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¿Cómo terminar el año bien?

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El predicador en la IBI hoy fue el pastor Luis Méndez, quien nos trajo un mensaje basado en la carta del apóstol Pablo a los Filipenses. Desarrolló los versículos 12 al 14 del capítulo 3, titulando el mensaje: ¿Cómo Terminar El Año Bien?.

Esta carta del apóstol Pablo tiene la intención de afirmar en la fe de Jesucristo a los Filipenses y animarlos a andar como corresponde al evangelio de Cristo. Esta es la única epístola de las escritas por Pablo en que no hay censuras, en toda la carta se observa la confianza y la felicitación plena, y los Filipenses son tratados con un afecto peculiar.

En estos versículos el apóstol expresa el ferviente deseo de ser hallado en Cristo; además sigue adelante en búsqueda de la perfección y recomienda su propio ejemplo a otros creyentes.

Esta sencilla dependencia y fervor del alma de Pablo no se mencionan como si hubiera alcanzado el premio, o ya fuera perfecto a semejanza del Salvador. Menciona que olvida lo que queda detrás para no darse por satisfecho por las labores pasadas o las actuales medidas de gracia. Se extiende hacia adelante, prosigue hacia la meta; expresiones que demuestran gran interés por llegar a ser más y más como Cristo.

El pastor Méndez inicia su reflexión acorde con la época que estamos viviendo, ya que estamos muy cerca de ver terminar el año, y casi todos hacemos reflexiones. Unos con tristezas por pérdidas y aflicciones pasadas, y otros con alegrías por situaciones que han vivido que marcaron sus vidas para mejorar o tienen promesas para mejorar el próximo año. Entonces la pregunta sería: Cómo nosotros, como cristianos, debemos responder al final del año 2016?, cuál debe ser la actitud que debemos presentar ante estas situaciones de fin de año?.

Estos tres versos de Filipenses nos presentan la actitud que debemos tener al final de este año. Para esto debemos ver dos temas importantes: Evaluación y Resolución.

Para una buena evaluación debemos ver dos aspectos también: humildad e identidad.

El apóstol Pablo tuvo la oportunidad de recibir grandes bendiciones, sin embargo siempre mantuvo una gran humildad al referirse que él mismo no ha llegado a su meta final.

Para cada uno de nosotros es difícil admitir que no hemos llegado a la meta. En lo económico, en el aspecto laboral, en nuestro matrimonio, etc. Es difícil admitir que todavía tenemos ira, celo y envidias.

Cómo podemos llegar ahí?. Además de la humildad, también debemos tener identidad. Debemos reconocer las virtudes de Jesús y saber que Él nos hizo suyo, nos adoptó. Y esta adopción costó la sangre de Jesús. Esa es nuestra identidad en Cristo. Pablo reconoce que no ha llegado, pero quiere conocer más a Jesús.

También debemos tener una buena resolución, y para esto debemos tener en cuenta tres aspectos: 1.- un buen enfoque. Pablo no se diluía en muchas cosas a la vez, tenia un solo enfoque, y era cumplir con el propósito de Dios para su vida. 2.- Una buena meta. Pablo reconoce no haber llegado a la meta y por eso la persigue. Su meta es parecerse cada vez más a Jesús. Y, 3.- Una buena dinámica. Si tenemos un enfoque y una meta, debemos tener un plan de acción. Para esto debemos olvidar cosas viejas, nuestros fracasos, nuestros temores, nuestras derrotas temporales, los ataques del enemigo, las ofensas de amigos. Aprender de Dios a perdonar. Nosotros perdonamos porque Dios lo ordena, no porque la otra persona se lo merece. El perdón es una parte importante de esa dinámica. Es imposible crecer en Dios si vivimos en el pasado, si vivimos en luchas y amarguras.

El apóstol prosigue, sigue avanzando en su crecimiento espiritual, olvidando lo que queda atrás. Deja atrás las cosas dolorosas de su vida.

Para terminar el año bien, debemos hacer una buena evaluación de lo sucedido en el año, reconocer las circunstancias con humildad e identidad en Cristo, y tener una resolución adoptando una buena actitud

Finalmente, el pastor Méndez nos exhorta a que copiemos del apóstol Pablo, que aprendamos que debemos ser humildes, agradecidos y depender más de Dios. El día final de este año acordémonos de Dios, agradeciendo las muchas cosas que nos ha dado, y en humildad reconocer nuestra dependencia de Él.

Padre celestial, Padre eterno, fortalece nuestra fe. Te pedimos que en estos días de fin de año pongas en nuestro corazón el deseo de reflexionar sobre nuestra carrera en el cristianismo, los frutos que hemos dado y lo mucho que nos falta por alcanzar la meta deseada. Que también pongas la humildad necesaria para reconocer nuestras fallas y pecados cometidos, así como la fortaleza para pedir perdón y perdonar a otros y no volverlos a cometer. En el nombre de Cristo Jesús pedimos estas cosas. Bendiciones.

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Luis nació en Santiago, República Dominicana. El conoció al Señor Jesucristo mientras cursaba sus estudios universitarios en 1985. Desde ese momento empezó a asistir a la Iglesia Bautista de la Gracia en la ciudad de Santiago donde Dios le concedió crecer en el conocimiento de su gracia, y allí más tarde sirvió como diácono desde 1987. En agosto del 1997, cinco años más tarde, en esa misma iglesia, recibió su llamado al ministerio pastoral y allí sirvió como pastor desde el 1997 hasta el 2006. En Julio del 2006, después de un largo tiempo de oración y consideración, Luis decide mudarse junto a toda su familia a Minneapolis, MN para recibir un entrenamiento teológico formal en el Instituto Teológico de Bethlehem Baptist Church, bajo la guía del pastor John Piper. Luego de completar sus estudios, allí se desempeñó como pastor y anciano hasta Agosto del 2016. En Septiembre del 2016 Luis ha iniciado un proceso de transición para integrarse al liderato de la IBI enfocado principalmente en el área de Consejería. Luis es miembro de la Asociación de Consejeros Bíblicos Certificados en Estados Unidos (ACBC) y también un Life Coaching Certificado con la American Association of Christian Counselors y ejerce parcialmente esa labor con varias organizaciones y personas particulares, incluyendo entre otros los jugadores hispanos de diferentes organizaciones de baseball profesional en los Estados Unidos. Luis está casado con Vilma desde 1988, junto a quien ha procreado tres hijos: Raquel, Eva y Luis Jr y su residencia esta compartida en Arizona, USA y Santo Domingo, R. D.