Inicio Sermones Poder en la debilidad Un amor centrado en el otro – Pastor Miguel Núñez

Un amor centrado en el otro – Pastor Miguel Núñez

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2 Cor es la carta mas personal e íntima de Pablo. El se hizo vulnerable ante la congregación, por su amor por ellos. Se toma un riesgo enorme hablando así porque podría ser acusado por sus lectores.

¿Está demandando amor? El entendió que su trayectoria le permitía hablar con tal franqueza, a la congregación que fue inmadura sobre las demás y más difícil fue para el apóstol ministrar. Pero nunca dejo de amarlos.

El amor verdadero está centrado en el otro y no en ti. Cuando es así, continua amando aun cuando recibe rechazo de otro. En ausencia absoluta de amor y aceptación, Jesús amó.

Notemos, v.11, su franqueza y vulnerabilidad. Aquí dejó de llamarles hermanos y les dice Corintios. Así como una vez que a los de Galacia o Filipos, les habló con el nombre de su identidad ciudadana para llamarles la atención.

Su franqueza también se nota en decir que su corazón estaba abierto de “par en par”. Pablo amo primero. Se hizo vulnerable primero, y hablo con franqueza.

Problema del Corazón
¿Cuál era el problema del corazón de los de a Corinto? ¿Qué les pasa? El los amo pero sólo recibió de ellos un duro corazón, duras palabras y otras cosas mas en esa misma línea.

El les dice que están limitados en sus “sentimientos”. No tenían buenos sentimientos hacia Pablo, y Pablo estaba sorprendido porque fue a ellos que mas amor y mas sacrifico entregó. Pero no había espacio en sus corazones.

Los falsos habían sembrado muchas acusaciones y chismes. El prejuicio crecía, y distanciaba la relación. En la historia los prejuicios han destruido naciones.

Los prejuicios son característica de los inmaduros. “Hablo como a niños”, les dice. ¡Es que ustedes son niños! Inmaduros y débiles de fe. Asombroso que en 1 Cor también les dijo lo mismo, y que en 2 Cor nada haya cambiado. “Carnales…niños en Cristo”, les dijo en 1 Cor., y parece que nada había cambiado.

Los celos y las contiendas son de los inmaduros, y aún así, nunca dejó de amarlos. Los amo con la misma intensidad aun en su frustración de que no era amado por ellos con corazón abierto y sincero. No había reciprocidad en el amor.

Les hablaba como “a niños”, porque no había madurez para tener una relación espiritual normal. Su corazón estaba cerrado con una indisposición porque estaban prejuiciados.

Todos tenemos prejuicios contra otros, y al mismo tiempo no lo aceptamos. Pero la mente de Cristo nos permite, sacar el prejuicio o al menos id identificar la inclinación.

Prejuicio es juicio antes, lo que hago antes de. Por ejemplo Natanael dijo: “¿de Nazaret puede salir algo bueno?” El prejuicio y el favoritismo es común en todos, si, aun en todos los creyentes.

En el prejuicio somos paranoicos. Asumimos y juzgamos. Los Corintios estaban así hacia Pablo. El solo veía una pared en ellos, a pesar de haber sido abierto “de par en par”, y vulnerable.

Les rogaba ser aceptado por ellos. Sufría por el rechazo de ellos. Como Padre que es rechazado por sus hijos. Rogaba: “no me rechaces.” El dolor interno es evidente. La carga y el corazón partido. “¿Que tienes contra mi Corinto?”

Pablo le había dado mente al asunto y no encontraba razones. Hasta insistió no haber sido de carga, y aun por eso les pidió perdón. Hasta rehusó pedirles ofrenda para ayudar a los pobres en Jerusalén, pero los falsos seguían sembrando discordia en secreto.

Este tono de dolor se mantiene en toda la carta. En 2 Cor 12 pide perdón o explicaciones por si fue alguno de los colaboradores enviados. “A Tito le rogué que fuera, y con él envié al otro hermano. ¿Acaso obtuvo Tito ventaja de ustedes? ¿No nos hemos conducido nosotros en el mismo espíritu y seguido las mismas pisadas?” 2 Corintios‬ ‭12:18‬.

Como aquellos Padres que entregan todo por sus hijos y el resultado es que sus hijos se han revelado. El colmo de la ingratitud: “lo hicieron porque quisieron, yo no se los pedí.” Como hijos ingratos, esta congregación cerraba su corazón a Pablo.

El corazón bondadoso
“No hablo para condenarlos, porque ya he dicho antes que ustedes están en nuestro corazón para morir juntos y para vivir juntos.”‭‭ 2 Corintios‬ ‭7:3‬.

Pablo se adelanta a una posible excusa de ellos. El quiere que sepan sus buenas intenciones hacia ellos y su entrega de amarles hasta el fin. El les habla de su disposición de corazón de “morir” por ellos.

Pablo emula el corazón de Dios de amar en medio del rechazo.

Un corazón sano
Pablo está triste por estas dificultades, pero nada lo detiene. Nada logró enfermar el corazón de Pablo. “Lleno estoy de consuelo y sobre abundo de gozo en toda nuestra aflicción.”‭‭ 2 Corintios‬ ‭7:4‬ ‭

Cuando un corazón endurece, lo primero que desvanece es la confianza. La confianza hacia Dios, y hacia aquellos que le rechazan. Pero el amor todo lo sufre, todo lo cree y todo lo espera.

Jesús es negado tres veces el viernes, y el domingo ya esta amándole. La mejor muestra de la calidad del amor es como ese amor responde cuando es mal tratado. Si solo ama cuando le tratan bien, eso es conveniencia.

Les dice que esta orgulloso de ustedes. Por que? Porque aun en medio de todo eso, sabia señalar la obra de Dios en ellos. Son inmaduros, pero son hijos de Dios. Valoró el dueño de ellos, mas que la inmadurez de ellos, porque en su insensibilidad e inmadurez no dejaban de ser de Dios. Y en eso veía la gracia de Dios, y fue consolado y sobreabundaba en él, el gozo de Dios, en medio de toda aflicción.

Afligido pero gozoso. ¿Cómo? Tenía la mente fijada en Dios, y no en el dolor terrenal. La aflicción es humana y el gozo divino, y el gozo es mayor porque viene paro medio de Jesús.