de Cristo y la Iglesia (Efesios 5:32), y en esta imagen está escondido el genuino significado del amor Ágape que Él siente por Su pueblo.

¿Qué aprendí en el proceso de Restauración? 

• Aprendí a esperar con propósito. Un beneficio colateral de la tribulación es que produce paciencia, una espera con el fin de ver el propósito de Dios obrando en ella, produciendo en nosotros un carácter probado. Puestos a prueba y hallados aprobados; como el oro puesto al fuego no es quebrado sino purificado; y este carácter probado en la espera produce esperanza, Aquel que comenzó la obra la terminará (Romanos 5:3-4, Filipenses 1:6).

• A perdonar… En Marcos 10:2-9, leemos que algunos fariseos se acercan a Jesús para probarlo y le preguntan por qué Moisés permitía el divorcio, Y Jesús les dice que por causa de la dureza del corazón de los hombres.  Esta nunca fue la idea del creador, ya que desde el principio les hizo varón y hembra para que unidos fueran una sola carne para siempre sin que nadie pudiera separarlos. Amadas, SIEMPRE tenemos una salida provista por Dios que le Glorifica a Él: el perdón.  Esta es la llave que nos hace libres (Efesios 4:31-32); es la enseñanza meridiana del Evangelio que hemos creído y que anunciamos.

Mientras estamos en este proceso y más allá

1. Recordemos de qué se trata el matrimonio (Mateo 19:5); volvamos a lo básico de una vida compartida.

2. Reconozcamos nuestras diferencias y luego tengamos la gracia de considerar el poder estar equivocados (Mateo 5:23-26).

3. Caminemos con un corazón dispuesto a perdonar (Mateo 18:21-22). Perdonar es obra del Espíritu Santo. De nosotros es tener la disposición y pedir a Dios que actúe en nosotros a pesar de nosotros. 

4. Crezcamos en nuestra propia relación con Dios. Permanezcamos en Cristo y Él nos equipará para amar, perdonar, escuchar, orar y luchar por nuestro matrimonio. No podemos "reparar" a nuestro cónyuge. Pero nuestro matrimonio recorrerá un largo camino hacia la restauración cuando permitamos que Jesús nos repare.

Al iniciar el proceso de restauración tenemos tantas preguntas, un sendero desconocido que recorrer, pero nuestro Dios tiene un plan de acción.  El primer paso para nosotros:  arrepentimiento y confesión. Y la seguridad de que el mismo poder que levantó a Jesucristo de entre los muertos mora en nosotros, sus hijos y Él nos levantará. 

¡Anímate!, cuando las curvas del sendero se conviertan en línea recta, el sol estará iluminando, el no ha dejado de brillar.  

Mi esposo y yo celebramos este pasado mes de febrero nuestro 37vo aniversario, las manos del alfarero no se han levantado de su obra y ¡estamos agradecidos!

Anny Mañón de Mirabal

Hija de Dios por Su gracia y misericordia inmerecida por casi 25 años.  Casada por 36 años con Justo Mirabal Díaz.  Mamá de 3 y abuela de 5.   Egresada del Instituto Integridad & Sabiduría. Diaconisa en Iglesia Bautista Internacional (IBI) donde sirve en el Cuerpo de Consejeros, en el equipo del Ministerio Discipulado Matrimonial y en el Ministerio de Mujeres Ezer.

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