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Procurando la bendición de Dios

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Hoy predicó el pastor Luis Méndez sobre 2 de Crónicas, capítulo 7, versículo  14, titulando su mensaje: Procurando la Bendición de Dios.

El segundo libro de las Crónicas narra el desarrollo y final del reino de Judá; también comenta el regreso de los judíos del cautiverio en Babilonia. Aunque se desconoce su autor la tradición judía lo atribuye al escriba Esdras, por lo que se observa que estos libros están muy enfocados en los aspectos del sacerdocio de ese periodo. En este segundo libro se hace una evaluación de la historia religiosa de la nación y narra hechos históricos que permiten enlazar muchos de los versículos.

El pastor Méndez introdujo el versículo base leyendo desde el versículo 11 del capítulo 7, pero el versículo base de este mensaje nos dice textualmente: ” Y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanare su tierra “. LBLA.

Estas palabras están dirigidas al pueblo de Israel de ese tiempo, y al pueblo del Israel espiritual, a los cristianos de hoy día, ese es Su pueblo. Dios dio una respuesta de gracia a la oración de Salomón  que  hizo en la consagración y dedicación al terminar la construcción del templo, fue un servicio extraordinario donde el Señor mostró Su gloria. Las misericordias de Dios para con los pecadores se dan a conocer en una manera buena para impresionar con su majestad y santidad a todos las que las reciben. Y quien contemple con fe verdadera al Salvador que agoniza y muere por el pecado del hombre, por esa visión, halla agrandada su piadosa tristeza, aumentado su odio por el pecado, su alma se hace mas vigilante y su vida más santa. Este versículo nos llama a la reflexión diaria sobre qué estamos haciendo mal, qué conductas pecaminosas debemos abandonar para expresar un verdadero arrepentimiento. Debemos pedir perdón a Dios y esforzarnos por cambiar nuestra manera de vivir, a fin de parecernos más a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Todos queremos ser bendecidos y en cada bendición que recibimos Dios debe ser parte de ella, la cual no tiene que ser necesariamente material.  Cuando Dios bendice no se mide por lo que disfrutamos externamente, sino por la bendición interior. Por lo que Su bendición nos hace acercarnos más a Él.

En este evento, la consagración y dedicación del templo a Dios, es la segunda vez que la biblia recoge una visita de Dios a Salomón,  cuando se le aparece en la noche y le dice  las condiciones, el trato, para bendecir, perdonar los pecados del pueblo y sanar la tierra, como lo establece este versículo 14. 

En tal sentido, el mensaje ha sido dividido en tres partes, el llamado de Dios, la promesa de Dios y la aplicación práctica.

1.- El llamado de Dios. 

El pueblo que experimenta la bendición de Dios es porque tiene un llamado especial de parte de Dios, por lo que Él espera que el pueblo se humille, que sea consciente de la grandeza de Dios. El pueblo que Dios bendice espiritualmente es aquel que se inclina ante Su perfecta voluntad y proclama constantemente Su grandeza.

Un llamado a la oración. Un pueblo que ora constantemente es porque ya se ha humillado y Jesús nos manda a orar en todo tiempo. El pueblo bendecido por Dios se mantiene en comunión con Dios a través de la oración.

Un llamado a buscar el rostro de Dios. Significa mostrar deseo por Dios, de depender totalmente de Dios. Él se convierte en lo más importante de nuestra vida. El verdadero tesoro de un hombre se mide por lo que busca con insistencia.  Si buscas a Dios insistentemente tendrás un gran tesoro en el corazón.  El pueblo a quien Dios bendice espiritualmente es un pueblo que encuentra su mayor deleite y pasión en Dios.

Un llamado a la santidad. Es un llamado muy claro. Dios quiere que reflexionemos sobre nuestras vidas y paremos y eliminemos las actitudes pecaminosas, eliminar el pecado de nuestras vidas. Un pueblo que se ha humillado, ora constantemente, busca su rostro con insistencia, entonces,  en arrepentimiento,  debe desechar el pecado.  Es un pueblo que aborrece el pecado, y elige una vida santa.  

Es un llamado a la humildad, a orar, buscar Su rostro y lograr una vida santa.

2.- La bendición que Dios promete.  

En la primera parte del versículo el Señor establece sus condiciones. Ahora Él establece lo que hará. Escuchará las oraciones del pueblo y responderá. Perdonará nuestros pecados. Que Dios escuche nuestras oraciones y perdone nuestros pecados, eso sólo es una gran bendición.  Adicionalmente, también sanará nuestra tierra. 

El sanado de nuestra tierra significa el cuidado de Dios para Su pueblo. Será nuestro escudo de protección.  Además de escuchar nuestras oraciones y súplicas, perdonará nuestros pecados y sanará nuestra tierra. Seremos bendecidos con el perdón de los pecados y la sanidad de nuestra tierra.

3.- Aplicación práctica.  Es la reflexión diaria sobre los siguientes aspectos:

Cómo vamos a responder como pueblo?,  

Cómo vamos a eliminar el pecado de nuestras vidas?, 

Cómo vamos a depender de Dios para cultivar vidas que Lo glorifique? 

El versículo nos llama a que diariamente  reflexionemos  sobre qué pecados estamos cometiendo y que debemos abandonar,  para expresar un verdadero arrepentimiento. Nos llama a pedir perdón a Dios y esforzarnos por cambiar nuestra manera de vivir, a fin de parecernos más a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Padre celestial, fortalece y agranda nuestra fe. Ayúdanos a ver Tu gracia inmerecida, reconocer y confesar nuestros pecados y no volverlos a cometer, a fin de andar siempre en Tus mandamientos y cada día parecernos más a Cristo. Ayúdanos a glorificar Tu nombre con nuestra vida. Bendiciones.

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Luis nació en Santiago, República Dominicana. El conoció al Señor Jesucristo mientras cursaba sus estudios universitarios en 1985. Desde ese momento empezó a asistir a la Iglesia Bautista de la Gracia en la ciudad de Santiago donde Dios le concedió crecer en el conocimiento de su gracia, y allí más tarde sirvió como diácono desde 1987. En agosto del 1997, cinco años más tarde, en esa misma iglesia, recibió su llamado al ministerio pastoral y allí sirvió como pastor desde el 1997 hasta el 2006. En Julio del 2006, después de un largo tiempo de oración y consideración, Luis decide mudarse junto a toda su familia a Minneapolis, MN para recibir un entrenamiento teológico formal en el Instituto Teológico de Bethlehem Baptist Church, bajo la guía del pastor John Piper. Luego de completar sus estudios, allí se desempeñó como pastor y anciano hasta Agosto del 2016. En Septiembre del 2016 Luis ha iniciado un proceso de transición para integrarse al liderato de la IBI enfocado principalmente en el área de Consejería. Luis es miembro de la Asociación de Consejeros Bíblicos Certificados en Estados Unidos (ACBC) y también un Life Coaching Certificado con la American Association of Christian Counselors y ejerce parcialmente esa labor con varias organizaciones y personas particulares, incluyendo entre otros los jugadores hispanos de diferentes organizaciones de baseball profesional en los Estados Unidos. Luis está casado con Vilma desde 1988, junto a quien ha procreado tres hijos: Raquel, Eva y Luis Jr y su residencia esta compartida en Arizona, USA y Santo Domingo, R. D.